Entrevista con el Turco Julio

“Estoy más allá del bien y del mal”

Luego de haber celebrado su cumpleaños en Villa Nueva, baile mediante, el mítico cantante de Chébere se refirió a la actualidad del género y fue crítico: “Falta cultura”; “Hoy todos se imitan y la originalidad no la veo”, lanzó
domingo, 8 de mayo de 2022 · 08:14

Julio Manzur, mejor conocido como el “Turco Julio”, tuvo que superar varios sinsabores para poder disfrutar de la vigencia que sigue manteniendo en el mundo del cuarteto. Por eso en sus palabras hay seguridad y no hay temor. “Ya estoy más allá del bien y del mal”, afirmó en diálogo con El Diario.

Rockero, lector, vocalista y líder de Chébere, el Turco forma parte de la mítica banda que en junio cumplirá 49 años y anoche recibió sus 70 años en Villa Nueva, más precisamente El Perla eventos (avenida costanera y puente Alberdi).

Respecto a su show, recordó: “Cuando el querido amigo Marcelo Del Canto inauguró El Perla fui y él mismo (Marcelo) me preguntó cuándo era mi cumpleaños. Ahí me dijo que vaya para festejarlo y yo le comenté que no suelo celebrar mis cumpleaños, pero me dijo que no importaba y que vaya igual, así que así fue”.

Tras la salida de Sebastián - un año después del lanzamiento de Chébere-, el Turco llegó al grupo y está viviendo su tercera etapa (y la más longeva) con la mítica formación.

-¿Cómo definirías tus shows?

-Lo mío es un stand up musical. Esto no se trata de subir y hacer canciones. Si no que hay un libreto que yo mismo escribí donde inserto las canciones. A esta altura tienen que estar todos los temas clásicos porque, salvando las distancias, si va a un lugar Sandro y no canta “Rosa, Rosa” o “Penumbra” no es Sandro. Tenés que hacer todos los clásicos. Son 49 años de carrera, a veces no da el tiempo, pero uno va acotando. De igual manera, cuando termina el baile siempre alguna voz reclama una canción (como “Viva mi vieja”) y uno elige hacerla a capella. De eso se trata, de respetar al público, porque a fin de cuentas ellos son los dueños de la noche y de todo.

-Tengo entendido que abría el micrófono para que la gente que quiera preguntarte algo lo haga. ¿Qué es lo más insólito que te han consultado?

-Lo más insólito sucedió el otro día, que me preguntaron qué ropa interior uso… es hermoso (risas). También es hermoso lo que está pasando conmigo, muchos me están llamando para ver cómo estoy, para organizar fechas o para ver cuándo sale el próximo disco. Yo hoy estoy más allá del bien y del mal, soy parte de una época de la que solamente quedamos dos. Se fueron Sebastián, Gary, Ariel Ferrari, Berna, el Cuarteto de Oro, Heraldo Bossio, Manolo Cánovas y solamente quedamos dos: Carlitos “la Mona” Jiménez y yo. Y estoy más allá del bien y del mal, porque soy una persona sin filtro, siempre, con respeto, digo lo que pienso.

-Sos parte de la historia del cuarteto y un representante del género. ¿Por qué es menos dificultoso hablar con vos que con los astros que hoy brillan “en el cielo cuartetero”? ¿Qué falla o falta?

-Cultura. Lamentablemente falta cultura en el ambiente. Uno puede manejarse con humildad, manejar los tiempos y hacer todo bien por ser una persona sabia. No terminás de aprender, pero a la cultura es necesaria saberla, ya que es lo principal. También es importante el respeto. Cuando vos respetás a tu semejante, al otro no le queda otra que respetarte.

Creo que es parte de mi generación. A mí me encanta leer y seguirme cultivando. Eso no es muy común porque ahora están con la computadora y con la tablet. Están más en lo artificial que en lo espiritual.

-Cuando llegó Chébere y ustedes comenzaron a sonar, en un principio se decía que se maltrataba el cuarteto ¿Pensás que ahora sucede lo mismo?

-Nosotros, cuando comenzamos con Chébere, pateamos el tablero. Pero lo pateamos para bien, insertando instrumentos como vientos, percusión, guitarra eléctrica y buenas voces que podían cantar tanto un cuarteto clásico, una balada o un tema de rock.

También había otros arreglos, siempre mejorando, la definición de “Música” en el diccionario, para mí está incompleta. Cuando uno la busca, dice que es “el arte de combinar los sonidos” y yo digo que es “el arte de combinar bien los sonidos”.

En esta época todos están buscando lo fácil, se imitan unos con los otros y yo a la originalidad no la veo. Respecto a la gente nueva que está haciendo música de cuarteto, pero quiero ver si llegan a los 49 años con la misma vigencia que seguimos nosotros, el Negro Videla, Fernando Bladys, el Toro Quevedo o El Rey Pelusa. Si eso sucede, yo ya no voy a estar, pero desde arriba voy a mandar una señal.

-Jean Carlos una vez dijo que “muchos artistas llegan al oído de la gente, pero pocos al corazón”, ¿Creés que es así?

-Sí, va por ese camino. Están los artistas descartables y también la imitación, donde nunca serás el primero.

Todo gira por el facilismo. Hoy, imponer una canción, es mucho más fácil porque tenés las redes y por ahí los productores están cada vez más sordos. Nosotros, con Chébere, íbamos con el disco bajo el brazo, pateando puertas, tocando timbres y presentándonos.

Enrollábamos los cables, no teníamos asistentes y todo era un arte. Lo de mi camada era arte.

-¿Cómo lograste llevar rock al cuarteto?

-Con Angel el Negro (Videla) y Beto (Guillén) hacíamos rock and roll. Nos mirábamos y ya sabíamos por dónde iba la cadencia.

Eso era lo original, cuando sale Chébere, patea el tablero y fue tan original como el Cuarteto Leo o como Heraldo Bossio. No se imitó a nadie, los cantantes de Chébere fueron originales hasta el Toro Quevedo, teniendo en cuenta también a Rubinho, otro cantante tremendo.

-¿Cómo ves las voces en el cuarteto?

-Tenemos que hablar de la definición y de la diferencia entre un cantante y un cantor: un cantante es el que tiene con qué cantar y el cantor es el que tiene por qué cantar. Mis ídolos fueron Sandro, Frank Sinatra y Sergio Denis. No sé qué ídolos tendrán los actuales, pero sé que nada que ver, por eso tienen esa forma de cantar o de hablar.

-También se ha respetado un estilo.

-Sí. Vos ponés un disco de Chébere de 1976 y lo escuchás hoy, no perdió la originalidad. Originalidad y profesionalidad. Lo mismo sucede con mi trabajo.

-Definiste a la música cordobesa como a un árbol con dos ramas…

-Sí. Supongamos que la música de Córdoba es un árbol y en una rama está Carlos Jiménez y en la otra nosotros (Chébere), junto a los demás grupos y artistas. Lo que sucede es que Chébere fue copiado por todos, pero no puede estar en la misma rama que La Mona porque nada que ver.

-¿Y por qué la Mona está solo?

-Porque es original. Además, el problema con nosotros es que nos copiaron, pero no pudieron copiarnos los cantantes.

-Tuviste un par de años sabáticos. ¿Cómo fue el reencuentro con la gente?

-Me detuve en 2010 porque quería saber en qué lugar de la cancha estaba. No me quería perder porque en esta música es fácil que te pierdas. Al tener cultura, al conocerse y saberse, uno sabe dónde puede patinar y como no me gusta “patinar”, dije: “Paremos la bocha, veamos dónde estoy parado”. No sabía si era delantero, arquero o mediocampista. Pero habían sido un montón de años y el éxito marea a aquel que no tiene cultura.

Tenía claro que quería seguir, pero había que parar para que las aguas volvieran a su lugar.

-Todo esto sin publicidad mediante. Ya que le sos bastante reacio...

-Yo soy bastante under. No ando con la chapa en todos los programas. Voy a hacer lo que tengo que hacer, ir hacia donde tengo que ir y todo lo que he logrado ha sido por mérito propio y respeto a la gente.

Por ese respeto, algún tiempo atrás alguien me preguntó si me daba cuenta de que llevo 50 años de vigencia y yo le dije que no entendía el porqué. “Habrás hecho bien las cosas”, me dijo.

-Mientras no cantaste estuviste al frente de una farmacia. ¿Cómo fue estar atrás de un mostrador luego de haber estado frente a miles de personas en un escenario? ¿Cómo hiciste para bajarte?

-Vuelvo a utilizar la palabra “cultura”. Saber en qué lugar estás y lo que estás haciendo. Yo a la farmacia la quise mucho porque era una forma de ayudar a la gente, sobre todo a los jubilados -sobre todo con las cuentas corrientes-. Uno sigue en contacto con la gente y pasas a ser público, aunque no tanto como con la música. Pero el pasado también me sirvió para conseguir clientes.

Recuerdo que cuando venían los viajantes yo iba y les arrasaba las muestras gratis de los baúles de sus autos. Luego, con los vueltos, se las regalaba a los jubilados.

-Y... ¿se automedica mucho la gente?

-Sí, señor. Toda la vida. Además, ir al médico siempre fue caro y a veces la obra social no da bola… son cosas del país que tenemos.

Claves de lectura

El grupo que revolucionó la forma de hacer cuarteto hizo su primera presentación al público el 19 de junio de 1974 en la ciudad de La Rioja. Integrado por Eduardo “Pato” Lugones (locución y animación), Hugo “Huesito” Terragni (violín), Angel “Negro” Videla (piano), Alberto “Beto” Guillén (contrabajo), Alberto Pizzichini (acordeón) y Daniel Reyna “Sebastián” (vocalista), fue impulsado por el representante de artistas Jesús Alfredo Patricelli bajo la premisa de armar un cuarteto bien característico de jóvenes, para llevar de gira por Centroamérica.

En sus inicios interpretaron los temas que pertenecían a otros conjuntos como Cuarteto Berna, Cuarteto Leo, Cuarteto de Oro.

En 1975 un empresario contrata a la banda para acompañar al grupo femenino Las Chichí en sus presentaciones en vivo, para el cual la banda cambia su nombre a Trulalá. Ese año se aleja el cantante e ingresa Julio Manzur, conocido como “el Turco” Julio. Al año siguiente el grupo vuelve a presentarse por separado y toma nuevamente el nombre “Chébere” con el cual graban su primer disco titulado “Esto es Chébere”.

- El Turco Julio tuvo tres etapas en Chébere, siendo esta última la más longeva.

- Entre otros cantantes, en Chébere también estuvieron Fernando Bladys, el Rey Pelusa; Jorge “el Toro” Quevedo, el Negro Videla -también pianista y director musical - y Rubinho.

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