NOTA Nº 723
El Pulqui, en el bulevar Vélez Sarsfield
Argentina no solo contaba con personal calificado en el diseño y fabricación de aviones, sino también con un importante antecedente de 1915, cuando exportó a la Fuerza Aérea uruguaya cinco aparatos hechos en el país. En los años 40, con la ayuda de expertos franceses y alemanes, innovó construyendo aviones a reacción, cuestión que la colocó entre los 10 países que contaban con esa tecnología. Aunque los aparatos argentinos nunca pudieron ser fabricados en serie. En 1949 uno de esos aviones fue exhibido en Villa María.
Entre los ramales ferroviarios
En una edición del Heraldo, en octubre de ese año, puede leerse un título que dice "El avión de propulsión a chorro será motivo de gran atracción en la feria". Abajo agrega "Arribó ayer el aparato". En el cuerpo de la nota periodística que en la Primera Feria Industrial y Comercial del Centro Argentino llamaría la atención, "la presentación del primer aparato aéreo de propulsión a reacción, que ha producido el país". El diario aclara que el aparato se ha "diseñado y construido íntegramente en el Instituto Aerotécnico de Córdoba". El periodista señala que el avión es "un exponente genuino del ingenio y la capacidad técnica que caracteriza a las creaciones de la industria argentina". En realidad el sector industrial del país tendría serias dificultades, que nunca pudo superar, para encarar una producción en serie de este tipo de aviones. Dificultades que no estuvieron desentendidas de las cuestiones políticas.
En una entrevista a Carlos Martín, hombre dedicado a los estudios históricos en general y especialmente los numismáticos, me señaló que la referida muestra se trató de "un remedo de lo que poco antes fue la exposición industrial en Palermo, donde hasta la Casa de la Moneda llevó maquinaria que hizo funcionar allí mismo, en el predio de la Sociedad Rural, en Buenos Aires". Respecto de la gran atracción expuesta en Villa María, Martín dijo que un motor pendía de una estructura que, suponía, se usaría para el armado de la máquina en la fábrica de Córdoba. Otro detalle que proporcionó fue la ubicación de la muestra, situándola en el bulevar Vélez Sarsfield, entre los ramales ferroviarios, uno que va a Córdoba y el otro a Río Cuarto. En los galpones situados en la esquina formada por el bulevar y la calle que conduce a la entrada del cementerio municipal estaba el avión, así supo confirmarme el exlegislador radical Daniel Baysre. La nariz del logro ingenieril apuntaba hacia la calle Leandro Alem.
Recorriendo los documentos que pueden consultarse en el Archivo Histórico Municipal (Mariano Moreno 264) encontré que en libro copiador 64, página 385, está una nota que el comisionado municipal M. A. Blanco y el secretario Gilberto Costa, dirigieron al presidente del Centro Comercial e Industrial señalando que el municipio accedió a lo solicitado "por ese Centro para clausurar el boulevard Vélez Sarsfield en el tramo comprendido entre los pasos a nivel del Ferrocarril Nacional General Mitre, ramal a Río Cuarto y a Córdoba, debiendo dejar seis metros de calle para el tránsito de vehículos". Es decir, el mismo espacio geográfico que referenciaron Martín y Baysre, quienes agregaron que cuando ponían en marcha el motor, la gente se asombraba del fuerte ruido que producía el mismo.
De Córdoba a Villa María en 12 minutos
La comisión organizadora de la muestra fue presidida por Agustín Baudino y a la celebración de la misma se sumaron diversas instituciones del medio. En la página 399 del mismo libro copiador, anteriormente citado, puede leerse otra nota que el comisionado le dirigió al entonces gobernador provincial, brigadier Juan Ignacio San Martín. En la misiva solicitó permiso para declarar feriado el día de la inauguración de esa "Primera Feria Industrial y Comercial del Centro Argentino... por tratarse de un acontecimiento tan trascendental y de significativa importancia para nuestra ciudad, máxime que contará con el auspicio y concurrencia de altas autoridades nacionales".
Regresando a la perla de la feria, es decir, el avión de propulsión a reacción y lo publicado por Heraldo. Según el medio de prensa, dicho aparato aéreo salió de Córdoba capital un día antes de la inauguración del evento, faltando 10 minutos para las 8 de la mañana y aterrizó poco tiempo después en el campo del Aeroclub local. El bólido fue piloteado por el capitán Weis, a quien acompañó el mecánico suboficial mayor Antonio Mina. Desde la cordobesa pista del Instituto Aeronáutico hasta Villa María solo tardó 12 minutos, no era para menos, pues había sido diseñado para alcanzar una velocidad máxima de 850 kilómetros por hora.
Según los datos relevados, y así lo confirma Baysre, pareciera ser que aquel avión admirado por los asistentes a la referida feria en 1949 no era otro que el denominado Pulqui I (flecha en lengua mapuche) construido en lo que luego se transformaría en la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba, con la ayuda de técnicos franceses. En otra etapa del proyecto expertos alemanes colaboraron para el desarrollo del Pulqui II.
El mítico Pulqui surcó los aires de nuestra Villa.
