NOTA Nº 714
Fenia Chertkoff en el Congreso Femenino Internacional
Dentro de los hitos de la lucha de las mujeres en la Argentina suele recordarse el Congreso Femenino Internacional realizado en la ciudad de Buenos Aires en mayo de 1910. Fenia Chertkoff formó parte del grupo que organizó tan importante evento y tuvo una participación activa en el desarrolloRepaso aquí algunos datos de su biografía y recuerdo aspectos de tan importante evento feminista.
De Odesa a Tío Pujio
Feminista socialista nació el 7 de octubre de 1869 en Odesa, cuando esa ciudad ucraniana se encontraba dentro del imperio ruso. A los 18 años comenzó su militancia revolucionaria, en contra del régimen zarista. Estudió en la Real Escuela de San Pablo de Odesa, donde se graduó con el título de maestra normal. Por otra parte, en la Escuela de las Zarinas estudió teatro, música y danza.
Casada con el ingeniero y poeta Gabriel Gucosvsky, debido a la persecución política la pareja decidió instalarse en Génova, Italia. Allí, en 1890, tuvieron una hija, a la cual llamaron Victoria Gucosvsky. Poco tiempo después falleció Gabriel y Fenia regresó a Odesa. Perseguida por la Policía zarista decidió emigrar a Suiza, luego a la Argentina para radicarse en Colonia Santa Clara de Entre Ríos. Luego regresó a Europa, entre 1897 y 1898, aprovechando para estudiar en Francia y Suiza. Tomó cursos en la Sorbona sobre la experiencia de la Universidad Popular de París y en la Universidad de Lausanne. Estudió el método pedagógico de Friedrich Froebel, creador de los kindergarten. Al regresar se estableció en la ciudad de Buenos Aires donde conoció a Nicolás Repetto con quien volvió a formar pareja.
En 1902 participó en la fundación del Centro Socialista Femenino de Buenos Aires, organización desde la cual se promovió el voto femenino, la igualdad de derechos civiles y jurídicos entre el hombre y la mujer, el divorcio, la supresión de la discriminación de los "hijos naturales", la educación laica, la reglamentación del trabajo de mujeres y niños, creación de la Casa del Canillita. Fenia también trabajó para la constitución de la Unión Gremial Femenina.
En 1918 Fenia se estableció a una veintena de kilómetros de Villa María donde junto a su hija Victoria y su esposo Nicolás Repetto organizaron el hogar en la zona rural de Tío Pujio. Durante un par de años trabajó de manera incesante en ese lugar donde fundó la Biblioteca Juventud Agraria, creó la Cooperativa de Consumo Agricultores Unidos, una escuela primaria y, entre otras actividades, organizó charlas sobre diversos temas.
Congreso feminista de 1910
Con el fin de celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo, en Buenos Aires y organizado por la Asociación Universitarias Argentinas, se realizó el Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina. Las actividades del encuentro tuvieron lugar entre el 8 y el 23 de mayo de 1910.
Dos años antes, el 22 de mayo de 1908, en una reunión de la Asociación presidida por Petrona Eyle, fue Julieta Lanteri quien propuso la celebración del referido congreso, aprobada la moción, las asociadas presentes se constituyeron en comisión para llevar adelante las tareas necesarias para organizarlo. Esta comisión, presidida por Eyle, contó entre sus miembros a distinguidas médicas, educadoras, escritoras y activistas del movimiento feminista, como la propia Lanteri, Sara Justo, Irma Vertúa, Cecilia Grierson, Ada Elflein, Alicia Moreau, Fenia Chertkoff de Repetto, las doctoras Leonor y María Teresa Martínez Bisso, y muchas más.
Fenia, militante política que siempre procuró el avance de las ideas feministas, llevó allí las posturas del Centro Socialista Femenino. La comisión organizadora del Congreso estableció que el evento tenía como objetivos: establecer lazos de unión entre todas las mujeres del mundo; vincular a las mujeres de todas las posiciones sociales a un pensamiento común; la educación e instrucción femeninas, la evolución de las ideas que fortifiquen su naturaleza, eleven su pensamiento y su voluntad en beneficio de la familia, para mejoramiento de la sociedad y perfección de la raza; modificar prejuicios, tratando de mejorar la situación social de muchas mujeres, exponiendo su pensamiento y su labor para poner de manifiesto las diversas fases de la actividad femenil y establecer las causales y efectos que determinan su influencia en el hogar, su condición de obrera, profesional, etcétera, y las soluciones de índole general y particular que tiendan a mejorar su situación.
El congreso consiguió 185 adhesiones, sumando las que se hicieron a título personal y aquellas que fueron realizadas en nombre de instituciones. Entre las participantes se contó una numerosa delegación chilena presidida por la doctora Elicenda Parga, enviada por su gobierno. También se sumaron mujeres peruanas, uruguayas, paraguayas y de varios países europeos. De las entidades argentinas que adhirieron pueden mencionarse: la Asociación Nacional del Profesorado, la Asociación Nacional contra la Trata de Blancas, un Centro Socialista Femenino, el Círculo Médico y Centro de Estudiantes de Medicina, la Liga de Mujeres Librepensadoras, el Grupo Femenino Unión y Labor, la Sociedad Protectora de Indígenas y varias sociedades análogas de Chile, Paraguay y Uruguay. Cabe destacar que los idiomas oficiales del congreso eran: castellano, francés, italiano, alemán, inglés y ruso, asegurándose la presencia de intérpretes. La propia Fenia se ocupó de realizar traducciones.
Fue elegida presidenta del congreso Cecilia Grierson y secretaria general la doctora Julieta Lanteri. La primera disertación correspondió a Ernestina López, quien señaló que desde Rivadavia la beneficencia había estado casi exclusivamente en manos de la mujer y desde Sarmiento lo era la educación infantil, y que el feminismo debía presentarse en forma de una "acción inteligente y bien intencionada de la mujer que, compenetrándose de su papel trascendental en la sociedad" intentando "irradiar su influencia fuera de ella, sea contribuyendo al mejoramiento material de la sociedad, cooperando a su elevación intelectual o embelleciendo la vida por la influencia del arte (...) defendiendo el derecho del débil, o simplemente preocupándose de hacer de sí misma, un ser capaz de empuñar la vida, en lugar de un cuerpo inerte abandonado a la correntada". Con relación al congreso señaló "en su programa se ha dado cabida a todos los asuntos de interés humano y para proponerlos no se necesita estar afiliado a ninguna secta determinada, ni profesar ningún credo... No es católico, ni liberal, ni socialista, ni conservador; (...) es simplemente femenino, lo que significa que se propone exponer los intereses de la humanidad por boca de las mujeres".
Fenia Chertkoff integró la Comisión de Artes e Industrias y en su alocución llamó la atención del Congreso "sobre una clase de niños particularmente desgraciada: los vendedores de diarios, en favor de quienes todavía no se ha hecho nada. Todos sabemos cuán dura y penosa es su existencia". En su discurso expresó preocupaciones por temáticas que venía trabajando desde el socialismo. Describió la situación de esos niños, dijo: "Desde las cuatro de la mañana están a la intemperie, esperando a la puerta de los grandes diarios que se les entreguen los ejemplares para la venta. Naturalmente, a esa hora no han tomado desayuno alguno. En cuanto al almuerzo, de muchos casi podría decirse que se reduce a nada, un poco de torta o de pan que compran en la calle, porque sus familias viven lejos del centro. Por la noche, como lo dijo la señora Dellepiane, se encuentran a menudo niños de 8 a 12 años durmiendo en el umbral de las puertas". Interpelando a las participantes del evento manifestó: "Sería bueno que el Congreso emitiera un voto a fin de que se fundara un club para vendedores de diarios, en el cual esos niños encontrarían en las horas que le dejase libres la venta, la instrucción y el alimento necesario. Hubo de ocuparse de ello el Club de Madres de esta capital".
Tanto la descripción de la situación del trabajo infantil como las posiciones al respecto deben entenderse en el marco de la época, donde si bien existían leyes que protegían la infancia, no solo eran insuficientes, sino que, tal cual se denunció en el congreso, no se cumplían porque faltaba control de parte del Estado. A instancia de Fenia, el Congreso Femenino Internacional formuló "un voto porque se dicten leyes de protección a la infancia y porque se fomenten las asociaciones protectoras de los niños". Las mujeres solicitaron nuevas leyes y que se cumplieran las que ya existían para la protección de la infancia.
María Jesús Albarado Rivera en su ponencia "Feminismo" sostuvo: "Una de las evoluciones sociales más importantes que se vienen verificando en la época contemporánea es evidente la del feminismo".
