NOTA Nº 711, escribe Jesús Chirino

Qué puede pasar con fondos destinados a la producción y difusión cultural

Resulta innegable que en la construcción y refuerzo de las identidades culturales y nacionales, posee un papel insustituible el sistema de aparatos y dispositivos culturales, entre los que se encuentran el cine, la música, los libros y las bibliotecas públicas, por nombrar algunos. En el caso del presente de nuestro país, no puede dejarse sin referenciar entes como el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), el cual tiene fuerte injerencia en la tarea de garantizar el acceso de los/as argentinos/as a los servicios de Internet, telefonía fija y móvil, radio, postales y televisión. Desde hace tiempo, el Estado argentino tiene decidido no ser espectador de las dinámicas culturales y participa, de manera decidida, en el mundo de la música, el cine, las bibliotecas populares, etc. Pero en el horizonte de esas actividades vuelve a aparecer una figura que ya supo hacer de las suyas con la financiación de los entes y organismos estatales dedicados a las actividades culturales mencionadas.  Para explicar lo que pasa convoqué a alguien con una larga trayectoria y un merecido prestigio en el mundo del cine. Lo que se dice una voz autorizada

 

La identidad tiene fecha de vencimiento

Por: Víctor Bassuk*

El cine, el teatro, la música, las bibliotecas argentinas deben seguir existiendo y desarrollándose. Algo tan claro como esto está hoy en alto riesgo.

En los últimos meses, una profunda angustia se apoderó de quienes han puesto sus sueños y su trabajo en la preservación y el fortalecimiento de la cultura nacional.

En el año 2017, durante el tratamiento de un gran conjunto de normas impositivas, en la última sesión del año, se le dio un trámite rápido al tratamiento de una ley: la 27.432. En esa ley se trataron temas referidos a ANSES que, lógicamente, se llevaron la atención y el debate de los legisladores.

Nadie lo advirtió. Cerca de ocho meses después de sancionada, el exdiputado y abogado especializado Dr. Julio Raffo, notó que en el inciso 4 (que había pasado desapercibido para casi todos) se le daba fecha de caducidad a las asignaciones de los fondos específicos que constituyen la mayor masa financiera de los recursos que administra el INCAA, pero que también nutren al INAMU (Instituto Nacional de la Música), el INT (Instituto Nacional de Teatro), las Bibliotecas Populares, y otros organismos y programas que percibe y distribuye el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

La fecha de caducidad en cuestión está fijada el 31 de diciembre del año en curso.

Eso significa que esos fondos ingresarán a Rentas Generales. Y esta historia ya es conocida... demasiado­­­

Ya en el año 1997, del mismo modo que ahora (basándose en un tecnicismo en la redacción), al reglamentar la ley de 1994, se trasladaron esos fondos del Instituto de Cine a Economía y el cine pasó a ser una actividad subordinada a las urgencias económicas de la Nación. Durante unos años, todos los que nos dedicamos a esta actividad supimos que siempre hay cuestiones más urgentes que el cine.

 

La gestión de Jorge Coscia en 2002 logró recuperar la autarquía, apenas asumido director del INCAA, volvió a poner en valor en cantidad, calidad y presencia al cine argentino que había tocado fondo. Recuperado el manejo de los fondos, vivimos una época de esplendor donde fuimos un reconocido ejemplo en todo el mundo. Florecieron miles de iniciativas: escuelas y estudiantes de cine, productoras, talentos, relatos. Otra vez volvimos a reflejarnos en el espejo de nuestras pantallas. A reconocernos.

 

La idea de volver a perder todo resulta lacerante, triste y dolorosa. Frente a un presente difícil y pleno de incertidumbres en el que aún no terminamos de salir de una peste que nos mantuvo aislados y nos arrancó brutalmente seres queridos. Frente al panorama de una deuda que deberemos pagar durante generaciones y que se fugó a lugares que el común de nosotros no sabe si siquiera existen. Frente al aniquilante triunfo de la especulación financiera sobre el mundo de la producción y el trabajo. Frente a todo esto y muchas cosas más, nos volvimos demasiado vulnerables y necesitamos urgentemente una dirigencia que abra un diálogo permanente con las bases trabajadoras y no se dirija exclusivamente al interior de sus clanes.

La solución a esta caducidad de los fondos específicos, es otra ley que postergue la fecha de diciembre de 2022. Y que la postergue por muchos años. Hay un proyecto de ley que presentó el diputado José Pablo Carro que está redactado en ese sentido. Pareciera que ese proyecto cuenta con la aprobación del bloque oficialista y que es visto con aceptación por muchos referentes de la oposición. Y quiero resaltar aquello de que parece que hay conversaciones y negociaciones al respecto.

La dirigencia política no tiene canales abiertos de comunicación que les permitan a los miles de trabajadores amenazados por esta ley dormir con, al menos, algo de esperanza.

Mientras tanto, nuestra cultura, esa rueda de la rueda que une nuestra historia con nuestro porvenir no sabe si tendrá una vuelta más.

 

* Víctor Bassuk es productor cinematográfico (APRI). Produjo "Gatica, el mono" y "Perón, sinfonía del sentimiento" de Leonardo Favio. Fue gerente de Relaciones Internacionales del INCAA, Director Ejecutivo de la Comisión Argentina de Filmaciones del 2003 al 2009, y asesor en el Ministerio de Cultura y en la Cámara de Diputados de la Nación entre el 2009 y 2015.

7
3
23%
Satisfacción
7%
Esperanza
23%
Bronca
23%
Tristeza
0%
Incertidumbre
23%
Indiferencia