Nuestro folclore: coplas cordobesas

domingo, 13 de febrero de 2022 · 09:07

En tiempo del Festival mayor de la ciudad de Villa María, el mismo que supo ser de folclore, cuyas noches inaugurales se dieron en enero de 1968, cuando el país era recorrido por la fuerza de un movimiento renovador del folclore argentino, repaso las páginas de un libro de investigación que recoge coplas del cantar popular en la provincia de Córdoba

?Es un excelente material para el estudio de las concepciones expresadas en esas coplas, pero también una ventana para asomarse al cantar popular de otro tiempo.

 

Yucat y San Antonio

El Instituto de Estudios Americanistas, dependiente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, en el año 1969, publicó "Cancionero popular de Córdoba. Poesía tradicional (coplas)" cuya autoría le corresponde a Julio Viggiano Esain. En los dos tomos de la obra se publican 5256 "coplas o poesía menor"  fruto del "material folclórico general coleccionado en los setenta y dos viajes de recolección y estudio realizados a los diferentes lugares de nuestra provincia de Córdoba, entre los años 1947 y 1967, inclusive".  En esos viajes el autor recorrió gran parte de la geografía provincial. En el mes de diciembre de 1956 visitó esta zona recolectando material en Yucat y San Antonio. Del primer sitio señala que "el nombre primitivo de este lugar era Lacla" relacionándolo con lo escrito en el libro "Gramática del idioma quichua" de P. Mossi el término Llaclla significa "cobarde, tímido, desanimado, sin brío". En tanto que a San Antonio lo sitúa en la pedanía Yucat describiéndolo como un "rancherío y población netamente criolla. Trabajos del campo, agricultura y ganadería en pequeña escala".

Si bien dejó especificado cada lugar en el cual se encontró con hombres y mujeres que le proporcionaron las coplas, Esain señala que las fronteras políticas del país, incluso dentro de la provincia, no tienen correspondencia con las variantes de las expresiones folclóricas. Pero sí rescata como elemento importante la expresión de los localismos y a la vez señala la trascendencia de las condiciones ambientales de cada región. Por ejemplo, afirma "la zona de las llanuras engendra otra tipología folclórica en consonancia con los caracteres fisiográficos regionales, geoclimáticos, económicos, culturales, y sociales y de las corrientes atropodinámicas". 

 

Las variantes

En el libro, las coplas de cuatro versos cada una, están clasificadas según su temática. Algunas de esas categorías son: históricas; velorios de angelitos; desconciertos; políticas, patrióticas; amor, pena, tristeza, dolor, queja, lamentación; recuerdo, ausencia, despedida, saludo. El autor refiere que "el conjunto de coplas, también llamadas cantares o canciones populares, integran el Cancionero en sus formas líricas o narrativas, y es una expresión genuina del sentimiento popular". Resulta interesante leer las variantes que tenían algunas coplas en diferentes lugares de la provincia. La mayoría son cuartetas octosílabas y el autor realiza un estudio pudiendo esclarecer acerca de las relaciones que algunas de ellas  poseen con coplas cantadas en otros puntos geográficos del país, incluso del extranjero. Aunque suba poco al escenario mayor de la ciudad, el folclore sigue estando, algo de él se manifiesta en las peñas y aquí transcribo algunas coplas del libro de Esain.

 

?Versos populares de Córdoba

?De las aves que vuelan

me gusta el tero,

porque la vidita mía

viste de overo.

 

Tengo que hacer un barquito

de cal y piedra y hondura,

para embarcar a este mozo

que pinta y que no madura.

 

Por verte alegre

lo que no diera

que no verte contenta

me desespera.

 

Mañana me voy de aquí

como todos lo verán

dando vuelta a mis espaldas

¡quién sabe Dios qué dirá!

 

Tenís la cara de pavo

pero el andar del hornero,

solo te falta la cola

para ser un pavo entero.

 

La otra tarde estando triste

pité sin saber qué hacer

y me vino a la memoria

la sombra de una mujer.

 

Yo soy como el olivo

que pende del olivar,

yo no les creo a los hombres

ni aunque los vea llorar.

 

¿De dónde viene ese mozo

con voluntad tan crecida?

¿qué amor me puede tener

si recién me ha conocido?

 

El limón nació verde

y el aire lo maduró,

mi corazón dormitaba

y el tuyo lo despertó.

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