NOTA Nº 748, escribe Jesús Chirino

Villa Nueva y Villa María en 1868, testimonio de un viajero

En notas anteriores mostré que si bien en algún momento se acordó que 1867 sería  considerado el año de  "fundación" de Villa María, la localidad ya figuraba en un mapa provincial de 1866. Así también mostré que antes de la supuesta fecha inaugural de la localidad existían personas viviendo de es

Viajero que llega en tren 

En aquellos primeros años, de manera reiterada, se hablaba de la estación Villa Nueva para referirse a la ubicada en Villa María. Para tratar de imaginarnos cómo era el paisaje urbano que iba conformándose en aquellos primeros años de existencia de Villa María, contamos con testimonios de viajeros de entonces. Son registros que nos permiten acceder a comentarios subjetivos acerca de cómo se iba configurando la localidad. Uno de esos registros es el de un viajero que, en octubre de 1868, llegó a la naciente localidad viajando en tren desde Rosario. Las impresiones que dejó escritas ese hombre son rescatadas por Carlos Alberto Fernández Priotti en su "Historia del Ferrocarril Central Argentino".  

 

El viajero asentó que, por entonces, la estación de tren se encontraba en medio del monte. Los datos que aporta permiten advertir que la construcción de la localidad marchaba de manera acelerada. En una parte de su escrito señala que  "los grandes edificios de la empresa, por concluirse y con sus techos de tejas y grandes chimeneas, presentan un aspecto majestuoso". El movimiento de la naciente villa le hace recordar otros lugares, es así que escribió "los innumerables negocios y Casillas, hoteles y oficios, colocados alrededor, nos hicieron figurar un planteo reciente de placer en California". Señala que existen casas de maderas y, con relación a la comida, destaca "unos espárragos y achicoria del monte que es para repetir a menudo". 

 

La amabilidad de los villanovenses 

Por esos días de 1868 llovió y luego de recorrer la estación de tren el viajero quiso conocer "al pueblo de Villa Nueva" para lo cual debió cruzar el río "en balsa" porque estaba muy crecido.  Con relación a esa localidad escribió "no dejo de asombrarme el aspecto de la ciudad o Villa, o pueblo, no sé cómo nombrar estos dispersados ranchos, cubiertos de paja embarrada y rodeados de tapias tan oscuras como los mismos ranchos, sin revoque ni blanqueo, y con ausencia de todo cuidado: como así mismo sin cultivo, el sitio que los rodea. Hay, sin embargo, algunas casas de azoteas; quienes,  rebajadas y blanqueadas, parecen gaviotas en una tierra recién movida". 

Para este viajero, las viviendas deberían estar en mejores condiciones y remarca que "por lo visto es fácil juzgar la desidia que tiene sumida a la población en una especie de letargo que les coarta los medios de adelantar y progresar. Lamentable, es sin duda la apatía de esta población; pero todo se le perdona cuando se tiene motivo de reconocer y gustar de la amenidad y afabilidad que caracteriza a los habitantes. Tienen un  no sé qué´ que atrae y cautiva". Le cautiva tanto la manera de ser de los villanovenses que señala que "sería de sentir"  si para un "mayor progreso" debieran "borrar" esa "amabilidad que tanto halaga".

 

Localidad para el comercio 

Con relación a Villa María dice haberse convencido de su importancia a raíz de "su movimiento comercial", como indicador de esto señala  que llegó a contar quinientas carretas estacionadas en la localidad. Eran vehículos de tropas provenientes "de Cuyo, Córdoba y Tucumán". Es importante recordar que entonces el trazado ferroviario aún no llegaba a Córdoba y el intercambio comercial con esa ciudad seguía teniendo la carreta como principal vehículo de transporte. 

 En cuanto al traslado de pasajeros desde y hasta la capital provincial, señala que debido al mal estado de los caminos, por las lluvias, y la falta de "buenos caballos, la demora de los viajes -en diligencia- es aterradora". Luego pasa a contar que algunos de esos vehículos "desde Córdoba hasta Villa Nueva, han puesto hasta ocho días... esto es, cuando está un poco cargada y que viene a cincha; cuando liviana puede venir en dos días, tirada a pecho", 

"tropas de carretas han puesto tres meses para viajar de Córdoba a Villa María, pero lo que nos ha asombrado más, es que una tropa de Tucumán a Rosario puso catorce meses". 

 

Exportaciones e importaciones en la zona

Otros datos que proporciona la nota de este viajero tienen que ver con el comercio. Lo hace con relación al "Departamento Villa Nueva", del cual dice "forma una alzada compuesta de secciones para la campaña". Informa que desde esta zona se exportan "cueros, crines, maderas, cereales, dulce y ganado en pie, por un valor" que rondaría los trescientos mil pesos fuertes. También refiere que se "importa: artículos de almacén, de tiendas y otros de primera necesidad, por un valor aproximativo (sic) de 250 $f". Es importante recordar que al hablar de exportar e importar, en los escritos de esa época, se refiere a vender o comprar fuera de la zona y no, de manera necesaria, a otro país.

 

También aparece información acerca de las casas de comercio existentes en el departamento. Puede leerse: "Las casas de negocios son repartidas como sigue: Tiendas y almacenes, 30; Talleres de sastrería, 5; fondas,1; Cafés, 2; Billares, 3; Zapaterías, 2; Talabartería, 1; Panaderías, 2; Fotografía, 1; Herrerías, 2; Carpinterías, 3; Botica, 1". Resulta interesante observar que para 1868 ya se contaba con una casa de fotografía, dos lugares para tomar cafés y tres salas de billar. Con relación a la única farmacia (botica) puede agregarse que el mismo viajero remarcó que se sentía la falta de un médico. 

Según la visión de ese pasajero del tren, que llegó a estas localidades en 1868, aquella era una época de grandes cambios e importante crecimiento para la zona. Los largos viajes en diligencia o carreta se acortarían a medida que avanzara el trazado ferroviario, adquiriendo un ritmo distinto el intercambio comercial. 

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