Se vienen días difíciles
Desde mañana, como cada cuatro años, comenzará el bombardeo continuo - y constante- de noticias, memes, stickers de WhatsApp, publicidades, propagandas y famosos opinando y acotando acerca del Mundial.
No es nuevo, pero en tiempos de intercomunicación parece imposible no haberse cruzado y estar “manija” con el Mundial de Qatar que comienza de modo inminente.
Series en Netflix, marcas sorteando televisores, la carnicería del barrio con guirnaldas y el almacén de Don Pedro con un montoncito de fixtures para que los nostálgicos vuelvan a guardarlo en la billetera.
Pero no pasará mucho hasta que esa emoción termine transformándose en hastío.
Algunos, los que menos nos interesan, nos dirán que aprovechan el Mundial para ir al cine o al teatro; otros harán gala de haber seguido todos los partidos y de saber que el siete de Inglaterra, Buyako Saka, juega también de siete en el Arsenal de Inglaterra.
De este modo, y con esa tónica, trataremos de sobrevivir y de llevar adelante nuestra primavera -que ya se mezcló con verano-.
¿Es posible que le quieran poner onda mundialista a todo? Sí, lo es. Desde un vino hasta un paquete de broches, todo estará invadido por el apoyo al seleccionado nacional.
Solo nos queda atravesarlo de la mejor manera posible, hinchando como podemos, apoyando desde donde nos toque y seleccionando -con un trabajo casi artesanal- que es noticia, que es rumor y que es un “sapo”.
Luego que hayamos atravesado todo un mes de la misma cancioncita una y otra vez, los mismos periodistas, los cronistas queriéndose hacer los graciosos en las calles de Doha, las historias de superación de algunos que empeñaron el caniche para poder viajar, los portales web contándote “Cómo vivió tal la clasificación” y algunos políticos oportunistas, vamos a darnos cuenta de que ya cruzamos el río... y lo vamos a extrañar.
Daniel Rodríguez
