Joselito y Nicasio, una dupla que hace reír
“Él es un artista y no un empleado”
José Maldonado lleva más de dos décadas en el oficio de ventriloquista. De vuelta en los escenarios, realizó un raconto de su carrera, valoró el rol de su acompañante y explicó de qué modo fue cambiando la forma de hacer humorDesde hace más 20 años, Joselito y Nicasio recorren las rutas con humor, simpatía y también sorpresas.
José Maldonado es dramaturgo, y en su rol ha sido conocido en diferentes tierras, pero desde 2000 lo hace con Nicasio. La marioneta, a veces parada y otras veces sentada en su pierna izquierda, es el personaje que seduce, hace reír y ayuda al ventrílocuo a demostrar todo lo que tiene para contar.
Con shows en Santo (junto a bailarinas) y en un parque de diversiones ubicado en Villa Nueva, Joselito ha reactivado su tarea y quiere seguir compartiendo ese sentido picaresco que caracteriza al partenaire que lleva en su falda.
En diálogo con El Diario, Maldonado realizó una remembranza de su trabajo y explicó cómo el humor (o lo que nos hace reír) ha cambiado con el paso de los tiempos. Es que hay “chistes” que ya no son chistes y él tiene la nobleza de reconocer que algo ha cambiado y que hay que adaptarse a los tiempos que corren.
“A Nicasio lo presenté cerca del año 2000, en una obra de teatro en Marcos Juárez. Luego gané el Festival de Humor Costumbrista de Baradero (Buenos Aires) y fui haciendo presentaciones, más bien esporádicas; de igual manera, participé en cumpleaños para chicos y he actuado también en festivales”, inició el entrevistado.
-¿Son intervenciones donde no parás un segundo, verdad? Te podés apoyar en el muñeco, pero sos vos…
-Lo que hago, para poder “bancarlo”, no puede pasar la media hora. No hablamos de una media hora continua, sino de intervenciones de 7 a 10 minutos e ir intercalando. Uno tiene la memoria, pero el hecho de ejercitarse mucho -sin mover los labios- es un arte.
-¿Cómo aprendiste a realizar ventriloquia?
-Es algo autodidacta. Compré unos libros hace 30 años y empecé a ejercitarme. Pero es algo que se aprende mucho con el muñeco, porque hay palabras que a veces tenés que decírselas a él o hablar de una manera que no te vean. Es todo práctica y ensayo.
-¿Costó también encontrarte con gente que haga lo mismo?
-El público es el que te reconoce. El público argentino es muy exigente. Yo he visto a esto en España, por ejemplo, y se veía a él que hablaba y no se esforzaba. Igual hay otros mexicanos que son muy buenos. Cuando no sos bueno, la gente comienza a perder el respeto. Cuando vos hacés las cosas bien, por más que sea aburrido, te respetan.
-¿Por dónde has andado?
-Arrancamos con una obra llamada “La Pensión de la Gata Flora”. Estuvimos por Las Termas de Río Hondo (Santiago del Estero); Salta y Córdoba.
-¿El guión también tiene que ser acotado? ¿Cada cuánto lo cambiás?
-Hay que acotar las palabras. No cambio mucho el repertorio, pero hago chistes cortos y se van sacando los chistes que agredían y cosificaban.
-En el muñeco se ponía una voz irracional, o el que lo manejaba lo retaba.
-Todo se ha adaptado. Ni yo ni el títere podemos decir cosas de mal gusto, ni despectivamente. “La gente ya no es tan bruta como éramos nosotros”, suelo decirle al muñeco.
-Igual también podés hacer chistes sobre vos mismo, para que nadie se sienta ofendido.
-Hago el chiste sobre mí, no hay que agarrar a nadie de punto.
-¿Quién lo disfruta más, los grandes o los chicos?
-En mi caso, los grandes. Yo no tengo tema para chicos. El niño, depende la edad, lo disfruta. Ellos se dan cuenta de que uno está hablando, van al hueso, como en la magia. Rápidamente buscan la verdad.
-¿Vas viendo un cambio generacional?
-Ahora es mejor que antes el público. Antes no te daban mucha bola, ahora hubo un acercamiento al muñeco ¿Por qué? No sé.
-¿Se respeta la tarea del artista?
-Es relativo, depende si es un lugar donde todo esté organizado para que puedas hacer tu show.
-¿Te ha pasado esquivar algunos eventos por el hecho del público?
-Sí, y lo he hecho igual y no me ha servido. Me he acostumbrado a decir que no después, porque uno termina forzando la voz y no se entiende.
-A nivel público, no sabés con qué te vas a encontrar.
-Sí, pero uno tiene algunos caballitos de batalla…
-¿Nicasio siempre fue el mismo?
-Lo he tuneado, le suelo poner un pompón o le cambio el sombrero. La madre de Nicasio es una titiritera antigua de Villa María: Gloria Secco, alguien que se merece el merecimiento. Ella fue maestra de muchos y le hizo títeres a muchas personas.
-¿Vos arrancaste con él?
-Sí. La fui a ver un día y ella le puso el nombre porque es el nombre más corto que hay: “Ni-casio”.
Hacíamos Humor Sillón en Canal 2, donde estaba Rosendo y su patrón. Rosendo era un gauchito que lo hacía el Chino Pérez y, como era un gauchito, yo me quedé con la idea de hacer Nicasio y su Patrón, que así se llamó antes. Él es un artista, no es un empleado. Hacemos chistes, gags, recitados, canciones y demás.
