TENDENCIAS PANDEMIA / CULTURA EN CRISIS Y UNA PROPUESTA DE LA UNESCO
Fortalecer la resiliencia
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura proporcionó una serie de indicaciones para fortalecer la resiliencia de las industrias creativas y culturales después de la pandemia de COVID-19?La crisis sanitaria ha tenido muy hondas repercusiones en el sector de la cultura y en las personas que trabajan en él. Habida cuenta de que los empleos en este sector son muy a menudo de carácter informal, las profesiones artísticas y culturales suelen verse excluidas de los sistemas generales de protección social y económica. Por eso es fundamental adoptar medidas específicamente adaptadas a la situación de los trabajadores del sector creativo, a fin de garantizar su renacer profesional.
En la publicación titulada “La cultura en crisis - Guía de políticas para un sector creativo resiliente”, la Unesco proporciona a los responsables de la elaboración políticas culturales toda una serie de orientaciones no sólo sobre la manera de abordar con eficacia las cuestiones relativas a la cultura en los planes de recuperación proyectados para superar los efectos negativos de la COVID-19, sino también sobre los medios que se deben poner en práctica para reconstruir las industrias creativas y fortalecer su resiliencia.
Desde que hizo su aparición la pandemia, la Unesco empezó a recopilar las buenas prácticas y las respuestas innovadoras aplicadas en el sector cultural por países de todas las partes del mundo. Esto tenía por finalidad elaborar una guía general sobre las medidas a adoptar en casos de crisis, que estuviera destinada a los responsables de la elaboración de políticas culturales.
El resultado de la labor realizada ha sido la citada publicación, que ofrece consejos e indicaciones prácticas sobre las medidas que se pueden adoptar para satisfacer las necesidades más apremiantes de los artistas y las profesiones de la cultura. Las medidas prácticas adoptadas por los diferentes países se han clasificado en tres categorías, según que su objetivo fuera:
1) prestar ayuda directa a los artistas y profesionales de la cultura;
2) apoyar a las industrias creativas y culturales; y
3) fortalecer la competitividad de estas industrias.
Y en la publicación se presentan los elementos que se deben tener en cuenta para la adopción de las medidas propuestas, a fin de que los Estados puedan atenerse a las etapas esenciales de su aplicación y adaptarlas a sus contextos nacionales respectivos.
Por ejemplo, los préstamos preferentes concedidos al sector de la cultura pueden complementarse con la creación de formaciones destinadas a los artistas y profesionales de la cultura, o con una labor de sensibilización del personal bancario a los problemas específicos del sector cultural.
En la guía también se recomienda: gestionar adecuadamente las expectativas suscitadas, definir claramente los criterios de elegibilidad para las ayudas.
Se sostiene que en estos tiempos de excepción se ha puesto de manifiesto la vitalidad de la cultura como factor de resiliencia y bienestar humano tanto para las personas, individualmente consideradas, como para las comunidades. Y se indica que la crisis ofrece ahora la oportunidad de implementar cambios sistémicos duraderos en este sector que garanticen a sus profesionales la posibilidad de seguir siendo nuestras fuentes de inspiración en el futuro.
La cultura en crisis proporciona a los responsables de la elaboración de políticas una serie de herramientas para reconstruir el sector cultural del mañana, a fin de que pueda superar futuras crisis y prosperar, adoptando medidas preparadas para afrontar eventuales desastres.
