Meses antes, ese mismo año, tuvo lugar otro siniestro ferroviario en el centro de la ciudad

1942: choque de trenes en Villa María

Quizás uno de los accidentes más recordados es el que se produjo el 19 de abril de 1942, cuando un tren arrolló al colectivo de la empresa Unión que transportaba trabajadores de la Fábrica Militar de Pólvoras

Escribe Jesús Chirino
?Nota Nº 692

El domingo 15 de febrero de ese mismo año, cerca de las 5 de la madrugada, cuando se anunciaba la claridad del nuevo día, Villa María fue sorprendida por el estrepitoso impacto de dos trenes que colisionaron en plena zona céntrica de la ciudad.

Al día siguiente el accidente acaecido en cercanías de la estación ferroviaria fue reflejado en el diario Los Principios, editado en la capital provincial.

La nota se desarrolla bajo el título “Una grave catástrofe ferroviaria prologó los festejos de Carnaval”, en su bajada se detalla “saldo trágico: dos muertos y 38 heridos”.

En la tapa del matutino se publicaron fotografías que muestran los hierros torcidos del vagón más deteriorado y de la máquina de la formación que había colisionado con un tren parado en la estación ferroviaria del Central Argentino.

 

El tren detenido

Según la prensa de la época, a las 4.35 de aquel día arribó a la estación el tren especial número 2575, arrastrado por la fuerza de la máquina 1104.

A cargo de la locomotora se encontraba Félix Rodríguez, en tanto que G. Jaime oficiaba de foguista y el trabajador Rogelio Britos cumplía su tarea de guarda.

Luego de cumplir con el objetivo de la parada del tren de pasajeros, se ordenó la partida de esa formación.

Pasaron dos minutos y el vehículo, por el exceso de carga, presentaba dificultad para iniciar su desplazamiento, apenas comenzó a moverse cuando, a las 5.12 sucedió el accidente.

 

Rayo de Sol

Minutos después, por los mismos rieles que había arribado el vehículo de pasajeros con dificultad para reiniciar su marcha, llegó la máquina 1119 al frente del tren número 9 Rayo de Sol.

El maquinista Domingo Antonio Díaz no se percató de que había otro tren en la estación. Tampoco lo sospecharon el foguista Hermenegildo Bonamini o el guarda Bartolomé Vagliente, y mucho menos los pasajeros, varios de ellos dormidos, quienes fueron sorprendidos por el violento sacudón del choque.

Si bien alguna vez se publicó que los trenes chocaron de frente, en realidad, los dos viajaban en el mismo sentido (hacia la ciudad de Córdoba). Por entonces, el servicio ferroviario de la empresa Ferrocarril Central Argentino era muy requerido, aquel fin de semana, por la cercanía de las fiestas de Carnaval, la demanda fue aún mayor y se organizaron tres formaciones ferroviarias, cada una con la carga de pasajeros completa.

Los trenes especiales, como los que participaron de la colisión, eran refuerzos del conocido Rayo de Sol y fueron saliendo, con breves intervalos entre uno y otro, de la estación de Retiro en Buenos Aires y calculando llegar a la ciudad de Córdoba manteniendo la misma diferencia de tiempo con la cual habían partido.

Como ya señalé, una de las formaciones estaba detenida en la estación de Villa María cuando llegó el otro tren. En su edición del lunes, el diario Los Principios describió aquel momento: “La casi totalidad del pasaje estaba sumida en el más profundo sueño. No solamente los que viajaban cómodamente en los coches dormitorios, sino aún los pasajeros de segunda, vencidos por el cansancio y el sueño. La sorpresa fue general: una violenta colisión, un espantoso ruido sacudió de pronto ambos convoyes, y los pasajeros despertaron con el sobresalto imaginable. La impresión general se multiplicó en terror para los pasajeros del coche de segunda clase del tren en marcha, que resultó completamente destrozado. La confusión producida en ese vagón es inenarrable”.

 

Saldo luctuoso

Inmediatamente los pasajeros ilesos acudieron en ayuda de aquéllos que viajaban en el vagón más averiado. Hicieron lo mismo los vecinos villamarienses que fueron alertados por el ruido del siniestro. A los hierros retorcidos se sumaban el lamento de los heridos, el llanto de los niños y la desorientación de quienes se despertaron en medio de esa trágica escena. Como resultado del choque, dos personas fallecieron.

Del vagón de segunda categoría se extrajo el cuerpo sin vida de Mario Palacio. Un italiano, que vivía en Buenos Aires, de 65 años, fue sacado muy herido. Se trataba de Alberto Bocca, que falleció en el momento que le realizaban curaciones de emergencia en la Asistencia Pública. La cantidad de heridos fue de varias decenas, entre ellos estaba el marinero José Lucio Flores, que pertenecía a la dotación del acorazado Rivadavia.

Fue trasladado al sanatorio del doctor Manuel Boix Pou, nosocomio oficial del Ferrocarril Central Argentino ubicado en Leandro N. Alem 288, donde se le amputó el brazo derecho. Otros heridos fueron trasladados al Hospital Pasteur de Villa María y al Hospital San Roque de la ciudad de Córdoba.

 

Repercusiones

La noticia del accidente impactó fuertemente en toda la provincia. El gobernador provincial, Santiago H. del Castillo, enterado del accidente, llegó a la ciudad a las 12.15. Visitó a los heridos internados en el Hospital Pasteur, la Asistencia Pública y el sanatorio Boix Pou.

Las razones del accidente fueron discutidas, incluso hubo trabajadores detenidos y se iniciaron sumarios y acciones judiciales, pero desde un inició se habló del exceso de carga con que la empresa había hecho partir los trenes.

Luego del accidente, para retirar los restos, la empresa trajo una grúa de su propiedad. También organizó cuadrillas de trabajadores, unos 200 en total, que con la ayuda de la Policía dirigida por el jefe político Juan S. Arregui y el comisario Bernardo Strubbia dejaron liberadas las vías poco después de las 11.

Para el mediodía, los trenes volvieron a pasar con normalidad sin demora de ningún tipo.

Los villamarienses, aún impactados por la noticia del accidente, no podían sospechar que en pocos meses más tendría lugar otro terrible siniestro ferroviario en la ciudad.

 

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