NOTA Nº 690, escribe Jesús Chirino
Plazoleta Ema Yolanda Barrionuevo de García
En el barrio Malvinas Argentinas se realizaron trabajos en una pequeña plazoleta a la cual, años atrás, se le impuso el nombre de una mujer que habitó esa zona de la ciudadAntes, ese espacio perteneció al colindante barrio San Martín, el mismo que habitó Ema Yolanda Barrionuevo, una de las tantas personas que verdaderamente aportaron a la construcción de todo aquello que nombramos cuando hablamos del barrio como un espacio social construido por quienes habitan su geografía. Aunque el pensamiento dominante sostenga la idea que los barrios son “fundados” por los dueños de los loteos que venden las tierras, eso no se corresponde con la realidad, pues son las personas que fijan allí su residencia quienes, con su diario esfuerzo, van dando identidad a la comunidad del lugar. Lo otro quizás proviene tanto de una visión jerarquizada de los sectores sociales como de creer que la tierra constituye el barrio, y no es así, son los sujetos y las relaciones que se van conformando entre ellos, como habitantes del lugar, los que dan entidad al espacio social denominado barrio.
Reclamos
Fue el 11 de diciembre de 2014 cuando la ciudad, a través de su Concejo Deliberante, designó con el nombre de Ema Yolanda Barrionuevo de García el espacio verde situado en el cruce de las calles Tucumán y Eduardo Cánova. A pesar de la letra de la Ordenanza 6.868, por años la plazoleta no fue más que un baldío. Así lo testimonia una nota en El Diario en mayo de 2019, en la cual se da cuenta del reclamo por parte de vecinos del lugar que demandaban el cumplimiento de los términos de la norma local, cuyo texto estableció que el municipio era responsable de “la puesta en valor de dicho espacio verde, dotándolo de elementos indispensables para tal fin, como nomenclatura, iluminación, su parquización general y todo elemento que configure su destino como plazoleta de uso público”. Ya en 2016 había existido un proyecto de resolución de la concejala Gisele Machicado, de Juntos por Villa María, reclamando la puesta en valor de la plazoleta.
Su llegada al barrio
Ahora se han realizado obras en la plazoleta nombrada en honor a Ema García, tal cual la conocimos todos quienes somos de ese querido barrio. En junio de 2011 escribí, en este mismo espacio, acerca de los orígenes del San Martín, publiqué el testimonio de Ema junto a los de Jorge Vergnano, Pedro Piedra y María Natividad Chirino. Las familias de estos dos últimos, junto a la de Ema, se cuentan entre quienes estuvieron en los inicios del barrio cuando éste aún no tenía nombre.
Ella llegó al sector en 1955, con sólo 19 años. Junto a su marido Elso García compraron un terreno en el loteo de Acosta Olmos denominado Villa Venecia. Con el tiempo, esos terrenos pasaron a formar parte de lo que actualmente conocemos como barrio San Martín. Se establecieron en la calle denominada Triunfo, actualmente Balcarce. La misma arteria vial donde, entre otros, fueron a vivir: Luciano, que puso su verdulería en la esquina con calle Tucumán, que luego transformó en almacén y en bar; en esa cuadra también se afincaron los Cordoni, la familia de Hugo García y los Arévalo. Por la misma Balcarce, cruzando la calle San Luis se domicilió el Muñeco García, el Bayo García y la Alemana, con su gran quinta y la motocarga con la cual repartía verduras. Luego llegó más gente a ese sector del barrio y “todos muy buenos vecinos”, tal cual se la escucha decir a la propia Ema en un video que realizamos para el Inescer (que puede encontrarse en Internet).
Algo de su obra
Esta mujer, ferviente hincha de Boca Juniors, cuyo nombre ahora lleva la referida plazoleta, nació el 7 de marzo de 1936 en Bell Ville. Junto a Elso tuvieron tres hijos, Jaquelin (fallecida a los 10 meses), José Ricardo y Oscar Nelson. Desde pequeños sus niños fueron testigos de la solidaridad de su madre recorriendo el barrio de manera incansable, acercando una y otra ayuda. También supieron de su larga militancia política en las filas de la Unión Cívica Radical. En más de una oportunidad, prestó su casa para el desarrollo de mítines de esa parcialidad política. En 2014, en una sesión del Concejo Deliberante realizada en la Escuela Hugo Salvato fue un concejal de ese partido, Carlos Gagliano, quien fundamentó el proyecto para la imposición del nombre de Ema a la plazoleta. Dijo que se trataba de una ordenanza que salía del pueblo, todos estuvieron de acuerdo, incluso se recordó que luego de cada elección, tanto los de un partido político como de otro se volvían a juntar y que “abajo las necesidades eran las mismas”. El concejal remarcó que ella completó sus estudios mediante el plan de alfabetización de adultos que supo realizarse desde el municipio. También dijo que Ema “no necesitó más títulos para ejercer permanentemente su profunda vocación social y política, actividades que desarrolló hasta el fin de sus días. Participó activamente en múltiples funciones comunitarias, fundando la primera copa de leche destinada a los niños de escasos recursos, la que sostuvo durante años ininterrumpidamente de lunes a viernes”. Por otra parte, Gagliano, autor del proyecto de ordenanza junto a Nora Landart, también recordó que Ema “colaboró, fundó y fue madrina de la guardería de las Ranitas Saltarinas, mantuvo durante años un ropero comunitario y ayudó a cuanto vecino lo necesitase para la obtención de alimentos y medicamentos”. Luego agregó el nombre de algunos de los “incondicionales vecinos que siempre estuvieron próximos” colaborando con las obras del sector. Así surgieron de la boca del funcionario los nombres de “José Boretto, Mauro Rosales, Beatriz de Gutiérrez, Margarita Chirino, Mari González, Margarita Cortez, María Cordoni, Pirucha Orpianesi”. A la vez remarcó que Ema “participó activamente en la vida del centro vecinal del barrio, fue pionera y tesorera recaudando fondos para la construcción del templo evangélico de la calle Gorriti...”, y se recordaron las hamburguesas gigantes de los sábados “que vendía a un peso, para la obtención de fondos”.
Homenaje a una mujer solidaria
Hablando con uno de sus hijos, Oscar, el Flaco, me recordó que fue el 3 de julio de 2013 el día que Ema falleció dejando un gran recuerdo en quienes la conocimos. Un indicador del reconocimiento que despertaba su figura, es que el proyecto de ordenanza para nombrar la plazoleta también fue firmado por el entonces concejal Ricardo Pereyra, de extracción peronista, integrante del bloque escindido del Partido Villamariense. En los fundamentos de esa norma legal se dice que se trata de un “homenaje que la ciudad tributa a una incansable militante social y política”. A pesar del tiempo transcurrido, ahora que se jerarquizó el lugar, no podemos dejar de pensar que ese es un mojón de reconocimiento a la gente sencilla que con su trabajo solidario, de manera cotidiana, se convierten en referentes sociales de los habitantes de su barrio. El homenaje a Ema puede extenderse a tantas mujeres que en este duro tiempo de la pandemia realizan una inmensa labor estando frente a comedores y merenderos.
