SudCinemas narra en primera persona su situación

Entre las sombras hay luz, cámara y acción

Trabajar con protocolos, controlar el aforo y no bajar los brazos mantienen a este histórico, tradicional y familiar espacio aún en la agenda obligatoria de cada semana. “En un momento hubo miedo de que todo se detenga porque es difícil mantener esta estructura”, aseguraron

Pasaron 18 meses con varios sinsabores, pero la pantalla grande sigue allí, más activa, iluminada y convocante que nunca. Hablamos de la pantalla (o las pantallas) de SudCinemas, un escenario que es el “plan perfecto” sin importar el día.

Con protocolos, cuidados y el constante monitoreo, la sala volvió desde julio con un aforo del 40%, pero le gustaría escalar aún un poco más. Es que, cuando se reabrieron las puertas, no hubo que esperar demasiado y poco les interesó el tema de horarios a los consumidores del séptimo arte.

Si bien durante poco más de un año las pantallas, los contenidos on demand y la hiperconectividad lo invadieron todo, no pudieron modificar la experiencia, la butaca y el aroma de pochoclo con caramelo.

“La gente ha estado con muchas ganas de venir al cine, no es lo mismo ver algo en casa que tener los efectos y el sonido. Además, sigue siendo la única salida que nos ha quedado en este marco de pandemia; la gente tiene ganas de salir y de consumir cine... además el público cordobés es muy cinéfilo”, afirmaron a El Diario desde la organización ubicada en híper Libertad.

En cuanto al retorno de los asistentes, el mismo fue gradual, si bien aún no retornó la gente mayor, aquellos que promedian los 40 y 45 años ya están de nuevo. El tema tal vez tenga que ver con los cuidados, la vacunación y el hecho de cuidarse a rajatabla. De igual modo, hay que decirlo, en SudCinemas (según aportaron) no se notificó ningún contagio de coronavirus.

La situación biológica (y el aislamiento) llevó a que los estrenos se hayan demorado, pero eso también generó que cada semana la grilla cuente con “artillería pesada”. “Rápido y furioso 9”; “El Conjuro 3” o “Cruella” (o “Mortal Kombat” en el inicio del año) son algunos de los ejemplos de los cuales estamos hablando respecto a “tanques”.

“Tenemos bien marcado el público. El que más consume cine es el adolescente, con películas de terror que los atraen muchísimo”.

Pero, retornando a la idea principal, lo importante es la salida, ver y encontrarse: “La gente quiere salir, que sea una salida. Hay chicos que vienen y se ven con compañeros que no se encontraban hace muchos meses. No es lo mismo quedarte en casa que compartir semejante pantalla y demás. También los abuelos están volviendo (con sus nietos), si bien ese público primero tenía temor, ahora que están vacunados se están sumando”.

 

Con miedo

El hecho de que el cine persista en Villa María (y su sucursal en Bell Ville) es fruto de un esfuerzo mancomunado y no es algo que uno pueda pasar por alto.

“Todavía hay cines que están cerrados y no van a volver a abrir”, aseguran, y agregan que “todo era una cuestión de supervivencia”.

“Mantener un cine es terrible, algunos pueden ver el hall y pensar que por la convocatoria va todo bien, pero hay un montón más detrás de todo lo que lleva mantener un cine. Ninguna empresa puede sobrevivir estando 13 meses cerrada, siendo que tenés que seguir pagando absolutamente todo. Nosotros tuvimos la suerte de ser algo tradicional y familiar. La hemos remado, pero en algún momento hubo miedo de que todo se detenga porque es muy difícil mantener esta estructura”, advirtieron.

De igual modo, y para alegría de todos, el cine sigue y permanece como una opción obligatoria para recibir historias del género que sea. En medio de tanta incertidumbre, que durante dos horas los problemas sean de otro, es algo que reconforta. Así, entre tantas sombras y “pálidas”, hay una luz, y cámara y acción, por supuesto.

88%
Satisfacción
11%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia