NOTA Nº 682, escribe Jesús Chirino

Día de la Defensa de la Democracia en Villa María

Si bien muchos no lo recuerdan, mediante ordenanza municipal, en 1987 se estableció la fecha del 19 de abril como Día de la Defensa de la Democracia en Villa María. Fundamentó esa creación la movilización popular que se produjo en la ciudad para defender la democracia frente al poder militar que por entonces aún mantenía capacidad operativa para amenazar la continuidad democrática

 

La amenaza al sistema democrático

Decir Semana Santa en Argentina no sólo remite a lo religioso, sino también al planteo militar de 1987. El 16 de abril, Ernesto Barreiro, mayor del Ejército, se negó a concurrir al Juzgado que lo investigaba por tortura y asesinato, amotinándose en el Comando de Infantería Aerotransportada de Córdoba. La actitud fue repetida por otros militares en distintos cuarteles. El teniente coronel Aldo Rico, desde la Escuela de Infantería de Campo de Mayo, se puso al frente del movimiento de los ultraderechistas militares carapintadas exigiendo la renuncia de los altos mandos del Ejército y cambios de condiciones para quienes eran juzgados por violaciones a los derechos humanos. Más allá de la valoración de la reacción por parte del gobierno y los distintos sectores políticos, resulta inevitable señalar el importante grado de movilización con el cual respondió la ciudadanía a nivel nacional. En Villa María también se produjeron expresiones públicas de importancia.

 

Gran participación popular

El 19 de abril, en la ciudad se produjeron expresiones contundentes en defensa de la democracia. Aquel domingo, el presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, pronunció dos discursos, en unos de ellos señaló la rendición de los sublevados y pronunció la recordada expresión “felices Pascuas”. Lo que sucedió en Villa María quedó documentado en la edición del 20 de abril de El Diario que cubrió todo el ancho de su tapa con el título “Se rindieron los rebeldes”, a la izquierda una foto de Alfonsín, a la derecha la del teniente coronel Aldo Rico. En el centro de la portada se observa la imagen de una de las dos marchas que, durante el día anterior, se produjeron en el centro de la ciudad.

En la mañana del 19, presidida por la Bandera nacional, una multitud de más de 1.500 personas marchó por las calles céntricas de la ciudad poniendo en claro que repudiaban la sublevación de los militares. Se elevaban carteles de organizaciones políticas y al paso de los manifestantes, los automovilistas hacían sonar las bocinas, también los peatones se detenían para saludar con los brazos en alto.

Durante la noche anterior, en el Concejo Deliberante, un nutrido grupo de dirigentes y militantes de diversas organizaciones políticas deshojaron las horas con expectativa por la información que pudiera surgir. Junto a los concejales compartieron la vigilia dirigentes políticos, sindicales y juveniles. Por la mañana se produjo la referida marcha hacia plaza Centenario, en la cual “fueron constantes los cánticos en favor del gobierno constitucional y muy duros los estribillos para con los militares”.

En el acto se dio a conocer una declaración señalando que: “Los partidos políticos, las organizaciones sindicales, estudiantiles, empresariales y comunitarias y el pueblo de la ciudad de Villa María, frente al mantenimiento de la vergonzosa actitud de subversión del orden constitucional sostenida por fracciones del Ejército, reunidos en esta histórica plaza realizamos la siguiente proclama: nuevamente los argentinos asistimos con consternación al choque de dos concepciones de la estructura de la Nación: la que se basa en el imperio del derecho y la que se sustenta en la violencia de los hechos...”. En el mismo documento se decía que no existía “espacio para indiferentes” agregando que “no dejaremos retroceder el reloj de la historia, hemos aprendido que con la cabeza gacha no se llega a ver el porvenir”. También se remarcaba que “las naciones no transitan en vano los caminos de su padecimiento. El pueblo, volcándose en estos momentos sobre las plazas de la Nación, porque mucho ha vivido y mucho ha sufrido, está hoy de pie, con las manos tomadas, bajo la misma bandera que amamos, haciendo frente al desafío y ofreciendo el espectáculo de un país movilizado en defensa de sus instituciones”.

 

Radicales, peronistas, comunistas y demás

En la misma tarde de aquel domingo, en el edificio del Concejo Deliberante de la ciudad se seguían las alternativas de lo que pasaba en Buenos Aires. Luego del discurso de Alfonsín a su regreso de Campo de Mayo, aflojaron las tensiones y surgió la alegría por la resolución del conflicto. Un importante sector del pueblo salió a la calle, con la Bandera argentina al frente, nuevamente marchamos hacia plaza Centenario. Por momentos, la nutrida columna ocupó todo el largo de una cuadra. Entre los manifestantes podían identificarse banderas de APDH, UTN, Partido Intransigente, Partido Comunista, Frente del Pueblo, Iescer-Fundacer. El presidente del bloque de concejales radicales, Luis Caronni, declaró: “Es un triunfo del pueblo argentino”. La concejala Cecilia Fernández ,“con lágrimas en los ojos, resaltó el valor que el pueblo ha demostrado dar a la democracia”. En tanto que el titular del bloque justicialista, Carlos Caballero, manifestó su “esperanza de que sea éste el principio de la subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil”.

Luego de la noticia, la regional de la CGT levantó el paro por tiempo indeterminado establecido por la comisión nacional liderada por Saúl Ubaldini. La regional local había adherido previendo el cese de actividades para las 10 del lunes. A las 11  se realizaría una concentración en la esquina de Corrientes y San Martín, donde se leería un documento en defensa de la democracia y la Constitución Nacional. Los dos únicos oradores designados para el acto serían el bancario Luis Juárez y el mercantil Hugo Eusebio. Igual, el lunes se mantuvo el estado de movilización produciéndose un acto en el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia. El Iescer (actual Inescer) realizó una asamblea presidida por Angel Diego Márquez para analizar los acontecimientos con la participación de dirigentes peronistas como Javier Sosa, Eduardo Accastello, también el militante de Franja Morada Carlos Gázzera, quien señaló que “si cuatro o cinco sediciosos pusieron en vilo a todo el país, esto demuestra que el poder no está en el pueblo”. También señaló que “el sábado por la noche salimos a reclamar la solidaridad de otros jóvenes y nadie respondió, por lo contrario, fuimos repudiados por gente que no viste uniforme”.

Recuerdo que recorrimos varias calles y entramos a varias confiterías céntricas, algunos hablamos con un megáfono para explicar lo que estaba viviendo el país. La concurrencia de esos locales mostró indiferencia, pero igual gran parte de la ciudad se movilizó en defensa de la democracia.

El 17 de julio del mismo año, mediante el Decreto 172  “A”, fue promulgada la Ordenanza Municipal 2.375 que fue sancionada aquel domingo de abril. En el texto de la norma legal, puede leerse que la fecha se establecía “para que se recuerde la gesta popular en defensa de las instituciones constitucionales y populares argentinas”. Se aclara que la actividad se desarrollará en “todos los establecimientos públicos dependientes de la Municipalidad, invitándose a todos los institutos educacionales de todos los niveles, públicos y privados...”. La resolución del planteo militar de Semana Santa tuvo sus bemoles, pero resulta innegable la defensa popular de la democracia como una forma de organizar la voluntad popular, es decir, una condición que abre la posibilidad real del progreso hacia la justicia social.

 

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