Carlos Alonso: pensar la ciudad con sensibilidad

domingo, 11 de abril de 2021 · 08:30

Son numerosas las obras que componen el legado del arquitecto Carlos Faustino Alonso. La sensibilidad puesta de manifiesto en su trabajo, trascendía lo meramente estético para ingresar en terrenos como el mantenimiento del verde de la ciudad, la protección del patrimonio arquitectónico e histórico, la preservación de la vida de los árboles y la valoración de las personas que trabajan en la obra

 

Escribe Jesús Chirino
Nota Nº 674

Parques y paseos de la ciudad

El séptimo día de este mes de abril, habiendo consumido 82 almanaques, inició su último viaje. Fue el 15 de febrero de 1939 cuando, por primera vez, respiró el aire de esta Villa María, su ciudad natal. Hijo de una mujer española que siendo muy pequeña llegó a nuestro país. Su padre era argentino, porteño para más información.

La última charla que mantuvimos tuvo como escenario el quiosco de Villamayor, en la vereda del Banco de Córdoba. Era un hombre realmente preocupado por el patrimonio arquitectónico e histórico de la ciudad. Le costaba entender ese desapego que pareciera tener nuestra comunidad, o por lo menos sus gobernantes, con la conservación de todo aquello que le proporciona un carácter especial, único e irrepetible a esta hermosa localidad. Poseía una visión integral de la geografía de Villa María y eso no sólo se debía a su actividad privada, o a su trabajo desde el Estado local, sino que era el fruto de una constante preocupación por lo urbano que le acompañó desde su época de estudiante.

Desarrolló sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba e inmediatamente luego de titularse, ingresó al municipio en el año 1966. Durante la administración que dirigía el comisionado municipal Luis Martínez Goletti, asumió como director de Parques y Paseos y continuó en el cargo cuando, tiempo después, en septiembre de 1967, ese comisionado se retiró para asumir como ministro de Gobierno de Córdoba y Julio Nóbrega Lascano fue su remplazo en el municipio.

 

Su primer proyecto: una plazoleta

En el documental acerca de algunos de sus trabajos, que realizamos desde la Unión de Trabajadores de los Estados Municipales (UTEM), Alonso señala que el tema de su tesis fue “Sistematización del verde urbano de la ciudad de Villa María” una temática de la cual no existían antecedentes en la localidad.

Detalla que el trabajo consistió en “planificar los espacios verdes existentes y la creación de nuevos espacios que tenían por función no solo embellecer la ciudad sino también defenderla de los vientos, creando todo un sistema de cortinas forestales que iban ocupando lugares, continuando con un viejo proyecto del peronismo que llegaba a Villa María donde están (todavía hay) eucaliptos bordeando la vieja ruta 9”.

Luego de rendir su tesis, el 8 de noviembre “el día del municipal” ingresó al municipio local en la dirección referida, dentro de la órbita de la Secretaría de Obras Públicas ocupada por el ingeniero Carlos Tolosa.

El primer proyecto en el cual trabajó, “fue la plazoleta del acceso a Villa María, allá en Los Mendocinos (España y Bulevar Argentino / Raúl Alfonsín). Un terreno que había quedado en el loteo del barrio Trinitarios, uno de los primeros planes de vivienda del IPV que había destinado esa esquina, un triángulo, para plaza”. Con esa obra inició lo que sería un largo y fructífero recorrido profesional.

 

Recuperar una obra abandonada: la Terminal de Omnibus

En un reportaje que le realicé en 2013 recordó que un sábado lluvioso se encontraba, junto a su familia, vacacionando en la localidad de Río Ceballos hasta donde llegó la Policía con un radiograma del ministro de Gobierno provincial, citándolo a su oficina en Córdoba capital. El lunes posterior, a las 18 horas, concurrió a la dependencia mencionada diciéndole al funcionario “pero usted no respeta ni a la gente que está de vacaciones”.

La respuesta del ministro fue solicitarle que se pusiera al frente de la construcción de la Terminal de Omnibus de Villa María (Sarmiento y Alvear). Alonso le dijo que “a eso habría que demolerlo”, la autoridad provincial respondió que de ninguna manera pues no había dinero. Era una obra iniciada años  antes y se encontraba prácticamente abandonada. Existían errores de cálculos casi insalvables, pero el ministro quería que se terminara la construcción del edificio. Alonso sostenía que “el edificio estaba abandonado porque le habían errado a las alturas y no entraban los ómnibus. Ni hablar de los actuales de dos pisos, me refiero a aquellos colectivos de antes”.

Estando él al frente de la obra, otro arquitecto, Jorge Tais, propuso una solución al principal problema, la misma consistía en hacer unos suplementos que serían unos arcos con la altura suficiente para permitir el ingreso de los colectivos. Con la obra encaminada Alonso se hizo a un costado y Tais terminó siendo quien se hiciera cargo de la obra de ampliación.

 

No matar los árboles, sí trasladarlos

Otra obra fundamental de la actividad del arquitecto Alonso en la ciudad, es la explanada del Monumento al General José de San Martín y el nudo vial de subida y bajada del puente Alberdi. Eran tiempos de la celebración de los cien años de Villa María y en el lugar se encontraba el Monumento al Gaucho. Las calles que debían conectar el puente con la red vial de la ciudad no tenían la funcionalidad necesaria. Alonso realizó el proyecto, con poco presupuesto. Ideó la diagonal que une el puente con la calle San Luis y Rivadavia. Donde estaba la pendiente de la calle Santiago del Estero realizó un terraplén, en lo que actualmente es la explanada del monumento.

Más allá del propio emplazamiento de la escultura en el lugar, existen detalles de la obra que hablan del proceder profesional de Alonso. Me refiero a los traslados de elementos que realizó. Entre los elementos que debió reubicar estaban: el Monumento al Gaucho, el busto de San Martín de la plaza Centenario y los desarrollados árboles que se encontraban en el lugar a rellenar para hacer la explanada.

El Monumento al Gaucho fue emplazado en la plazoleta central del bulevar España esquina calle Jujuy, frente a una peña folclórica. El busto de San Martín, retirado por las autoridades de la plaza Centenario para que no le hiciera “sombra” al nuevo monumento al Libertador que tendría la ciudad, fue ubicado en el barrio San Martín. En este caso Alonso respondió a los pedidos de un vecino del lugar. Desde entonces este barrio cuenta con una hermosa escultura, cuestión que no es habitual en las plazas de los barrios periféricos.    

En relación a los árboles se trataba de un anillo de jacarandaes que rodeaba el Monumento al Gaucho. En ese tiempo no era habitual plantear salvar los árboles trasplantándolos. El mismo Alonso decía “era toda una utopía, pero como joven inquieto les hice cavar a los empleados municipales descubriendo las raíces, era julio o los primeros días de agosto”, les dejaron un “pan de tierra”  y con un tractor “Fiat 60... manejado por el popular negro Fernández” equipado con una pala cargadora, levantaron y  trasladaron los árboles y los pusieron a orilla de la explanada, en la ubicación que todavía tienen algunos de ellos.

Alonso siempre rescató que esa obra se hizo en dos meses, con mano de obra municipal, sin la intervención de grandes firmas privadas, y resaltaba el compromiso de los empleados en el trabajo.

En este segundo abril de la pandemia, murió este arquitecto que dejó  un legado importante para la ciudad, quizás las autoridades de la misma debieran hacerle un reconocimiento. Tal vez designar algún espacio público, donde el nombre de Alonso nos haga recordar que no hace falta matar los árboles cuando construimos, los podemos trasladar.   

 

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