Julieta Aiello presentó “Divino tesoro”

Diario de una juventud rabiosa

La ópera prima de la multifacética artista tiene ficción, catarsis e invita a navegar entre un gran caudal de escenarios y sentimientos. “Son episodios extraordinarios dentro de lo ordinario”, adelantó
domingo, 21 de marzo de 2021 · 08:30

Escribe Daniel Rodríguez
De nuestra Redacción

En “Divino tesoro” hay atmósfera, catarsis, tensiones, climas, tempestades y también una aparente calma que aprieta como una soga.

La placa debut de la multifacética Julieta Aiello, vio la luz durante los últimos días a través de la editorial cordobesa Borde Perdido y trae frescura a la escena narrativa local.

Con textos cortos que “van al hueso”, Aiello trae consigo un bagaje rockero y accesible que invita a experimentar y a sentir con ella.

En diálogo con El Diario, la autora (que también es vocalista de Harén), definió su primer libro: “Divino tesoro tiene muchas cosas que claramente son autobiográficas, pero también son súper universales y por eso decidí contarlas. Es que  el desamor, los bajones y el último coletazo de la juventud rabiosa son cosas bastante universales para cierto grupo de sociedades”, definió.

Del mismo modo, advirtió que la ficcionalidad está presente y que las mismas conviven con las experiencias propias: “son episodios ordinarios dentro de lo extraordinario”.

En “2018” (nombre del relato), un sentimiento de angustia es la puerta de ingreso que ofrece la obra tras su tapa. Luego vendrán ¿aventuras? por Buenos Aires o La Habana, en Cuba.  La inquisición acerca de aventuras nace de la misma voz de la escritora, quien definió que no existe nada extraordinario plasmado, sino la vida misma... con todo lo que eso conlleva... sus luces, sus sombras y los vaivenes.

 En cuanto a varias expresiones y escenarios que parecen desprenderse de su vida, y que ahora son tinta sobre papel, definió: “Una vez que decidí que iba a publicar un libro, nunca tuvo la intención de que sea un diario íntimo, sino una obra literaria de ficción con un género un poco híbrido, pero tiene también la influencia de escritores que siempre agregaron sucesos reales”.

Teniendo en cuenta que Aiello es licenciada en Letras Modernas, al ser consultada respecto a por qué esta obra no nació antes, confesó: “Lo pensé muchas veces  cuando estaba en la facultad. Tenía muchos escritos y ahora salió como todo medio junto”.

“Cuando me encontré con que en mi computadora había una carpeta de word con un gran caudal que podía ser un libro, llegó la editorial a mí por otra situación y se fue dando; creo que en algún punto sabía que en algún momento iba a publicar”.

 

“La literatura es más compleja”

Si bien Julieta ha escrito letras para ser interpretadas con música, con respecto a la literatura la percepción fue otra: “Considero las obras literarias bastante más complejas que lo musical. La música me sale naturalmente; además, la letra que está dentro de la música muchas veces  viene después y es un lenguaje muy diferente que tiene un montón de otros componentes”.

“La letra en la página es más directa, más fuerte y además considero que tengo más conocimiento de la música o de escribir textos periodísticos”.

Respecto a la estructura de cada relato, explicitó: “Es  escritura catártica, el texto no está previamente mentado, fue saliendo y sí, después llegó el trabajo de selección para ver lo que sacamos y lo que dejamos”.

“De igual manera está bastante conservado  el primer ímpetu de la escritura y creo que tengo un poco automatizada la escritura de crónica y de artículo periodístico y estoy acostumbrada a esas longitudes por eso los relatos son más bien cortos”.

 

Estilo

 Finalmente, en cuanto al acceso, y a quiénes pueden leerlo, lo definió como algo universal: “No hay exigencia intelectual para acceder a él. Querés saber que le va a pasar a la protagonista en la siguiente aventura, eso es algo muchas personas me dijeron. Me comentaron que pasaron por las emociones más extremas, del llanto a la risa y eso es hacia donde apunta”.

“El mayor porcentaje fue escrito a mediados de 2018 y también algo el año pasado que fue el de la publicación. Ahí agregué algunos textos que tenia en mi cabeza, pero no podía resolver antes. Sucede que  sabés lo que querés contar, pero cuando te pones a contarlo pensás que no vale la pena... Me pasó con “Un velorio peronista”, que sabía perfectamente lo que tenía que contar y no encontraba la manera de que prenda”, redondeó.

 

“No se cansa”

En la contratapa del ejemplar, Pablo Edmundo Heredia realiza una especie de previa a la lectura y define: “Julieta Aiello no se cansa. Contraataca con melancolía rockera. Desde las espesuras de un certero riff narra una road movie de la pérdida de un hábito. En este viaje por acá cerca el amor no se dice. Es un hábito tatuado en la presencia de todo lo que se puede alejar merodeando la memoria. Escribir con la ausencia es una práctica de habitarse consigo misma.

Rubén Darío le arrima la referencia para la ambigüedad de la alegoría. Parece que el tesoro no es la juventud, como tampoco el amor. En estos relatos se trata de leer algunos surcos del presente escondido en la divinidad de un viaje por la epifanía de un encuentro. La protagonista es el yo de las huellas de un gran mundo que a fuerza de buscarlo cada vez se hace más pequeño.

Crónicas de una soledad multitudinaria, cada relato es un denso fragmento de algo que está en la mira de una misma y se humedece con los días que pasan con la indiferencia de las digestiones de las noches incalculadas de alcohol, sexo y rockanroll.

El desengaño es un domingo con resaca. El abandono es siempre furtivo, no se alcanza, es como una banda de rock, o escribir canciones, de esas que dicen un poco de algo que es todo… Sobre estas cosas escribe la protagonista de estos relatos.

Divino tesoro ya puede conseguirse en LibreLibro (Mitre 280).

 

La flamante obra en cuestión

Relatos y escenarios narrados en carne viva

El ejemplar de más de 70 páginas trae consigo, tiene como puerta de ingreso el relato “2018”.

 Allí, la narradora se centra rápidamente en ella misma evocando tal momento cronológico como “el año en que me dejaste” (dirigido directamente hacia un lazo afectivo).

La atmósfera y todo lo que habita a un personaje frente a la nada son una especie de frisio que la pintan de cuerpo entero.

En “Una noche en La Habana”, una crónica de viaje sobre tierras cubanas trae consigo aromas, ritmos y travesías entre los escaparates que ofrece la noche.

La misma tónica seguiría tal vez “La resaca y Santa Clara”, donde un recorrido alternativo encuentra a los personajes con otro (personaje) que sería - tal vez - todo lo contrario al esperado. La frase “sus lágrimas caían como las de un niño, sobre la inmundicia ya impregnada en su casa”, tal vez sean el simbolismo más certero de lo que la obra intenta dibujar en la mente de cada lector.

En “Una pared que dice Billy Idol”, la crónica de un final (con toda la incertidumbre) se vuelve a repetir tal vez como en 2018, pero con mayores precisiones.

Sabiendo que todo está englobado en la ficcionalidad, Aiello logra hacernos sentir que es realmente ella quien se está derrumbando como un vidrio roto.

“Show time” da aire con una consigna distinta. ¿Es realmente la vida de un artista lo que pensamos? Quitando prejuicios y definiendo la cotidianidad, el texto trae consigo una moraleja: no importa “tener” si algo nos falta para ser.

“Moloko Vellocet” atrae el arte con un magnetismo especial a la vez que tal vez se aproxime a una mayor escena pop. Si bien se ilustra un espacio que parece a primer punto prometedor, algo cambiará.

“Camino”, relato que se encuentra promediando los últimos del ejemplar, acarrea el recorrido de una alma en pena, o por lo menos eso se percibe. El deseo de cambiar está marcado, pero uno no puede dejar de ser el mismo.

“Un marte a la noche” comenta otro momento cotidiano y universal. La intimidad y el verse en el otro. “Un relato con final feliz” ; “Un velorio peronista”; La palabra de Dios”; “El día que conocí a Enrique Symns” y un cierre con “Fuegos Artificiales”, van de a poco lanzando al lector (y sus ojos) hacia afuera.

Tal vez como en una película, cuadro sobre cuadro, Divino Tesoro logra recorrer sentimientos, pensamientos y recuerdos que estaban guardados en el segundo cajón del escritorio de una escritora en continuo crecimiento.

 

Con playlist
La música que sonó mientras la pluma de Julieta Aiello se movía es la misma propuesta para los lectores. Por esta misma razón, en las últimas dos páginas la autora ofrece una serie de discos sugeridos para oír mientras se vuela sobre las páginas. Algunos títulos son de Velvet Revolver, Charly García, Fito Páez, Nirvana, Joy Division, Pink Floy Patricio Rey  y sus redonditos de Ricota. 

 

Perfil
Julieta Aiello nació en Córdoba en 1991. Es licenciada en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), y cantante y compositora de rock. Dirige y escribe en la sección de cine del sitio Indie Hoy desde 2009 y tiene un fanatismo “enfermizo” por el cine. Divino tesoro es su ópera prima.

 

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