Las visitas de García a Villa María en la memoria
Pequeñas anécdotas sobre nuestro Charly
En 1999 y 2004 se vivenciaron dos shows, bastante distintos, pero bien intensos. El hombre del bigote bicolor cumplió 70 años y varias historias quedaron por estas tierras: la merienda con Mercedes Sosa, el paso fugaz por una peluquería y la cumbre rockera en el Hotel República. Y?hubo más...Escribe Daniel Rodríguez
De nuestra Redacción
Ayer, 23 de octubre, Charly García cumplió 70 años y nuestra ciudad fue, en repetidas ocasiones, escenario de su música y su carisma.
En el pasado reciente de las visitas de Carlos Alberto García Moreno, así el nombre del señor del bigote bicolor, quedan un show en el Club Ameghino en 1999 y un Villa María Rock (junto a otros monstruos del rock) en 2004.
Un mensaje positivo para los jóvenes
En primer punto y más reciente en la retina de varios, un 25 de septiembre de 2004, el barrio Palermo de nuestra ciudad se vio convulsionado por el primer Villa María Rock.
Pero no solamente las inmediaciones del coloso centenario tuvieron una magia especial. Aquella fecha, Charly García, Luis Alberto Spinetta, Divididos y Rata Blanca fueron algunos de los proyectos que pasaron también por el Hotel República -seguramente aún permanece alguna fotografía en el lobby del alojamiento-.
Frente a 6 mil personas, cuando la noche hacía punta, Charly -que era el último número anunciado- salió a terminar con las ansias de todos los presentes. En aquel momento lo hizo con un trío de músicos chilenos: Kiuge, Carlos y Toño, que lo escoltaron en guitarra, bajo y batería, respectivamente (a todo esto, se le suma una sección de cuerdas compuesta por contrabajo y dos violines).
En la lista de hits estuvieron presente canciones de su último lanzamiento de aquel momento (Rock and Roll Yo), tales como “Dileando con un alma” y también hubo tiempo para otros himnos como “El amor espera”, “Alicia llorando en el espejo”, “Instituciones”, “No te dejes desanimar”, “Eiti Leda”, “Funky”, “Cerca de la revolución” y “Demoliendo hoteles”. Es decir, no solo su tarea solista sonó en el escenario Hernán Figueroa Reyes, sino también se plasmó un recorrido por las míticas Sui Generis y Serú Giran.
Con whisky y cigarros, García se mostró humorístico: “Hay que dejar un mensaje para los jóvenes... no tengo”, reconstruyó este medio.
De peluquería, helados y Say No More
Un poco más atrás, en el caluroso verano de 1999, más precisamente un 23 de enero, Charly ofreció una memorable actuación junto a Mercedes Sosa, quien se sumó en la segunda parte del show y más tarde también lo acompañó a Córdoba capital.
Según reconstruyó el periodista Juan Seia, el artista llegaba a presentar su material “El Aguante” junto a su banda, donde también se destacaba la labor de la extinta guitarrista María Gabriela Epumer (falleció en junio de 2003, a los 39 años, por un paro cardiorrespiratorio).
Tal vez aquella fuera una de las versiones “más huracanadas” de Charly, según palabras del cronista.
El texto recuerda una “enternecedora merienda con helados” que compartieron Charly, Mercedes Sosa y Richard Kamienski, organizador del evento.
Tras el show también se recuerda una caravana de seguidores que desfilaron desde el Ameghino hasta la confitería El Ángel, donde García cenó y conversó junto a sus músicos.
Antes del recital, Charly pasó por una peluquería céntrica para retocar su cabellera, se trataba la Peluquería Hermanos Ber, al lado de La Madrileña (zona que hoy es Peatonal). En un momento determinado, y escapando de todos los curiosos que aguardaron su salida hasta bien entrada la noche, García se escurrió y subió a un automóvil negro. Más tarde, arribaría al club, donde previamente, en un colectivo de dos pisos, arribaron sus músicos.
“El diseño de las entradas lo hizo Mónica Poggetto y la impresión, Leo Ambrosino. Los músicos y toda la ‘troupe’, que eran como 20, se alojaron en el Hotel Presidente en una suite; Recuerdo que se habían agotado todas las entradas y la gente estaba impaciente por entrar. Había colas hacia la calle Maipú y hacia la calle Alberdi”, reconstruyó Seia en diálogo con Kamienski.
Más atrás
“Enfundado en una bata color rojo y con lentes negros, mientras de fondo se escuchaban los acordes de ‘Pompa y circunstancia’, Charly García llegó a encontrarse con su gente al grito de ‘¡Say no more!’ y, como para ir teniendo, hilvanó ahí nomás con ‘Cerca de la revolución’ y se desató el delirio rocanrolero.
Vinieron después ‘Promesas sobre el bidet’, ‘Rezo por vos’ y ‘Fanky’, donde le robó la guitarra a uno de los músicos y siguió entrelazando acordes y mímicas por doquier”. … Así comienza la crónica que hizo el periodista Fernando Ceresole para nuestro matutino sobre aquella velada que inició a las 23.25.
En aquella crónica se subrayó que “la banda ejecutó un trabajo compacto”, pero que “no se escuchó la participación del chelo (Ulises Di Salvo), tampoco del violín (Erica Di Salvo); hasta se perdió el respaldo que el saxo (de Mariela Chintalo) le otorga a la música de Charly. Las manos y la voz de la ex-Viuda, María Gabriela Epumer (guitarra), estuvieron siempre a tono con lo que generó García desde los teclados. El ex-Virus Mario Serra en batería aportó lo suyo, al igual que el teclado de Diego Dubarry y la percusión de Gabriel Said”.
La nota recordó que prosiguió un intermedio de 10 minutos y que en la segunda parte subió la Negra Sosa al escenario para cantar junto a su “entrañable amigo” los versos de “De mí". Charly luego abonaría al final canciones emblemáticas como “Los dinosaurios”, “Alguien en el mundo piensa en mí” y “Demoliendo hoteles”, entre otras.
En un apartado titulado “La organización fue deficiente, pero no empañó la fiesta”, el periodista relató: “Recién a las 22.30 se abrieron las puertas que separaban al público de su ídolo y la avanzada humana fue ubicándose donde el destino los llevaba. Es decir que no se respetó, por meras fallas organizativas, el corralito frente al escenario donde, en pura teoría, debían ubicarse los que habían abonado 20 pesos (tiempos del ‘uno a uno’), y todo quedó convertido en un gran tablón de popular futbolera”. Sin dudas, quedó el sello García.
Y más atrás
En registros que guardan los memoriosos, a mediados de 1977, desembarcó La Máquina de Hacer Pájaros en el Cine Teatro Broadway (hoy Teatro Verdi). Allí estuvo García, Moro, Cutaia & compañía.
Uno de esos memoriosos es el ricotero villanovense Semilla Bucciarelli que recordó su trabajo de plomo en sus redes:
“Cómo pesaba el órgano Hammond de Cutaia ¡Mamma mía! …La única foto que tengo de esa época es una radiografía de mi cintura …”.
Otras visitas en nuestra Córdoba
?Repasando otros shows en meridianos cordobeses, y buceando en la información, llegan a la memoria: 1974, con Sui Generis en Rieles Argentinos y en el Estadio de Atenas (Córdoba); 1975 con La Máquina de Hacer Pájaros (Córdoba); 1977, La Máquina (...) en Atenas, Carlos Paz y San Francisco; 1979, Serú Girán en Atenas y en Río Cuarto; 1980, La Falda, Córdoba y Río Tercero; 1987, Solista en Cancha de Belgrano; 1990, Chateau Carreras (Actual Estadio Mario Alberto Kempes); 1995, en Atenas con su proyecto solista; 1997 en Cosquín; 1999, Juniors, Chateau Carreras y Vieja Usina; 2001; Estadio Techado de Juniors (Córdoba) y Santa Rosa.
Obviamente también se marcan las presencias casi inalterables en los Cosquín Rock. Siendo el último donde fue convocado, en 2020, reemplazado por otros músicos que entonaron con su banda todas sus canciones ya que él no pudo asistir por sufrir un accidente doméstico.
Un acusado de “extranjerizante” hoy es un emblema nacional
?García fue blanco de fuertes críticas por parte de la generación tanguera y folclorista.
En 1977 acudió a una entrevista del tradicional diario La Opinión, el cual reunía a personalidades argentinas de diversos géneros.
Allí García fue acusado de hacer música “extranjerizante” y “que nada tenía que ver con el sentir nacional”, aparte de no contar con “la calidad de los viejos tangos” y que «en 20 años nadie lo recordaría”. Esta experiencia haría que García compusiera “Los sobrevivientes” y “A los jóvenes de ayer”
El recital de 1999 y un hallazgo a través de las redes sociales
?Si bien el registro que posee el diario marcó una atmósfera, a través de YouTube también emergió una filmación que explica un poco el calor “por partida doble”, que se vivió esa noche. Observando tal registro fílmico uno puede “adivinar” los acordes de “Promesas sobre el Bidet” mientras la cámara enfoca el techo de cielo raso de las instalaciones. Se lo puede ver a Charly, con una remera blanca que tiene la inscripción “Say no more”, de espaldas, tocando sus teclados. Incluso, entre tema y tema dialogó con el público y hasta contó un chiste, a saber:
Iba un negrito por el desierto, el pobrecito todo cansado, con la lengua para afuera y de repente se encuentra con una botella y la abre, y le sale un genio y le dice:
- ¡Ah! gracias por liberarme, ahora te concedo tres deseos.
- Y el negrito le dice: Bueno, pues como soy negro, tengo mucha sed aquí en el desierto:
- 1. Quiero ser blanco.
- 2. Quiero tener siempre mucha agua
- 3. Quiero ver muchos culitos.
- Y el genio le convirtió en un bidet.
Sí, eran otros tiempos.
