VILLA NUEVA - María de la Paz Pereira

Historia de la Casa de la Cultura

La casona, ubicada en la calle Deán Funes al 1259, perteneció a la familia de Juan Manuel Pereira. Vicecónsul español en nuestro país, corresponsal del diario Los Principios y La Nación, compró la vivienda al Banco de la Provincia de Córdoba en 1903. Su hija María de la Paz “Maruja”, fue la heredera

“…Yo ya tengo las valijas hechas, y ella aún puede sobrevivir…”. Maruja Pereira

Fue construida en las cercanías del año 1889, por el señor Fabro para que funcionara una panadería. Esta fábrica marchó sin inconvenientes hasta las trágicas jornadas del 20 al 29 de diciembre de 1891, en que se produjeron cuatro picos de crecientes del río Tercero.

Zanotti y Maruja Pereyra en el acto de inauguración de la Casa de la Cultura

El Banco de la Provincia de Córdoba adquirió la casa en concurso civil de acreedores de Francisco Romero, formado ante el juez de primera instancia y segunda nominación en lo civil Zenón Molina en el remate con fecha del 8 de julio de 1897.

El 5 de abril de 1906, Juan Manuel Pereira compró la casa en remate público y finalizó el pago en 1909. Transformó el frente de la vivienda, imprimiéndole el característico estilo “morisco”; para esta tarea fue contratado el constructor italiano Santos Pedrazzani.

La vivienda fue la sede del Viceconsulado español, lugar de reunión de las familias aristocráticas de la ciudad y de la provincia de Córdoba: Ramón J. Cárcano, Elpidio González, Arturo Capdevila o Arturo M. Bas eran habituales en la tertulias de la casa familiar. También los Villasuso, Altamira, Barcia, Piattini, Manzanares, Cancina, etcétera.

El estilo “morisco”, sus 1.082 m2 y la arquitectura de la fachada sorprenden al visitante. El portón de chapa permitía el ingreso al jardín. Al pie de la escalera, originariamente se encontraba un jazmín amarillo, que irrumpía en la fachada. Los amplios escalones de mármol de Carrara llevaban a la galería, la puerta de molduras, en madera, con picaporte, herrajes y llamador de bronce. Allí en la recepción, a ambos lados de la puerta central, bancos, de estructura de metal, dos puertas opuestas, de madera y vidrios encortinados, daban ingreso al escritorio del vicecónsul, este mueble poseía compartimentos y pequeños cajones, sillón giratorio, todo de madera, de estilo americano. Completaban el mobiliario dos librerías en madera con puertas de vidrios biselados. Sobre el escritorio enmarcado el diploma del nombramiento con firma del rey de España, a su lado el retrato de don Pereira Cernadas, abuelo de Juan Manuel Pereira y padre de Joaquín Pereira y Domínguez (impulsor de Villa María) y un tintero artísticamente trabajado en plata, proveniente de Brasil, regalo del embajador argentino en ese país, Ramón J. Cárcano.

Sótano de la Casa de la Cultura. Recuperado en el año 2018

En la habitación opuesta, la sala, una mesa labrada de madera dorada, con tapa de mármol, y sillones, allí estaba el piano, que se ejecutaba en las concurridas tertulias. Contiguo a la sala anterior, y comunicada por puerta interior, de madera y vidrios encortinados con visillos, la habitación del matrimonio Pereira Villasuso, se destacaba la cama matrimonial de bronce y el juego de lavatorio y toillete en metal bronceado, con baño de plata. El equipamiento del juego de dormitorio, con cuatro piezas, más una cómoda alta y dos sillas decoradas con incrustaciones de nácar. Algunos retratos de familia adornaban los muros, y ventilaba hacia el exterior por la puerta balcón que se habría hacia el zanjón o entrada de coches. Ese dormitorio tenía otra puerta que conectaba con el pasillo central de la casa, allí en la pared opuesta, estaba entronizada la imagen del Sagrado Corazón de Jesús.

El comedor se comunicaba con la sala, al igual que las otras habitaciones, siendo una habitación interior, se iluminaba por una claraboya en la medianera, la vitrina asentada sobre el piso, luego una pieza de porcelana, junto a dos candelabros, allí reposaba una pequeña cómoda alhajero, de color negro con motivos orientales.

Por el pasillo, se encontraban las puertas que comunicaban con las habitaciones de los hijos, a la derecha, la de los varones; a la izquierda, el dormitorio de las niñas. Para terminar con esta habitación, sobre las camas colgaba un óleo con la imagen de la Inmaculada Concepción. El pasillo central terminaba en una amplia puerta vidriada. Al otro lado de la galería, se accedía al comedor diario, a la cocina y al baño y de allí al patio de ladrillos, con naranjos, jazmines y granados de adorno, cubierto en buena parte por la parra. La despensa, daba acceso al sótano, en donde la familia faenaba los cerdos, según las tradiciones españolas.

En el comedor diario, las sillas Thonet. En una pieza de latón lucía estampada la última cena de Leonardo. En un pequeño aparador se lucía una salsera en loza blanca de procedencia dinamarquesa. Dos artefactos para cocinar, una, a gas de garrafa y la reconocida cocina económica, alimentada a leña, proveía de agua caliente al baño, que en sus orígenes contaba con una tina realizada bajo el nivel del piso. En el patio bajo, de tierra, los dos robles, la pileta de natación, la quinta al fondo y el corral de las gallinas, completaban el último tramo del recorrido. Al fallecer Juan Manuel Pereira, la propiedad pasó a manos de su hija Maruja.

El gobernador Eduardo César Angeloz otorgó un subsidio no reintegrable de 1.700.000 australes (moneda de curso legal) el 8 de febrero de 1985, para la compra de la propiedad. El Estado municipal aceptó la contribución por Ordenanza Nro. 61/84. La gestión para la compra de un inmueble destinado a las actividades culturales venía desde año 1981 a través del expediente Nro. 0314. Finalmente se estableció que María de la Paz Pereira Villasuso vendía la casa por un valor de 705.808 australes.

La transferencia al municipio se realizó el 8 de mayo de 1985. El intendente Carlos Zanotti inauguró el 7 de octubre del mismo año la Casa de la Cultura, el Museo Regional Juan de Miranda y el 25 de agosto de 1991 la Biblioteca Municipal Luis Roberto Altamira. Entre 1995 y 1996 fue inaugurada la Sala Gaucha.

El 6 de octubre de 1996 fue reinaugurada la Casa de la Cultura con la presencia del entonces gobernador de la provincia, Ramón Bautista Mestre.

Las decisiones políticas de cada gestión municipal contribuyeron a la continuidad y discontinuidad de las actividades culturales de este espacio. En la actualidad la Casa de la Cultura funciona plenamente, alojando la Secretaría de Educación y Cultura, la Dirección de Patrimonio, el Museo Juan de Miranda, la Biblioteca Popular Luis Roberto Altamira y el Archivo Histórico Municipal.

 

Fuentes.

Memoria 1997, Dirección de Cultura. Gestión de Pablo Granado.

Testimonio Oral Polo Oliva.

Testimonio María Angélica Blanco.

Apuntes de Armando Fonseca extraídos de la escritura de la “Casa de la Cultura”.

Colección “Juan Manuel Pereyra” y “Pablo Granado”, Archivo Histórico Municipal de Villa Nueva.

 

Cronología de la Casa de la Cultura

1880-1890. Construcción de la vivienda por los hermanos Fabro. Local comercial, se instala una panadería.

1891. Inundación en Villa Nueva, se daña la estructura, pasa a manos del Banco de la Provincia de Córdoba.

1906. Juan Manuel Pereira compra el inmueble al Banco de Córdoba. Reconstrucción a cargo del “alarife” italiano Santos Pedrazzani.

1910-1984. Vivienda familiar, centro de reuniones sociales de la época. Visitas ilustres, Ramón J. Cárcano. María de la Paz Pereira fue la última descendiente de la familia.

1985. Transferencia al municipio. Surge la Casa de la Cultura. Inauguración del Museo Regional Juan de Miranda.

1991. Inauguración de la Biblioteca Popular Luis Roberto Altamira y el Archivo Histórico Municipal.

1996. Apertura de la Sala Gaucha, recuperación del museo por iniciativa de Pablo Granado.

2018. Recuperación de espacios, colecciones y reapertura del Archivo Histórico y Museo Regional.

 

100%
Satisfacción
0%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia