Carlos Belfanti - Tras estudiar la toponimia cordobesa, presentó una nacional
“Gran parte de las provincias contienen un origen aborigen”
En “El nombre de los paisajes”, el autor vuelve a recopilar el porqué de cada denominación en cuanto a los destinos turísticos. Pero no solo eso, también hay historia, cultura y la persistencia de los primeros pobladores en cada provincia argentinaEscribe Daniel Rodríguez
De nuestra Redacción
"En el libro hay 460 lugares turísticos, incluyendo los 48 barrios porteños de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires", destaca del otro lado del teléfono Carlos Belfanti, un “curioso incansable”, por definición propia.
“Los nombres del paisaje. Toponimia turística de la República Argentina”, editado por El Mensú, nació durante los últimos meses de 2019 y volvió a poner el estudio del porqué de las cosas en el centro de la escena. Esto se debe a que anteriormente Belfanti había presentado “El nombre de nuestros pueblos”, una iniciativa abocada al territorio cordobés en toda su extensión (una pieza que ya se agotó por tercera vez).
Con ese preámbulo, el curioso villamariense volvió al ruedo, pero ahora con todos los destinos turísticos entre ceja y ceja. En más de 200 páginas, el viaje es por todas las provincias y se destacan destinos atractivos para explicar la razón por la que a tal lugar le correspondiese tal nombre en los mapas.
Antes de continuar es necesario aclarar que es la toponimia, por si aún no se ha hecho estrictamente: se trata del estudio del origen y el significado de los nombres propios de las localidades.
En diálogo con un periodista de El Diario, el creador de tal ejemplar aportó: “Tras haber concluido el libro abocado a Córdoba, yo tenía un par de trabajos respecto a lo toponimia turística del país, pero ¿cuál era el problema? Que la toponimia siempre va llevando a investigar más, entonces me tomé un tiempo para empezar a desarrollar un trabajo minucioso para ir al significado original de un lugar”, explicó.
Al mismo tiempo, explicando su tarea, destacó: “Te encontrás con la mayoría de nombres aborígenes en la Argentina, y no solamente en el nombre propio de cada provincia”.
“Vemos que el lado oeste del país es montañoso y es donde se han asentado las primeras lenguas ancestrales que tuvo el país. Desde allí fui observando espacio por espacio”.
“Asimismo, también hay un trabajo de la Antártida y de las islas. Es una tarea que se enfoca en todo lo que es lo turístico del país, porque nuestra Antártida y nuestro sur tienen lugares bellos y hermosos… es algo riquísimo”.
La cultura de los primeros pobladores
Respecto a algunos escenarios icónicos en particular, el entrevistado aseguro que “siempre se expone la cultura aborigen; Hay ocho provincias tiene nombre aborigen como Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Neuquén, Chubut, La Pampa y Chaco”.
“Lo que marca esa diferencia es que son todas cerca de las montañas. Ahí uno empieza a imaginar cómo pensaban y veían el terreno los primeros pobladores, y también cómo y con qué simpleza le daban nombre a las cosas”.
“Tenemos el Aconcagua, que en lengua huarpe quiere decir “Centinela de piedra”; algo así como el más grande, el más alto, el que cuida todo”.
“También hay lugares emblemáticos como las Cataratas del Iguazú. Allí, el prefijo “I” significa “agua” y “guazú”, grande. El aborigen desconocía la palabra “catarata”, pero le daba ese nombre que puede traducirse como “agua grande”, reflejó.
Influencias del poder (o no)
Bien sabido es que existieron varias campañas donde el estado embistió los asentamientos de los primeros habitantes o sus zonas de influencia, más aún los nombres no cambiaron en ningún momento.
Ante esto, el autor afianzó: “Se fueron respetando los nombres siempre. Hubo cuatro campañas del desierto con Pueyrredón, Rosas, Alsina y Julio Argentino Roca; pero los cuatros fueron respetuosos de los nombres que se les habían dado; no conozco ninguno que se haya cambiado”.
Asimismo, reconoció un cambio en el Cerro Chaltén (ubicada en la Patagonia), al que Francisco Pascasio Moreno, también conocido como “Perito Moreno” le cambió por Monte Fitz Roy, en un sentido homenaje al apellido de un oficial Real de la Marina Británica.
“El Chaltén, en tehuelche, significa “Montaña que fuma”, y esto es porque desde la base uno puede ver que tal lugar está coronado con nubes que van y vienen, como si fumara”, subrayó.
Observador y poético
Algunas situaciones, que también son anécdotas, también han dejado su huella. En alusión a ello, comentó que “en Buenos Aires hay nombres aborígenes, pero también hay lugares como Mar del Plata, que no tiene que ver con el Río de la Plata propiamente dicho”.
“Patricio Peralta Ramos, su fundador; acomodó los lotes para la fundación y siempre descansaba en un lugar que tenía doble piso. Entonces, por la tarde veía el reflejo del sol en el mar. Un reflejo de color brillante… de color plateado. Entonces, el nombre fue “Mar Del Plata” por aquellos destellos”.
“En Córdoba, hablamos por ejemplo de la leyenda de Ansenuza en la Laguna de Mar Chiquita, pero no es el nombre de la laguna, sino de la región”.
“La laguna, recibe ese nombre (Mar Chiquita), porque los primeros españoles la encontraron profunda, pero pequeña. El verdadero nombre, dado por los aborígenes era Bilis Cocha: que significa laguna amarga”.
El río y la cárcel
Ya viajando hacia la zona más austral que tenemos en nuestro país, Tierra del Fuego, otra historia nos encuentra.
En Ushuaia se encuentra el río Pipo, el cual debe atravesarse para salir y entrar de la Cárcel del Fin del Mundo (conocido servicio penitenciario que funcionaba como un espacio de máxima seguridad para los criminales más peligrosos del país).
“Cómo nadie supo responderme por qué se llamaba así, fui a la Secretaría de Turismo, pregunté y lleva ese nombre por un preso que lo sacaban del presidio a cortar leña para calefaccionar la cárcel”.
“Ese muchacho era conocido por Pipo y lleva el nombre de éste porque a él se le ocurrió tirarse a las aguas para escapar y, con lo helado de las aguas, finalmente falleció”.
El tema, sin dudas, es inagotable, y siempre da para más; por eso, tal placa abre una puerta para un tópico infinito.
Cómo conseguirlo
En Villa María, “El nombre de los Paisajes” puede conseguirse en contacto con el autor o solicitándolo en los puestos de diarios y revistas.
