Lihuen Peirone: creando mundos desde el audiovisual
Escribe: Ailin Peirone
Especial para El Diario
Hablamos con el realizador Lihuen Peirone, productor audiovisual de Villa María, para que nos cuente sobre sus últimos videoclips, su camino hacia la producción audiovisual, sobre qué implica ser un productor independiente y sus proyectos a futuro.
Sobre su forma de trabajo explicó que es de manera autogestiva y que para él es “antes que nada, encontrar lo que a uno lo moviliza y luego transformarlo en un trabajo. Utilizar todos los recursos que tengamos al alcance y poner toda nuestra energía en estas acciones”.
“Mi abanico laboral es muy amplio en un mundo donde todo pasa por la imagen. Desde videoclips hasta publicidades de marca, desde documentales hasta experimentos sensoriales y otras nuevas tecnologías como lo son los filtros de Instagram”, explicó. A su vez, relató que se dedica a impulsar la visual de proyectos de la mejor manera posible y que, desde el primer contacto, construye los equipos de trabajo y proporciona las herramientas para las redes.
-¿Cómo surgió tu camino en la producción audiovisual?
-De chico me gustaba escribir, pero nunca había agarrado una cámara o un programa digital. Estudié Diseño y Producción Audiovisual en la Universidad Nacional de Villa María, una carrera joven con un montón de potencial, que me hizo enamorar de todo esto. Cuando uno tiene profesores como María Elena Ferreyra se da cuenta de que alguien puede hacerte encender la pasión por la búsqueda constante. Y esa búsqueda es la que me moviliza, la que me da la sensación de que siempre estoy en un nuevo lugar.
-¿Cómo podrías resumir tu recorrido hasta el momento?
-Construimos una productora de vivos musicales que se llamaba Bicicleta junto a tres amigos y otras personas que colaboraban, con la cual filmamos más de 30 bandas de manera autogestiva, y otras 12 junto a mi hermana Ailin Peirone, en nuestro proyecto Ecos. Cosechamos cientos de miles de reproducciones en la web y nos enfrentamos por primera vez al público. Aprendí mucho en ese proceso, sobre la dinámica de grupos y sobre los modos de producción a bajo presupuesto. Pronto me di cuenta de que eso que parecía un factor en contra podía ser una manera original de transmitir nuestro arte. Me refiero a la simpleza. Uno puede soñar con tener cierta cantidad de recursos, o puede optar por ser sencillo pero llegar hasta el fondo de cada detalle.
Luego, hace dos años y medio, me inicié solitariamente a producir para tratar de encontrar una unidad en mi estilo fotográfico y de movimiento, hasta incursioné en la producción digital 3D. A fines del año pasado realicé “Tai Chi Chuan”, un videoclip urbano para Saint Feat, Nahuel Chiarella y Kaco. Me encantó, me sentí tan a gusto que en cuatro meses hicimos ocho producciones, se activó con todo. Uno llevo a otro y diferentes artistas empezaron a comunicarse conmigo. La idea es seguir creciendo en todos los caminos posibles. Es que cuando uno encuentra la felicidad en el trabajo, el trabajo se vuelve algo magnífico y renovador.
-¿Cuáles fueron tus últimos videoclips publicados?
-Mis últimos videoclips fueron “Ella y el frío” de Enrico Barbizi, filmado en el centro de nuestra capital. Por otro lado, “Lo que construimos” de Nano Mundano Feat. Otro trabajo fue el de Nahuel Barbero rodado en Alma Fuerte, y “Amigues” de la nueva banda villamariense Paisajes en las sierras de Córdoba.
En todos mis últimos videoclips vengo trabajando en conjunto con Emilia De La Riva y ahora también con Laura Livetti. Ellas se encargan de la dirección de Arte que es lo que aporta los vestuarios, maquillaje y objetos importantes dentro de las escenas.
-¿Cuáles son los principales desafíos de producir de manera independiente? ¿Qué implica para vos la autogestión?
-La complejidad de realizar este tipo de obras es inmensa, tremendamente agotadora, pero de lo más divertido. Son esas cosas que le dan propósito al camino de uno y que te hace despertar cada día con nuevas ideas y nuevos desafíos. Me encargo de gran parte del proceso, desde el contacto con los artistas, la filmación, la edición y la posproducción de color. No sólo por estar buscando claridad en mi discurso, sino que no nos queda otra.
Los proyectos son autofinanciados, los presupuestos son muy pequeños si se comparan con audiovisuales donde hay como mínimo 25 personas trabajando en el set. Me propuse lograr con lo mínimo de lo mínimo, un resultado que me identifique y que a la vez impulse cada proyecto al máximo. Además, el dinero no es el único inconveniente, organizar grandes grupos de personas también me es dificultoso.
De todos modos, la independencia para mí no significa dejar de lado herramientas que proporcione el Estado o instituciones municipales, me parece que eso está buenísimo mientras no transforme tu mensaje o te aleje de la independencia ideológica. De todos modos, no he podido hacerlo mucho, suena gracioso, pero me cuestan las carpetas y el papeleo.
Ultimamente me pongo muy feliz de leer mensajes en Instagram de apoyo y buenas ondas, es tremendo como estos últimos meses se ha distribuido lo que estamos haciendo. Esto recién comienza. Los proyectos a futuro son muchísimos, todos los días nuevos artistas se comunican conmigo, no con todos llegamos a concretar y filmar, pero es impresionante cómo se va estableciendo una red gigante de artistas colaborando entre sí de diferentes provincias y países.
-¿Qué te gustaría transmitir con lo que hacés?
-Lo más importante para mí es mostrar con continuidad y peso. Sobre todo, desde el interior del país y sin patrocinios. Hay que mostrar sin miedo. Porque los espectadores también disfrutan de nuestros procesos, no sólo de las obras finales. Me refiero a relajarse y ser lo que uno es, dando lo mejor de sí. Nos vamos viendo crecer, eso nos fortalece y nos une.
Digo esto porque la realidad artística pasa mucho por las redes, irónicamente se podría decir que “primero comparto, luego existo” en este mundo imaginario de la Internet. Puede sonar alocado o futurista, pero en concreto también es una gran posibilidad para pequeños movimientos, es una herramienta que te permite a través de mucho trabajo y dedicación mostrarte de manera profesional.
Antes, para eso tenías que recurrir a círculos movilizados por grandes radios, discográficas o programas de televisión en la capital argentina, y me imagino que eso tiene su contracara y sus restricciones. Hoy podemos crear fácilmente nuestra propia audiencia. Seguro es más lento, pero el resultado totalmente posible.
-¿Qué te inspira?
-La inspiración para mí tiene que ver con tratar todos los días de ver lo magnífico del mundo en cada momento, tratar que siempre me sorprenda mi alrededor, porque la realidad es mágica, pero la cultura muchas veces nos niega la posibilidad de contemplarla tal como es. Desde una situación de la vida cotidiana donde observo una escena fascinante, hasta un mate en mi patio al atardecer. Pero también, para mí eso que llaman inspiración es algo que se practica y se acumula en experiencia. Cada error y cada paso son una nueva forma de ver las cosas e ir renovándome y transformándome.
-¿Cómo te imaginás en un futuro?
-Si pienso hacia el futuro podría imaginarme con posibilidades infinitas, desarrollando cada idea a fondo y sin escrúpulos o impedimentos. Quizás hasta con grandes equipos de producción a mis espaldas, dedicándome al diseño de las estructuras y dejando de lado otros aspectos más relacionados a la producción. Me gustaría dirigir, pero no filmar y editar.
En fin, no pienso mucho en el futuro, sólo trato de dejar en cada paso mi máximo, e ir viendo cómo la vida se va tejiendo y mostrándome diferentes caminos. Mientras yo pueda crear, voy a seguir creando toda mi vida. Porque cuando uno crea, primero imagina y luego hace realidad mundos que aún no existían, y esa capacidad humana-mágica que tenemos es la que tanto me atrae y moviliza.
