NOTA Nº 603, escribe Jesús Chirino
Los quipus de Caral
Si escapamos de la mirada eurocentrista, el mundo se hace más ancho, más basto y amplio dando la posibilidad de incluir, en la historia de la humanidad, procesos en los cuales las culturas de ese continente nada tuvieron que ver. Incluso incorporarlos sin pretender una jerarquización en relación a un supuesto ideal civilizatorio europeo. Así tenemos acceso a más ajustadas interpretaciones de la realidad presentada por datos objetivos obtenidos a partir del trabajo científico de la arqueología que muestran la importancia que posee la primera civilización del Continente Americano y el surgimiento de un sistema de escritura propio de estas tierras sudamericanas.
Primera ciudad del Continente Americano
Hablamos de la denominada Civilización Caral surgida cuando en Egipto se construían las pirámides de Keops y florecían las ciudades sumerias de la Mesopotamia. A 184 kilómetros al norte de Lima, capital de Perú, en el valle de Supe, se encuentran los restos arqueológicos del centro urbano monumental de Caral o Ciudad Sagrada de Caral. Es esta la primera ciudad de la cual se tiene registro en todo el Continente Americano, creada hace 5.000 años. Está a 23 km del océano Pacífico, en lo que actualmente es el distrito de Supe, provincia de Barranca del Departamento de Lima. Cuando se habla de la primera ciudad de América estamos señalando que en todo el continente no existe sitio más antiguo que posea tal diversidad de edificios monumentales con funcionalidades diferenciadas: religiosa, administrativa y conjunto de viviendas. Es decir no existe lugar más antiguo donde pueda señalarse que existió una ciudad.
La riqueza arqueológica del lugar es invaluable, entre todos los descubrimientos podemos señalar que allí se encontraron quipus y pinturas de estos artefactos. Los quipus son un sistema de registro construido a partir de una cuerda primaria y cordeles colgantes con nudos. Generalmente eran confeccionados con hilos de algodón, otros con fibra de camélidos. Hacia finales de los años 70 del siglo XX, investigadores como William Burns Glynn a través del estudio de los quipus, propusieron la existencia de una escritura alfanumérica prehispánica. Posteriormente Marcia y Robert Ascher en Matematics of the Incas: code of the quipus (1981) comprobaron que, si bien la mayoría de la información en los quipus es numérica, también podían representar arreglos de categorización de objetos.
El origen de los quipus
Si bien perdimos la posibilidad de producir una rápida lectura de esas escrituras, los mensajes aún están allí. Antes de los quipus de Caral, el ejemplar más antiguo encontrado era del año 650. Si bien se conocía su existencia en la cultura Lima y la importancia que tuvieron para el registro de información en la administración del imperio Inca, el hallazgo de los arqueólogos que trabajan en Caral remonta el origen de los mismos a una antigüedad mucho mayor. Así es que los quipus, ramales de cuerdas con nudos y varios colores, con los cuales los antiguos daban razón de las historias, noticias y de cuentas, serían un sistema de escritura de una antigüedad tal que los sitúa en un período similar a la escritura cuneiforme de los sumerios. Pero la valoración de estos artefactos como sistema de escritura, por décadas, fue puesta en discusión hasta que algunas contribuciones científicas ayudaron a comprenderlos de otra manera. El arqueólogo Carlos Leiva, quien trabaja en el proyecto Caral, afirma que los quipus son una forma de registro igual de válida que la cuneiforme o jeroglífica usada por los mesopotámicos o los egipcios.
Un sistema de escritura
Estos artefactos de nudos utilizados para transmitir información detallada, muestran que una civilización surgida hace 5.000 años pudo, en esta parte del mundo, desarrollar un complejo sistema de escritura. Los “nudos que hablan” pueden contener valores numéricos y otro tipo de valores, todo codificado según un sistema posicional con base 10. Para la codificación del mensaje se usó tanto el tipo y los colores de la lana como los nudos y las uniones de los cordeles. En algunos quipus incaicos, los más estudiados, pueden verse anudadas cuentas de semilla u otros elementos. Ulla Holmquist Pachas señala que “los colores de los cordeles y las estructuras de los hilos y nudos contienen la información de la identidad de lo que era contabilizado y registrado”. Luego explica que la información codificada en estos quipus era de tal detalle que, en el caso del registro de poblaciones, resulta posible distinguir si se refiere a hombres o mujeres y el tipo de trabajo o producción a la cual se dedicaban. Incluso se encuentran quipus de gran tamaño en los cuales, pareciera, que registran información de comunidades a lo largo de cierto período de tiempo. Una suerte de calendario con la evolución de la población. Debe tenerse en cuenta que la contabilidad Inca se basaba en un ordenamiento decimal. En los quipus, mediante el posicionamiento de los nudos, representaban desde las unidades hasta las decenas de millares. Es claro que estamos ante un sistema de escritura complejo que pareciera haber tenido su origen en la civilización Caral que sentó las bases estructurales de la organización en las poblaciones andinas.
El trabajo arqueológico en la denominada Ciudad Sagrada de Caral ocupa 68 hectáreas, incluye 32 conjuntos arquitectónicos monumentales entre los cuales sobresalen tres plazas circulares hundidas, una gran plaza central y dos plazuelas. El prestigio de la ciudad se mantuvo por un milenio y se trata de la más antigua de América y la primera ciudad sostenible y está declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Visitando el lugar pudimos conocer que el descubrimiento del quipu tuvo lugar en el Edificio Piramidal La Galería, donde se recuperó una compleja ofrenda enrejada que, contenía un quipu de antigüedad milenaria. A la vez se hallaron seis representaciones pictóricas de otros ejemplares de quipus sobre tres bloques líticos que formaron parte de plataformas de la esquina noreste del Edificio Piramidal Menor de Caral. Esos dibujos habrían sido realizados por personas vinculadas, por parentesco o servicio, a los funcionarios encargados de ese edificio menor que conocían los instrumentos de registro ya sea por manipularlos o porque vieron cómo los usaban los funcionarios del monumento.
En la actualidad resulta indiscutible el surgimiento de un sistema de escritura tan antiguo en nuestro continente, negado por años a partir de miradas que relativizaban el desarrollo cultural de los pueblos autóctonos.
