ENTREVISTAS al saxofonista Martín Dellavedova y al pianista Eduardo Elía

Dos referentes nacionales del jazz jugando en su propia casa

Ambos músicos locales vienen desarrollando sendas trayectorias artísticas ligadas al género con reconocimientos a lo largo del país.Además, fueron convocados por la Villa María Big Band para brindar capacitaciones en la Medioteca Mariano Moreno durante los últimos meses

Escribe Juan Ramón Seia
DE NUESTRA REDACCION

Dellavedova: “Busco como horizonte superarme todo lo posible”

Martín Dellavedova (Dante Ascaino)

-¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música y cómo se te despertó el interés por el jazz específicamente?

- Mi primer acercamiento a la música se dio de una forma muy lúdica desde mi niñez, siempre me sentí atraído por escuchar y copiar las melodías que escuchaba. En el caso puntual del jazz apareció en mi vida a través de casetes que escuchaba en el auto de mi abuelo cuando me llevaba a pasear los domingos, recuerdo puntualmente dos: Glenn Miller y Los Hot Five de Louis Armstrong. 

-Antes de ingresar a ese mundo sonoro, ¿lo veías como un universo muy complejo o más bien lo asimilabas como un terreno fértil para probar y experimentar? 

- Si bien había montones de cosas que no entendía, lo procesaba a través escuchar lo que me interesaba una y otra vez.

-¿Por qué elegiste desarrollarte en el saxo en detrimento de otro instrumento? ¿Qué te fascinó de él?

-Siempre me fascinaron los instrumentos de viento, inicialmente fue la flauta dulce y luego gracias a que mi primer profesor, y referente, Sergio Alonso me mostró como suena bellamente un saxo, me metí de lleno en ese instrumento y no dudé en que ese es el instrumento que me identifica.

-¿Cómo te ha resultado la experiencia del taller formativo que ha organizado la Big Band Villa María en la Medioteca? ¿Qué aspectos rescatás? 

- Siempre es muy enriquecedor compartir experiencias con colegas y eso deriva en un gran crecimiento. Por ello celebro que desde la Municipalidad se den esos espacios formativos para sus artistas. 

-Los músicos locales suelen decir que sos uno de los mejores saxofonistas del país. ¿Es una referencia grandilocuente o tiene algún asidero? 

- Más allá del agradecimiento por la consideración de mis colegas, es probable que ese saco me quede un tanto grande. Sí puedo asegurar que busco como horizonte superarme todo lo posible, y comprometerme de lleno con mi vocación artística.

-¿Cuánto ha incidido la carrera de Música de la UNVM en tu formación? ¿Cuánta incidencia tiene el jazz en la propuesta académica de música popular?

- Mi formación profesional se ha dado en Córdoba, en la carrera de composición de la UNC, la que no llegué a concluir y de La Colmena, en la que me recibí como técnico instrumentista. A pesar de ello de a poco estoy conociendo la UNVM a través de alguna participación en sus congresos y de conocer a varios de sus docentes y puedo asegurar que es gente muy formada, y egresan de ella músicos de alta calidad. Con respecto al jazz, sé que tienen grandes referentes del género  enseñando allí como es el caso de Eduardo Elía, Fabricio Amaya, Fernando Silva, Cristian Andrada, Luis Lewin, entre otros.

-¿Se puede desarrollar o es muy difícil realizar una carrera jazzística por fuera de Buenos Aires o sí o sí el circuito de dicho género obliga a estar un tiempo en la Capital? 

- Si bien he tocado algunas veces en Buenos Aires y no soy asiduo a su circuito musical, lo considero como una gran vidriera para mostrarse y darse a conocer como artista del género, pero creo que el desafío es generar propuestas artísticas que crezcan desde aquí y oportunamente lleguen a tener la trascendencia necesaria.   

-Actualmente, ¿cuáles son tus planes a corto o mediano plazo?

- Afortunadamente siempre hay proyectos interesantes que me involucran como músico, por ello mis planes siempre son estar a la altura de lo que la música requiera.  En lo personal, un objetivo cercano es grabar mi segundo disco, que seguramente se dé hacia fin de año.

Eduardo Elía
Eduardo Elía  

Elía: “Pienso la música desde la improvisación manteniendo un nexo con la tradición”

-¿Cómo fue tu primer acercamiento a la música y cómo se te despertó el interés por el jazz específicamente?

- En mi casa se escuchaba música, en la casa de mi abuela había un piano donde tocaba cada vez que iba. También la casa de mi tía (Esher Amblad) fue importante: la escuchaba a ella tocar, escuchábamos música con mis primos y además me enseñaban algunas cosas. El jazz llegó cuando estaba terminando la secundaria, momento en el que un tío me regaló un disco de Keith Jarrett y otro de Chick Corea.

-Antes de ingresar a ese mundo sonoro, ¿lo veías como un universo muy complejo o más bien lo asimilabas como un terreno fértil para probar y experimentar? 

- Creo que un músico no se plantea si tal o cual género es complejo o no cuando lo elige. Supongo que es más una sensación de haber encontrado lo que venías buscando escuchar, y pensar que es "eso" lo que querés hacer. Luego de esa primera impresión, me di cuenta además de que era la música que más me identificaba, por su libertad y por el rol decisivo que juega en ella la improvisación.

-¿Por qué elegiste desarrollarte en el piano en detrimento de otro instrumento? ¿Qué te fascinó de él? 

- Por un lado es el instrumento que más a mano tenía. Por otro lado (y esto lo entendí tiempo después), el piano te permite empezar a experimentar y probar cosas desde el mismo momento en que te acercás a él, sin obstáculos técnicos como pueden llegar a tener los instrumentos de viento, por ejemplo, o incluso la guitarra. Me parece que esta característica se llevó muy bien con mi manera de aprender, guiada sobre todo por la curiosidad, y a veces, poco ortodoxa.   

-¿Cómo llegaste a estudiar o por qué decidiste estudiar en la Berklee y no en otro centro de estudios? 

- Desde que entendí que quería tocar jazz, el camino se hizo bastante claro en seguida. Entre los que quieren dedicarse a este género, Berklee es una universidad muy reconocida. Estudié primero en La Colmena, que tenía un plan de estudios muy similar, y después me enteré de que había en Buenos Aires una academia donde tenían el mismo método y docentes egresados de esa universidad, además del aval de Berklee y audiciones todos los años para obtener becas y estudiar en Boston. Estuve un año en Buenos Aires y a fin de año audicioné y gané una beca para ir a Estados Unidos.

-¿Cómo viene resultándote la experiencia del taller formativo que ha organizado la Big Band Villa María en la Medioteca? ¿Qué aspectos rescatás?

- Me parecen muy importantes este tipo de iniciativas. Y no solo para los músicos jóvenes. Los que formamos necesitamos también seguir formándonos. Yo sigo estudiando, tomando clases y asistiendo a talleres o cursos. Por eso rescato la humildad y las ganas de Mauro Sánchez y Sergio Alonso, que a pesar de su larga trayectoria y experiencia, apuestan a la formación. Sobre todo con ejemplos como el de la primera capacitación, dirigida por Martín Dellavedova, que culminó con la visita de importantes referentes de Buenos Aires como son Sergio Wagner y Juan Canosa. En Villa María tenemos grandes artistas, pero pienso que no debemos aislarnos y mirar más frecuentemente lo que pasa en otros lugares, para seguir creciendo.

-¿Notás que existe un acercamiento más natural a este género a partir de estas propuestas abiertas? 

- Es un aporte importante. De todas maneras para que el jazz siga creciendo, se necesita la conjunción de varios aspectos: lugares o personas dónde o con quién estudiar, interacción entre los músicos jóvenes y los que tienen más experiencia, y lugares donde esa interacción se pueda cristalizar (pubs, salas accesibles, festivales o conciertos colectivos).  

-Tu carrera ha contado con etapas de proyectos solistas y otras con propuestas colectivas, ¿qué virtudes descubriste que tienen una y otra faceta?

- En realidad, todos mis discos (si a eso te referís), fueron concebidos o producidos por mí. Escribiendo o eligiendo y arreglando la música, pensando en el concepto, e incluso en lo económico fueron realizaciones que me puse al hombro yo mismo. No obstante, siempre elijo a los músicos con los que voy a encarar un proyecto, basándome en la confianza que me genera su manera de pensar la música y delegando en ellos la mayor libertad posible en función de que su aporte sea realmente importante y no demasiado controlado por mi punto de vista.  

-¿Cuánto creés que podés volcar en tu rol como docente en la carrera de Música de la UNVM?

- La Licenciatura en la UNVM está dirigida al músico popular, y en este sentido creo que la experiencia como músico profesional suma en la formación, tanto como el aspecto académico propiamente dicho.  

-¿Cómo se observa actualmente la escena jazzística argentina? ¿Es bastante permeable a influencias de distintas partes del mundo? ¿Hay escuelas o estilos particulares que han hecho mella en nuestros músicos?

- Lo que veo es que ha crecido mucho. En provincias donde no había jazz, ahora hay músicos y lugares donde se toca regularmente esa música. Y en lugares donde ya había jazz, hay más variedad de estilos y música original, o sea compuesta, no clásicos del género, lo que es siempre un parámetro a tener en cuenta.  

-¿Cómo definirías tu propio estilo?

- Trato de pensar la música desde la improvisación, manteniendo un nexo, aunque a veces no tan claro, con la tradición. 

-¿Qué planes tenés a corto o mediano plazo?

- Estamos tocando mi último disco "Cuando sea necesario" grabado con Rodrigo Domínguez y Sergio Verdinelli (músicos de Buenos Aires), tengo listo un disco de improvisaciones en piano solo que quizás salga el año que viene, también una música que escribí para un grupo con el que venimos tocando que espera ser grabada (con Lucas Acuña en guitarra, Cristian Andrada en contrabajo, Luis Barzola en batería más invitados), colaborando en los grupos de Martín Dellavedova que está por grabar, y Cristian Andrada que está presentando este año un disco de reciente edición. También estoy muy involucrado en este momento con la Licenciatura en la UNVM.

Propuestas de formación

Del sábado 15 de junio al domingo 7 de julio se llevaron a cabo cuatro jornadas de la capacitación “Lenguaje de Big Band e improvisación” a cargo de Martín Dellavedova en la Medioteca con 25 inscriptos. Mientras que el sábado 3 de agosto comenzó el taller de “Sección rítmica e improvisación”, por Eduardo Elía y con 20 anotados, el que finalizará el 31 de agosto.

Ambas propuestas, con entrada libre y gratuita, fueron impulsadas por la Villa María Big Band, que actualmente dirige Mauro Sánchez. “A principios de este año cuando empiezo a coordinar el programa, propuse la realización de capacitaciones para cumplir dos objetivos. Por un lado, fortalecernos en algunos aspectos ya que notábamos que había puntos débiles y que había que corregir, y por el otro, para devolverle a la sociedad un poco de lo que hacíamos, que nos conozcan y que participen”, contó Sánchez a este medio.

Asimismo precisó que ambos artistas convocados son “tremendos músicos reconocidos en Buenos Aires y en el país” y añade que Martín ya es miembro estable de la Big Band.

Al igual que en el cierre del taller de Dellavedova (que contó con músicos invitados), el sábado 31 se hará una presentación de clausura en la Medioteca con los alumnos de Elía y la participación especial de Pablo Cordero en tres temas.

Por último, Sánchez adelantó que “la intención es continuar ofreciendo capacitaciones al menos dos por año”.

 

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