“Se invita a la permanencia, al descanso, el intercambio”
La directora de Obras Públicas,?Jacqueline Miraldes, habló sobre el paradigma de la “arquitectura hostil” y contó cómo percibe los espacios públicos villamariensesEl término?“arquitectura hostil” es reciente.?Sin embargo, el paradigma tiene antecedentes: por ejemplo, los deflectores de orina -dispositivos empleados para desviar el chorro de orina durante la micción-, durante el siglo?XIX se instalaban en las esquinas de los edificios para desalentar su uso casual como urinarios.
La “arquitectura hostil” hace eso: desalienta una utilización indebida. En el último tiempo, el concepto es tendencia en las grandes ciudades de países como Argentina, España, Japón y Estados Unidos. Al respecto, se ha planteado una nueva mirada: la que considera que deshumaniza, que sirve para favorecer una?“limpieza social”, una invisibilización de la pobreza.
Jacqueline Miraldes, la directora de Obras Públicas del municipio local, contó que entre los objetivos de la gestión no promueven este tipo de arquitectura en las diferentes intervenciones en las que participan.
Ella refirió que un ejemplo habitual de diseño hostil es el que se advierte bajo los puentes donde se colocan “volados” o materiales punzantes para que las personas no permanezcan allí. Los cuestionamientos actuales hacia este paradigma se centran allí: en que, entre otras cosas, se le niega refugio a quienes se encuentran en situación de calle.
“Nosotros tenemos muy pocos casos”, sostuvo y mencionó, a modo de ejemplo, lo que se advierte en la plaza General?San?Martín -frente a la Iglesia Catedral-.?Allí, describió, hay “como tabiques laterales que hacen de bancos, pero no pueden usarse como tales porque tienen unas piedras puestas de una manera que no solamente no te invitan a permanecer, sino que hasta pueden llegar a ser peligrosas” (ver foto).
Esto, indicó, forma parte de un diseño “de hace muchos años” que “habrá tenido sus objetivos e intenciones”.
Por otra parte, habló sobre su concepción acerca de los espacios públicos villamarienses. En esta dirección, dijo que cuando piensan en parques, plazoletas y plazas, tratan de “abrazar” los Objetivos de Desarrollo?Sostenible (ODS) formulados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para 2030. Asimismo, subrayó que desde la gestión tienen en cuenta el cambio climático -para conseguir “una reducción en la huella de carbono”-, la seguridad, la accesibilidad y la movilidad mixta.
“Es muy importante reducir las desigualdades; es invitar a que la mayor cantidad de personas puedan usar nuestros espacios”, expresó. Y añadió:?“Lejos de promover el desuso, uno invita a la permanencia, el descanso, la comunicación, el intercambio, la circulación”.
De todos modos, aclaró que en algunas ocasiones se establece “alguna limitación o se definen barreras, pero por cuestiones de seguridad”. Esto suele darse, por ejemplo, con las crecidas del río en el sector de la costanera, cuando se toman diferentes medidas, pero para cuidar a la población.
Así se observa cómo Villa?María, al ser aún una ciudad relativamente pequeña, conserva una mirada de los espacios públicos en los que se promueve la permanencia y en la que la arquitectura hostil se tiene en cuenta solo en los casos que se vuelve necesaria y no para segregar, excluir o aislar.
Una de las formas más universales
En los diseños de bancos se advierte cada vez con mayor constancia la arquitectura hostil. Un claro ejemplo es el de aquellos de cemento que simulan ser mullidos o los que simulan extrañas formas geométricas que no ofrecen confort a la ciudadanía.
