Patrimonio de los villamarienses
Casa Velo de Ipola: fachada histórica
En pleno centro de la ciudad se está recuperando meticulosamente el frente de una edificación que figura entre las más de 70 que se encuentran protegidas por una ordenanza municipal. Detrás, se eleva un edificio de 10 pisosLa ordenanza que lleva el número 2.144, sancionada en el Concejo Deliberante de esta ciudad el 22 de agosto de 1985, a poco menos de dos años del regreso de la democracia, declara “de Interés Público Municipal” en su artículo primero “la conservación de los edificios que por sus características posean valor histórico y/o cultural”.
Establece en el artículo segundo que “el edificio declarado de Interés Público Municipal no podrá ser demolido o sufrir modificaciones en su fachada o estructura que no sean las de conservación o remodelación, sin perder su aspecto original”.
“El Departamento Ejecutivo Municipal procederá a colocar una placa con la indicación de que el inmueble ha sido declarado de Interés Público Municipal y especificación del motivo”, dice el artículo tercero, mientras que en el cuarto se faculta al Departamento Ejecutivo a “determinar los inmuebles prescriptos en el artículo primero de la presente ordenanza”.
Con el tiempo, a través de iniciativas presentadas por ediles que integraron el Legislativo local en diferentes períodos, las edificaciones preservadas fueron integrándose a una lista que ya sobrepasa el número 70.
Algunas de ellas más conocidas y otras, menos. El caso más emblemático es el de la histórica sede municipal ubicada en Mendoza al 900, frente a plaza Independencia, en cuya restauración participó el artista luego fallecido César “Titina” Bravín. Pero, con anterioridad, ya se habían recuperado las fachadas del antiguo Almacén de Benzo, en la esquina de Buenos Aires y Mitre; el exterior y el interior de la Capilla del Colegio San Antonio, dos cuadras más allá... Y, “a la vuelta”, el edificio del Colegio Manuel Belgrano, en Corrientes y Mariano Moreno, pasando por otra edificación resguardada: Casa Meroi.
Ahora llegó el turno de la que fue la vivienda de la familia Velo de Ipola, donde además funcionaba el estudio jurídico de los propietarios.
En los últimos días pudo verse a operarios trabajando en la recuperación y curación de los más mínimos detalles de una construcción preciosista, de mediados del siglo pasado.
En el mismo lugar se indicó a El Diario que “todo se realiza bajo la supervisión de la Dirección de Patrimonio Histórico de la ciudad y en regla con lo que establece la ordenanza”.
“La restauración del frente comenzó cuando ya estuvo concluida la parte más grande de la obra de departamentos. Es como se debe hacer porque, de otra manera, un imprevisto, un desprendimiento... puede romper un trabajo que es prácticamente de artesanos”, se especificó.
En la mencionada dependencia municipal, en tanto, se señaló que “se trata de una obra de particulares, pero que cuenta con nuestros permisos y los de Obras Privadas, que son los ojos de la Municipalidad en este caso, para que todo se realice dentro de lo que está reglamentado”.
La fisonomía de la ciudad cambia a diario, aunque el cumplimiento de aquella ordenanza sancionada por los ediles de 1985 permite mantener en pie verdaderas “postales”, para que permanezcan junto a nosotros, más allá de que se encuentren grabadas en las retinas y en la memoria.
