OPINION

Innovación y arquitectura

miércoles, 28 de agosto de 2019 · 10:46

Escribe Arq. Hugo Daniel Gabetta

Los emprendedores e innovadores han tomado un lugar muy especial en la era tecnológica que nos toca vivir... Pero, ¿será así?, ¿será que estos prototipos de personas y conductas nacieron ahora?

Definitivamente, no. Y me voy a remitir al Renacimiento, para no ir todavía más lejos en la historia... Podríamos ir 600 años atrás, antes de los jesuitas y de Colón, pero resultaría tedioso.

Pero comienzo por los jesuitas y, que se entienda,  ello no comporta una actitud religiosa, aunque debo reconocer que soy un admirador de la orden.

Los jesuitas fueron los primeros emprendedores e innovadores de verdadero fuste. Se encontraron a mediados del 1500 con un mundo que había cambiado y con condiciones sociales y económicas muy similares a la de nuestra actualidad.

Lutero, en 1517 terminó con la hegemonía del catolicismo clásico y presentó la “competencia”. Es así, con los protestantes había competencia evangelizadora. Y el mundo renacentista, además, se empezó a globalizar con la internet de la época: las carabelas de Colón y compañía. El mundo se abrió y cambió. Ya no era solamente Europa; eran “nuevos mundos”, había que innovar y desarrollar nuevas formas del comercio y la evangelización... Colón y los jesuitas fueron los primeros innovadores y emprendedores globales.

Los jesuitas para evangelizar el nuevo mundo tuvieron que innovar y desarrollar nuevas formas de transmitir la religión, nuevos idiomas; sus sacerdotes salieron a conquistar  un mundo desconocido y abrieron las puertas a un emprendimiento que lleva 560 años, cuando hoy cualquier empresa que tenga más de 100 años es digna de reconocimiento.

 

Más acá en el tiempo

Bien, innovar es cambiar el principio de las cosas. Para que esto se entienda, voy a dar ejemplos del siglo XX:

-Max Hetxel fue un innovador que cambió en 1961 el principio de la medición del tiempo. Como emprendedor desarrolló el Bulova Accutron, un reloj con un chip electrónico, con lo que el accesorio dejó de ser una joya para solo ser una máquina de medir el tiempo,  con lo que se masificó su uso.

-Calvin Klein innovó y revolucionó el diseño de ropa cuando dijo: “No... la ropa que se ve nueva y planchadita es símbolo de antiguo y decadente”, e inventó la ropa rota. Los consumidores empezaron a comprar ropa rota, o sea, la que antes tiraba. Hoy todo el mundo tiene en su guardarropa seguramente una prenda rota inspirada en Calvin Klein. Luego, al ser también un emprendedor, se la jugó, la fabricó y creó un imperio.

-Steven Paul Jobs (Apple) innovó y desarrolló el Iphone, un elemento que cambió la forma de comunicarnos.

-Elon Musk, con su emprendimiento e innovación del auto eléctrico desarrolló Tesla. Pensemos que en 20 años los autos van a ser eléctricos...

Y así podríamos citar muchos ejemplos...

 

En la arquitectura

La innovación arquitectónica en la faz institucional fue arrolladora. La historia tiró de la soga y pasaron cosas maravillosas. En los últimos 70 años nuestra disciplina fue muy emprendedora, aunque innovó mucho menos que en otras áreas, como la de los diseños automovilísticos y aeronáuticos. Innovó en la cáscara, pero no en su contenido. Por primera vez, lo social innovó más que lo edilicio; no captamos la forma de vida del nuevo milenio (aunque, repito, sí en la cáscara, no en el alma).

En los edificios de vivienda no innovamos absolutamente nada. Las nuevas relaciones sociales nos arrollaron y no las reflejamos en la propuesta espacial...

¿Qué quiero decir con esto? Que hacemos edificios de vidrio, de acero y titanio, pero espacialmente son iguales que hace 70 años. Reflejan una manera de vivir que ya no existe: dormitorios y sala de estar...  Nos quedamos con “la familia Ingals”.

En Europa y Estados Unidos esto no ocurre. Los emprendedores se la juegan como Colón y los jesuitas, como Hetxel,  Klein, Jobs, Musk... a un mercado no tradicional, que responde a nuevas propuestas.

Piensen que un innovador exitoso no es el que hace cosas grandes solamente, sino el que cambia y capta el espíritu del momento y se la juega.

Esto no ocurre en Argentina,  por lo general, y es lógico que así sea, puesto que la economía se ha vuelto nerviosa e inestable y se opta por emprendimientos más clásicos. De todas maneras, la innovación edilicia de vivienda es inevitable, para poder expresar las nuevas formas de relaciones sociales.

Pensemos que el hombre descubrió el fuego y pasaron mil años hasta que apareció la rueda. Luego la imprenta y el telescopio y, cuando nos dimos cuenta, el transbordador y el museo Guggenheim estaban con nosotros.

La innovación y el emprendimiento están en la condición humana y nos lleva al modernismo. Jobs decía: “Los locos que dicen que van a cambiar el mundo, al final son los que lo cambian”.

 

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