En Villa María
Casa Estudio JR
“Una gran masa de ladrillos, rematada por una cinta de hormigón, que cae hacia el peatón. Ambos socavados. Encontrándonos con una caja de cristal, envuelta por la ‘L’ de lo existente. Así es como identificaría a este proyecto”Escribe Arquitecta Lucía Romani
MP 1-13182
El proyecto fue realizado cuando yo aún estaba en la Universidad y cabe destacar que, estar infectado de un ambiente institucional y todo lo romántico que el mismo conlleva, me hizo encarar el proyecto mediante una idea principal y edificaciones que me inspirasen.
Me encontraba viviendo en Nueva Córdoba, en la calle Obispo Oro, sobre la que se sitúa uno de los edificios promotores de la idea del proyecto: el edificio brutalista Baoro, de Osvaldo Pons (ubicado en la mencionada arteria de la capital provincial, en su intersección con la calle Buenos Aires).
Un bloque de hormigón irregular, socavado, que se identifica por la sensación que produce, en el sentido de que parece que los bloques de hormigón se cayeran encima de uno.
Hormigón, socavar y algo que volase por encima del peatón. Eso era a lo que yo quería llegar.
Al plasmar mis ideas en la casa ya existente, la normativa de la zona, los requisitos del comitente, la idea funcional de uno de los colaboradores del proyecto (Gabriel Alejandro Fazzi) y aprovechando al máximo la superficie del terreno, la idea original de los volúmenes de hormigón que cayeran sobre el peatón se perdió.
En principio el proyecto contaba con tres materialidades diferentes:
Lo existente: se reflejaba en fachada mediante ladrillo picado, perteneciendo funcionalmente a los ambientes privados de la propiedad (baño en suite, vestidor, dormitorio, baño de servicio y lavadero) que al momento de la construcción nos encontramos con patologías que necesitaban ser resueltas y, por ende, su materialidad cambió.
El volumen de mayor altura en fachada, simulando ser de doble altura, donde se encuentran las actividades sociales (cochera, cocina, living, estar comedor y el estudio de música en planta alta) se materializarían de ladrillo sin junta como están actualmente ambos volúmenes y sectores.
El tercer material sería hormigón, perteneciendo a la estructura del nuevo volumen y como elemento decorativo, que remata y corona a la arquitectura.
Este pasó a ser el material más utilizado en la construcción, debido a que al momento en que avanzábamos sobre lo viejo, nos encontramos con falencias que debían ser una vez más resueltas; quedando así el hormigón visto en casi todo el interior de la vivienda.
Una gran masa de ladrillos, rematada por una cinta de hormigón, que cae hacia el peatón, ambos socavados. De esta manera, nos encontramos con una caja de cristal, envuelta por la “L” de lo existente. Es como identificaría a este proyecto.
Constructivamente, el nuevo volumen cuenta con zapata corrida, elevándose hacia los tabiques que fueron recubiertos con el ladrillo sin junta, también así una de las columnas, recubierta por chapa negra para simular la cinta que remata en la cubierta y vuela en la esquina.
Hormigón visto
El plano de hormigón que cae hacia la vereda se moduló en base a las maderas del encofrado, utilizando fenólicos especiales para hormigón visto.
Las aberturas de hierro también fueron moduladas, en base a un tamaño de cuadrícula que funcionasen como rejas.
