Tributo a César Pelli - Arquitecto Hugo Daniel Gabetta

La alegría y la humildad

miércoles, 24 de julio de 2019 · 10:31

En 1981, haciendo un viaje de estudios por los Estados Unidos luego de haberme graduado, conocí la primera obra de César Pelli en Niágara Falls, un invernadero de vidrio que mediante un túnel conectaba su verde maravilloso con la boca de la catarata principal.

No fue su obra emblemática, pero sí una gran obra, de calidad y conceptualmente única.

César Pelli se recibió en la Universidad Nacional de Tucumán y completó su formación de la mano del maestro finlandés Eero Saarinen, quien le permitió a través de su maestría conceptual realizar grandes obras y, sobre todo dos, que las construyó innatamente, y que son muy difíciles de sobrellevar cuando el éxito toca tu puerta: la alegría y la humildad.

Tuvo el don de saber receptar y captar la escencia de las culturas y los países donde dejó sus obras, y siempre será recordado a través de sus maravillosas creaciones, como las torres Petronas, el MoMa de Nueva York, el World Financial Venten en Battery Park, también de Nueva York...

Pero, por sobre todo, lo recordaremos, por lo que siempre considero que es el fin y el mayor éxito de un arquitecto, y es que sus obras fueron aceptadas y valoradas por la sociedad y la gente, es decir, para aquellos para quienes las proyecto.

 

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