Interiorismo - Locales comerciales - Tendencias

Lo sofisticado en el lenguaje más sencillo

miércoles, 10 de julio de 2019 · 11:30

De la mano de la diseñadora y comunicadora Gabi López, unas 200 personas pudieron “recorrer” la Milán Design Week y conocer las ideas fuerza con las que se concibe en la actualidad el espacio en el que van a encontrarse el vendedor y el comprador. Los locales de Apple, Starbucks y Valextra en la meca del diseño como mojones del recorrido por el cual transcurre la conferencia. Y más allá de la arquitectura y el diseño, algunos datos acerca de dónde están dispuestos a comprar los jóvenes de este milenio

La tienda de Apple en Milán, en una plaza pública. Detrás del inmenso cubo está el anfiteatro y en el subsuelo, el salón de ventas

No se equivocó la gente de Bet Car cuando en nuestro suplemento de la semana pasada expresó en que “en Villa María hay mucha gente inquieta en materia de diseño; muchas personas con ganas de innovar, algo que se puede apreciar en varios locales comerciales”, e intuyó que la presencia de la diseñadora y comunicadora Gabi López sería bienvenida en la ciudad.

Minimalismo en el local de Valextra, de la mano de John Pawson

El salón de la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino (AERCA) se vio colmado por un público abierto a los nuevos conceptos de la arquitectura comercial, que se desarrolla dentro de “una caja de vidrio que permite ver desde afuera todo cuanto se hace dentro”, bien lejos de aquella concepción de “la caja negra” donde se “escondían” vendedores y compradores.

López venía de asistir con su equipo de colaboradores a la Milán Design Week: Salone del Móbile, en base a la cual diseña la línea argumental de su conferencia sobre las “Futuras tendencias del diseño”, que viene dictando desde hace 10 años en Buenos Aires, desde hace tres en Córdoba capital y que este año hizo escala por primera vez en esta cabecera del Departamento General San Martín.

Con un Posgrado en Sociología del Diseño por la Universidad de Buenos Aires, la profesional ha centrado la actividad del estudio que conduce en la observación de las personas, sus contextos, su manera de relacionarse, de compartir... es decir, en la línea de su admirada Susana Saulquin, para descubrir como ella las “tendencias”, esas herramientas que “sirven para trabajar con lo que viene”.

Molienda del café en el corazón de Starbucks, que eligió instalarse en el antiguo Palacio del Correo de la pujante ciudad del norte italiano

Tres puntos fundamentales

De su paso por la edición 2019 del megaevento que nació en 1961 y fue convirtiendo a Milán en la meca del diseño (donde cada uno de los barrios alberga actividades relacionadas, para dar cabida a las 2.000/2.500 marcas que acuden a mostrar lo suyo), Gabi López tomó tres puntos sobre los que basó su propia exposición: los locales de Apple, Starbucks y Valextra.

El espacio de Apple fue diseñado nada menos que por Norman Foster, a partir de modificar una plaza pública (ahora Piazza Liberty) para transformarla en un anfiteatro donde permanentemente suceden cosas; espectáculos, juegos y otras atracciones, pero donde no se vende nada.

Y todo dominado por una gran “caja de vidrio” de ocho metros de altura donde el agua fluye, se lanza en todas las direcciones y cae a borbotones... Por un costado de la “catarata” contenida por las paredes transparentes nace una escalera que conduce al subsuelo, donde sí están disponibles para jugar y seguir divirtiéndose, o para comprar, los últimos modelos de iPhone, iPad y otros productos de la marca de la manzana.

Las ganas de sentirse mojado sumergiéndose en semejante “aguacero” también funciona como un “gancho” que atrae al potencial cliente.

En cuanto a la icónica tienda norteamericana de cafés, se alojó en el antiguo edificio de correos de Milán, un verdadero palacio (Palazzo delle Poste, en la Piazza Cordusio). La marca, en este caso, no comunica el nombre del/los arquitectos que realizaron el diseño. La “cafetería” tiene su propio estudio y Gabi López explica que lo que se da a entender a través de la omisión es que “es Starbucks quien lo hizo”. Y aquí, nuevamente está presente el espectáculo. Una inmensa tostadora de café ocupa el centro de la escena (cada vez que se abre luego de procesar alguno de los 150 tipos diferentes de café), resuenan los aplausos... Show business... Minibar, área de salados, una panadería donde hasta el amasado es a la vista, tienda de merchandising... en un ambiente maximalista muy intenso, donde se combinan el cobre, el mármol y la arpillera.

Valextra optó, en cambio, por el minimalismo, de la mano del maestro John Pawson, para colocar a la venta sus productos en cuero. El local funciona como una expo de lo que allí se vende, funciona como una especie de foco cultural, de galería de arte.

El salón de AERCA durante la charla. Todas las ubicaciones habían sido reservadas

Belleza y diversión

A través de estos ejemplos, de estos mojones en su recorrido milanés, la experta inculcó en los presentes la idea de que la arquitectura comercial que viene mezcla en proporciones similares “la belleza y la diversión para clientes cada vez más emocionales”.

Pero, además, citó estudios que indican que los millennials están dispuestos a gastar en marcas que se involucran en causas que son de su interés: el medio ambiente, el drama de los migrantes en el mundo, la violencia de género, la identidad sexual... Lo subrayó con acciones concretas como las del Banco HSBC en favor de la comunidad homosexual (permitió el casamiento de dos mujeres en una de sus sucursales, en una ocasión, y decidió poner a dos leones con los colores de la bandera gay en frente de otra de sus sedes, uniéndose a la campaña “Celebrate pride, celebrate unity (Celebra el orgullo, celebra la unidad)”. Por ello deslizó que “cada empresa debería desarrollar una cultura interna, propia, referida a aquello en lo que se va a involucrar”.

Se pronunció, entonces, por adoptar “una ética, unos valores que digan quién sos; en qué te involucrás”, al tiempo que advirtió que ello “tiene que ser auténtico, porque hoy todo es visible”.

Luego hizo un repaso por diferentes intervenciones artísticas que le llamaron la atención en su recorrido por el entramado callejero milanés (la selección de obras de arte es otra de sus especialidades). Y lo hizo en un tono docente, con más ánimo de transmitir que de lucir; con ese don que solamente poseen los que sienten que crecen cuando comparten su saber.

 

El megaevento nació en 1961 y fue convirtiendo a Milán en la meca del diseño.

 

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