Opinión
Curitiba, Villa María... planificación o acupuntura urbana
La acupuntura urbana es un concepto de sustentabilidad que relaciona el diseño urbano con la teoría médica de acupuntura. Esta teoría considera a la ciudad un organismo vivo y cambiante, y señala áreas específicas que requieren de una intervención muy particular y precisa para su reparaciónEscribe Arq. Hugo Daniel Gabetta
¿Comprendemos en realidad cómo funciona el cerebro? Cuando vemos su morfología tan peculiar, tan llena de formas raras e incomprensibles para los que no sabemos anatomía, ¿nos preguntamos por dónde viajarán los impulsos eléctricos que nos dan movimiento? y ¿qué pasará con el comportamiento humano si “tocamos” algún punto de la central del sistema?
Los psicólogos interpretan a veces estos comportamientos a través de lógicas de movimiento y de reacciones estadísticas, pero nada nos dice que alguien haya entendido realmente cómo funciona este órgano, cómo es su estructura y qué contiene esa masa informe que vemos y que generaciones de científicos han tratando de desentrañar.

La ciudad y su comportamiento es más o menos similar. De ahí que a los arquitectos nos gusta interpretar, entender y planificar la ciudad. Pretendemos, mediante un plan director o como se lo quiera llamar, regir los destinos de este organismo vivo -la ciudad-, al cual nunca vamos a entender plenamente, del mismo modo en que los más avezados científicos no consiguen comprender el cerebro.
La planificación urbana como disciplina que pretende confeccionar un directorio de ordenanzas que tiendan a regir el uso del suelo, el desarrollo de la ciudad, su forma de crecer, de desarrollarse en el tiempo, hoy a la luz del siglo XXI, ha fracasado.
Los planes de desarrollo y ordenamiento urbano son solamente estudios de consultoras de urbanismo y desarrollo, que siempre pasan a engrosar las bibliotecas de los municipios o de organismos de gobierno, imposibles de poner en práctica y carentes de toda sustentabilidad.
La ciudad no se puede planificar en su totalidad. Tan solo pueden direccionarse algunos elementos que hacen que sea más posible y de mejor calidad la vida en ella.
El urbanismo, que es una ciencia, no ha podido dar solución a los problemas de las ciudades en su mayoría, pero sí lo ha dado una pseudociencia que es el diseño urbano. Esta disciplina no es de conocimientos totalitarios, sino que, al igual que la acupuntura, es una ciencia alternativa que alivia de forma muy precisa algunos síntomas que de otra manera sería imposible disminuir.
La ciudad como organismo vivo
La acupuntura urbana es un concepto de sustentabilidad que relaciona el diseño urbano con la teoría médica de acupuntura. Esta teoría considera a la ciudad un organismo vivo y cambiante, y señala áreas específicas que requieren de una intervención muy particular y precisa para su reparación.
Siempre se debe tener la ilusión y la esperanza de que -hablando en términos de ciudad y calidad ambiental- con un simple pinchazo de aguja urbana, podríamos recuperar una parte enferma o con poco de energía de nuestra ciudad. O revitalizar otros espacios que perdieron la energía que tenían por diferentes causas.
Es indispensable para aumentar la tan nombrada calidad de vida y la calidad del ambiente urbano, pinchar un área determinada para producir una reacción en cadena positiva de mejoramiento urbano.
Villa María, quizá sin saberlo, ha producido pinchazos de acupuntura importantes que ha mejorado su estructura urbana notablemente. Tal vez no lo haya llamado así, pero lo importante es que lo ha hecho y no ha perdido tiempo en pomposos y costosos planes de ordenamiento, desarrollo, etcétera, que, como explicaba, son de muy difícil aplicación y nunca se cumplen.
La ciudad ha pinchado con agujas importantes la costanera, generando un gran parque lineal de expansión para toda la sociedad. Y ha dicho algo importante y básico: no vengan al verde o a la plaza, sino que el verde va a ustedes y atraviesa todos los estratos, dando la oportunidad de tener una mejor calidad de vida al espectro social todo.
Villa María ha diseñado el Parque de la Vida, otro pinchazo importante a la estructura urbana, haciendo de un área residual, deprimida y abandonada, un lugar de recreación y apropiación democrática de la cultura, a través de su biblioteca, hemeroteca, tecnoteca, etcétera, reciclando un lugar que le hacía mal al trazado de la ciudad.
Entiendo que se debería seguir en esta línea, haciendo, no planificando sobre lo desconocido. Porque la planificación termina siendo como los críticos que dicen cómo hacer las cosas, cómo se deben hacer... y nunca hacen nada.
Para muestra…
Curitiba por ejemplo
Como hemos visto en el cuerpo central del artículo, desde el punto de vista urbano, el término acupuntura refleja un tipo de intervención puntual, muy concreta y generalmente de rápida ejecución, que pretende propagar sus beneficios al resto de la ciudad.
Curitiba es un caso emblemático de este modo de actuación. La ciudad, capital del estado brasileño de Paraná, se ha destacado por esta forma de acometer las intervenciones urbanas y, particularmente, por su orientación medioambiental y a favor de la convivencia ciudadana.
Su revolucionaria propuesta para la movilidad, sus actuaciones de recuperación de espacios para los ciudadanos, su decidida apuesta por los espacios verdes o sus programas de concienciación ciudadana, son ejemplos de ello.
Como consecuencia de este tipo de políticas, Curitiba se ha convertido en una referencia internacional sobre desarrollo urbano sostenible.
El de esta ciudad brasileña es un caso estrechamente vinculado al liderazgo de una persona con ideas claras y capacidad de acción. Esta persona es Jaime Lerner, arquitecto y alcalde de la ciudad durante muchos años.
Su gestión imaginativa ha sido reconocida internacionalmente.
En 2003 publicó su libro “Acupuntura urbana”, donde expresó su filosofía de intervención en la ciudad.
