OPINION
Acerca de la remodelación de la Plaza Centenario
Luego de reivindicar la figura del arquitecto que la concibió, el autor se pronuncia en favor de atender la demanda de los tiempos que corren. La razón de ser conque fue concebido el paseo central de la ciudad, se encuentra actualmente en la costanera, afirmaEscribe Arq. Hugo Gabetta
Especial para El Diario
No vamos a hacer historia sobre el concepto de plaza, pero siempre es buena la ocasión para poner en valor al diseñador, en este caso el arquitecto Francisco Salamone, quien en 1935 entregó a las autoridades locales para su inauguración la plaza Centenario, que lleva el nombre porque en 1910 se hizo un rediseño y quedó abierta a los vecinos en el marco de los actos conmemorativos de los cien años de la Revolución de Mayo.
El arquitecto Salamone, nacido en Italia bajo el nombre de Francesco y venido a la Argentina de muy pequeño, construyó numerosos edificios públicos entre 1935 y 1937, siendo algunos de ellos de un gran valor arquitectónico. Fue contemporáneo del arquitecto Alejandro Bustillo, diseñador de los edificios del Hotel-Casino de Mar del Plata, el Banco Nación en la ciudad de Buenos Aires y el Hotel Llao Llao en Bariloche, entre otros.
Estos arquitectos fueron condenados al ostracismo arquitectónico por las ideas políticas de los gobiernos para los cuales concibieron sus obras, algo con lo que estoy en total desacuerdo, porque las ideas políticas y las obras van por distintos caminos. Las ideas cambian, se modifican, mientras que las obras y el talento de quienes la hicieron, quedan.
La plaza Centenario tiene un trazado clásico, muy meritorio y congruente con los años 30 del siglo pasado, en los cuales la sociedad paseaba y se divertía de forma muy distinta a la que lo hace en este nuevo milenio.
El concepto de plaza hoy a cambiado; el común de la gente ya no da la vuelta a la plaza tomada de la mano ni mucho menos, y el espacio verde de expansión que propone ya no es suficiente.
En el caso de nuestra ciudad, la costanera, como espacio verde lineal propone hoy a la sociedad lo que las plazas hacían a principios del siglo pasado.
Hoy quizá vamos excepcionalmente a dar una vuelta a la plaza; hoy paseamos por un gran parque lineal lleno de propuestas interesantes... que, repito, es la costanera.
Un hito de referencia
Quiero aclarar que la plaza Centenario me parece bien como presencia, ya estamos acostumbrados a verla y representa un hito de orientación, un hito de referencia urbana, pero que ya no funciona para aquello para lo que fue concebida.
En el sitio web trip advisor leí comentarios de turistas y gente que en realidad mira la plaza Centenario como tal, como plaza.
Pero los villamarienses pasamos y la vemos como parte de nuestro acervo...
¿Qué dicen estos comentarios? -son 40 más o menos-, que a la plaza se la ve vieja, mal iluminada, con un recorrido laberíntico… que se pierde la lectura de la ciudad desde adentro, etcétera.
No siempre lo viejo es lo mejor. Europa y más en detalle España, remodeló la mayoría de sus plazas de acuerdo a las vivencias actuales.
Eran plazas que en algunos casos tenían 500 años, aunque ahora nadie las usaba.
Y lo mismo hizo Alemania, donde la transformación insumió menos trabajo, porque mucho quedó destruido después de la guerra.
En Italia se dio menos, porque tocar las plazas italianas o francesas sería un pecado, puesto que son plazas cerradas, basadas en otro concepto y se usan como centro de intercambio cívico y social.
Muchas veces estas nuevas intervenciones son poco felices, tal el caso de la plaza España de Córdoba capital, donde tocaron y destruyeron Nueva Córdoba, donde el ambiente urbano era perfecto y primaron las teorías funcionalistas (para demorar cinco minutos menos en cruzar la plaza destruyeron un sector importante de la ciudad).
Los tiempos que corren
Se anuncia que Villa María va a poner en valor su plaza volviéndola prácticamente a su proyecto original. Creo que es un error. El ser monumento histórico no protege que la historia se detenga. Hay que proponer cosas que demanden los nuevos tiempos y los nuevos intercambios sociales, si no nuestra plaza va a seguir siendo lo que es hoy por más que la maquillen y la llenen de títulos nobiliarios, como patrimonio histórico, etcétera, etcétera.
Si se va por ese camino, seguirá siendo solamente un lugar de paso apurado, al que nadie usará como factor de intercambio cívico y social, legado histórico este que define una plaza.
