Una colecta para la RECONSTRUCCION

miércoles, 17 de abril de 2019 · 00:00
Notre-Dame - Prodigio arquitectónico lleno de tesoros Las últimas noticias indicaban anoche que el fuego desatado el lunes estaba totalmente extinguido en la Catedral de Notre-Dame de París, símbolo de la cultura europea. Para los Bomberos de la capital gala “la estructura está a salvo y preservada", aunque el ministro de Cultura, Franck Riester "hacen falta todavía unas horas para conocer los daños en la estructura" Notre-Dame de París es una iglesia aparte, no comparable al resto de las 150 catedrales que existen en territorio francés. No solo por estar situada en la capital, sino también por ser un templo del arte gótico que atesora obras de un valor incalculable. El presidente, Emmanuel Macron, prometió ayer la reconstrucción del templo y anunció una colecta de fondos a tal fin. El incendio desatado el lunes destruyó la emblemática “aguja” que estaba siendo reparada, además de las dos terceras partes del techo, el mobiliario... y lo que surja a medida que avance la evaluación. El fiscal de París, Rémi Heitz, indicó que en esta investigación "larga y compleja" ya comenzaron los interrogatorios a 15 trabajadores que estaban en el momento del incendio. El hecho conmovió al pueblo francés y a ciudadanos del mundo. A la luz del fuego hubo cientos de parisinos y turistas elevando plegarias al cielo. “Antes de convertirse en símbolo nacional, Notre-Dame es una proeza arquitectónica, que marca el inicio del arte gótico en la región de París, y tiene particularidades como sus ventanales inmensos, su sistema de arbotantes y sus rosetones”, según Nathalie Le Luel, catedrática de Historia del Arte. El rosetón sur, dedicado al Nuevo Testamento y construido en 1260 por Pierre de Montreuil y Jan de Chelles, es considerado una de las más excelsas obras maestras del cristianismo. La historia de Notre-Dame de París “empieza en 1160, cuando Maurice de Sully, nombrado arzobispo de París, decide dotar a la ciudad de una catedral digna de ese nombre. Su construcción empezó tres años después y tardó casi dos siglos en ser terminada (u ocho, según dónde termine el recuento). El templo sorprendió por su espectacular fachada, que contrastaba con los diseños simples de sus bóvedas y tracerías, propias de esta etapa temprana del gótico, y por su planta cruciforme de cinco naves y doble deambulatorio”, escribió Alex Vicente para El País. En 1844, se inició una restauración y ampliación que duró dos décadas, dirigida por el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc, que añadió la aguja que se vino abajo este lunes desde 93 metros de altura. Además, junto con Jean-Baptiste Lassus, restauró las esculturas de los 28 reyes de Judea que gobernaron antes de la era cristiana, decapitados durante la Revolución Francesa. También se añadieron entonces las famosas gárgolas que se convirtieron en símbolos distintivos de la catedral. “Es un gran ejemplo de gótico, pero también un gran monumento del siglo XIX. Fue en ese momento cuando Notre-Dame se convirtió en símbolo, cuando la Revolución Francesa impuso la noción de relato nacional y Víctor Hugo publicó Nuestra Señora de París”, señala Le Luel.   Tesoros Los bomberos también aseguraron que “las obras más valiosas han sido protegidas”. Y el rector de la catedral, Patrick Chauvet, aseguró que se ha salvado al menos una de las tres reliquias de Cristo que albergaba el templo: la corona de espinas; las otras dos son un fragmento de la Cruz del Calvario y uno de los clavos que lo fijaron en ella. Durante la Revolución Francesa esas reliquias fueron trasladadas a la Biblioteca Nacional, pero regresaron a Notre Dame en 1801, cuando el arzobispado de París recuperó su control. “Ese relicario es muy importante para los católicos, pero también para los historiadores, ya que marca el vínculo de la realeza francesa con el cristianismo”, señaló Le Luel ante Vicente. El rector de la catedral añadió que también se ha rescatado la conocida como Túnica de San Luis. Pero Notre-Dame alberga asimismo otras obras de difícil traslado, como la monumental Piedad que preside el ábside, esculpida por Nicolas Coustou en el siglo XVIII, y las efigies de los reyes Luis XIII y Luis XIV, obra de Coysevox, donde los monarcas aparecen en actitud genuflexa y rodeados de ángeles. El órgano de la catedral, obra de Aristide Cavaillé-Coll, cuenta con unos 8.000 tubos y una caja adornada con autómatas. Además, de las paredes de la catedral también cuelgan distintas pinturas de temática religiosa, los llamados Mays, encargados entre 1630 y 1707 por los orfebres de París, que hicieron una donación anual a este templo. En su día hubo un total de 66 cuadros, de los que en la actualidad se exponen una docena. Entre sus autores figuran pintores de renombre en la época, como Charles Le Brun y Jacques Blanchard. En la catedral destacan también una treintena de representaciones escultóricas de la Virgen y un mausoleo para un militar firmado por Jean-Baptiste Pigalle, escultor que da nombre al conocido barrio parisino. El nuevo inventario irá dando cuenta de si el humo y el fuego afectaron esas reliquias. Mientras tanto, ya domina una palabra: reconstrucción que, se estima, llevará más de 10 años..