Cuatro espacios públicos que son patrimonio histórico

miércoles, 27 de marzo de 2019 · 00:00
Vamos a evaluar la riqueza histórica, arquitectónica y natural que existe en las plazas céntricas de Villa María. Hoy introducimos el trabajo y comenzamos por la “diferente”, la que alberga un estadio para la práctica de deporte Escribe: Augusto López, de la Dirección de Patrimonio Histórico de Villa María El primer plano villamariense, realizado en 1867 a pedido de Manuel Anselmo Ocampo, solamente incluyó una plaza, ubicada entre las manzanas 38 y 39, la que hoy conocemos con el nombre de Independencia, ubicada frente a la Municipalidad. Más tarde, en 1883, en el segundo plano de Villa María, derivado de una remodelación que auspiciaron Joaquín Pereira y Domínguez y Marcelino Arregui (quienes, a partir de 1880, poseían unos dos tercios del centro urbano) se contemplaron otras tres: las actuales Centenario, San Martín y Manuel Anselmo Ocampo. Estas plazas se estructuraron contorneando la parcela que Ocampo vendió al Estado nacional en 1867 para que construyera una estación intermedia del Ferrocarril Central Argentino que vinculaba Córdoba y Rosario, en lo que en la actualidad se denomina como “predio ferrourbanístico”. En virtud de la importancia que tenía es espacio en materia de intercambios, transportes y comunicaciones, las plazas de Villa María, adyacentes al mismo, tardaron en considerarse centros medulares de la población. Sobre esta circunstancia, el historiador Bernardino Calvo dijo: “Los carruajes de alquiler, que tradicionalmente se estacionaron en calles Córdoba y Paraguay (actuales, Yrigoyen y Mitre), lindante a la estación de ferrocarril, se resistían, por ejemplo, a comienzos de siglo (XX) a estacionarse frente a la plaza Independencia, considerándose perjudicados sus propietarios ya que, dicen: muchas personas ocupan carruajes porque los tienen a mano y no lo harán si aquellos se sitúan en un punto como la plaza Independencia, donde el movimiento es casi nulo desde que el núcleo de importantes establecimientos comerciales está inmediato a la Estación del FF.CC. Argentino”.   A ponerles nombre Consecuentemente, aunque estaban mencionadas en el segundo plano urbano como este, oeste, norte y sur, las plazas patrimoniales de Villa María despertaron el interés de las autoridades municipales a partir de 1896, cuando, a sugerencia de Fermín Maciel (intendente municipal entre 1895 y 1898), se impuso a éstas una denominación formal. Maciel, en una nota que cursó a Bernardo Fernández (presidente del Concejo Deliberante Municipal) el 29 de octubre de 1896, sustentó el proyecto considerando: “Esta intendencia, en vista del desarrollo que ha tomado la población, cree oportuno dar un nombre a sus plazas, denominando a la plaza Este, Independencia; a la Sur, San Martín; a la Oeste, General Belgrano, y a la plaza Norte   Por su parte, el Concejo Deliberante, siguiendo un informe de la Comisión de Obras Públicas, convalidó la moción presentada por el intendente, pero denominando Colón (y no 12 de Octubre) a la actual plaza Centenario. Posteriormente, respondiendo a cuestiones de urbanismo, recreación y salubridad, las autoridades desenvolverían proyectos para valorizar las plazas villamarienses. Así, por ejemplo, el 11 de agosto de 1897, el intendente manifestó al Concejo Deliberante que tenía previsto “reformar completamente la plaza Independencia en un hermoso jardín” y, en 1898, el municipio contempló recursos para remunerar un sueldo de $40 a un cuidador de plazas. En tanto, entre 1918-1920 (con Ramón Pérez en la Intendencia), se instalaron luminarias eléctricas en las plazas San Martín y Colón (la plaza Independencia ya poseía este servicio a partir de 1909) y colocaron cincuenta bancos en las tres plazas mencionadas (Pedernera, 1970). Siendo intendente Vicente Martínez Mendoza (1920-1925), fueron intervenidas las plazas Independencia y Manuel Anselmo Ocampo; mientras que en el segundo mandato de Eugenio Parajón Ortiz (1932-1936) se contrató a Francisco Salamone para remodelar la plaza Centenario y ornamentar las plazas Independencia y San Martín. Así, en virtud de su valor histórico, arquitectónico y natural, estos bienes constituyen el patrimonio villamariense: la Ordenanza 2.830 (15 de mayo de 1990) declara “patrimonio cultural, arquitectónico y ecológico a las plazas Centenario, Independencia y San Martín”; mientras que el Decreto 1.029 (5 de noviembre de 1998) considera de interés histórico y arquitectónico los portales y tribuna de la Plaza de Ejercicios Físicos.   Plaza Ocampo Esta plaza, mencionada como plaza Oeste en el segundo plano de Villa María (1883) constituyó una parada de carruajes y tropas. Fue donada parcialmente a un ferrocarril, se rebautizó sin saber que se llamaba Belgrano y, actualmente, emplaza un estadio municipal. El 12 de noviembre de 1888, el Concejo Deliberante Municipal sancionaba una ordenanza que, a partir del 1 de enero de 1889, declaraba esa plaza “punto de carga y descarga de arrias, carros y carretas”, exceptuando los frutos y productos transportados en trenes, que podrían subirse o bajarse en las estaciones de los ferrocarriles Central Argentino y Andino, después de remunerar los derechos acordados en cada caso. Mediante esa norma el municipio intentaba ordenar una parte del tránsito urbano (en una ciudad que comenzaba a mostrar síntomas concretos de crecimiento); concentrando el movimiento de carruajes y tropas en la actual plaza Manuel Ocampo, todavía sin nombre. Aun así, el 2 de marzo de 1889, sorpresivamente, a solicitud de varios comerciantes y dependientes, los concejales suprimieron la parada que habían creado en el sector oeste de Villa María y los vehículos volvieron a estacionarse en derredor de los comercios. Como se mencionó, las autoridades volvieron a ocuparse de esta plaza en 1896, cuando le impusieron una denominación (General Belgrano) que cayó en el olvido. Posteriormente, el 8 de junio de 1898, el Concejo Deliberante resolvió donar la mitad de la manzana al Ferrocarril Andino (servicio que conectaba Villa María y Cuyo pasando por Río Cuarto) para que construyera una estación. Aunque esta donación se truncó debido a que la empresa ferroviaria no comenzó a ejecutar la terminal en el tiempo que le había impuesto el municipio, develó el poco interés que tenían las autoridades en darle valor a la plaza. Un desinterés que nuevamente se visualizó en 1914, cuando la Comisión Administradora Municipal (presidida por Antonio Broggi) pretendió ceder el inmueble al Estado provincial para que construyera un centro escolar (Pedernera, 1970). Por último, con la finalidad de estimular la práctica deportiva y promocionar urbanísticamente el suroeste villamariense, se construyó una Plaza de Ejercicios Físicos Municipal. Según cuenta Calvo en su Historia de Villa María y de sus barrios, este proyecto surgió en 1919, pero fue ejecutado entre 1922 y 1925, en la intendencia de Vicente Martínez Mendoza.   Un tal Thamier... En vistas de esto, en 1922, se solicitaron planos y croquis de estadios similares ubicados en Lomas de Zamora y San Martín y al director general de Plazas de Educación Física de Buenos Aires, Arsenio Thamier (funcionario que remitió un modelo ajustado a la plaza Oeste, receptado en el municipio el 23 de marzo). Cuando presentó el proyecto en el Concejo Deliberante, Martínez Mendoza planteó la necesidad de construir una plaza deportiva municipal invocando motivos de salud: “La formación de grandes ciudades, la urbanización creciente del territorio antes virgen y la concentración de la vivienda, con lo que poco a poco se ha ido sacrificando la huerta y el patio espaciosos que constituyeron el encanto de la casa colonial, la población argentina va lentamente alejándose del pleno aire y del pleno sol (...) tendremos que reconocer que la vida se hace, día a día, más dura para el cuerpo, sin cuya salud perfecta no puede existir equilibrio orgánico (...) Felizmente esos inconvenientes sentidos han dado origen a la práctica de los deportes(...) la juventud se siente inclinada a aprovechar sus días libres en las canchas, alejándose de los salones de aire confinado, armándose admirablemente contra el vicio y las enfermedades”. Emplazada la Plaza de Ejercicios Físicos en la plaza del Oeste, en 1923 el municipio licitó y adjudicó el cercamiento del estadio municipal. Francisco Petracco (arquitecto y contratista), proyectó y ejecutó la verja exterior (ubicada en “Paraguay (hoy Gobernador Sabattini) y San Juan”); mientras que Juan Bertella, siguiendo planos realizados por Abraham Ruiz (responsable de Obras Públicas Municipal) construyó el trayecto interno (costados norte y oeste); concretamente, “una cerca de tejido de alambre y avisadores de hierro galvanizado”, según se repite en la documentación municipal generada con esa finalidad. Una cuestión para resaltar en el caso de la verja exterior es el sentido estético que orientó su realización. En tanto el Departamento Ejecutivo solicitó realizar “prolijamente” esa cerca, con apercibimiento de demoler y reconstruir inmediatamente a cuenta del contratista todo trabajo que no estuviere bien concretado “a fin de que se construya una obra de arte”, según el pliego de condiciones y especificaciones del 10 de diciembre de 1922. Según en certificado de finalización de obra, Petracco comunicó al intendente municipal que la verja se terminó e el 26 de febrero de 1924. La ejecución de la tribuna (de espaldas a la actual calle Sabattini), también proyectadas por Petracco, fue adjudicada a Luis Nelli el 22 de diciembre de 1924.Y se concretaron en 1925, mediante un contrato rubricado por Martínez Mendoza, Nelli y Petracco. Posteriormente, se realizaron proyectos para realizar instalaciones sanitarias (1940 y 1968) y eléctricas (1979); construir tribunas macizas (1963) y estructurales (1978, 1979 y 1987) y ubicar quioscos (1977); como testimonian los expedientes municipales que se armaron oportunamente. Conviene remarcar que, formalmente, la plaza se inauguró en 1932; cuando comenzaba el segundo mandato de Eugenio Parajón Ortiz. Con esa finalidad se realizó una ceremonia mediante la cual se impuso a la plaza Belgrano (conocida como Plaza de Ejercicios Físicos) el nombre de Manuel Anselmo Ocampo. Jesús Chirino, en una nota publicada en este medio el 26 de noviembre de 2006, relata que el 14 de septiembre de 1932 el intendente remitió una nota a María Luisa Ocampo de Urquiza (la ciudad se denomina Villa María en su nombre), hija mayor de Manuel Anselmo Ocampo, invitándola a visitar la ciudad porque, en una ceremonia que se realizaría el 18 de septiembre, inauguraría una plaza “que llevará el nombre de su fundador D. Manuel Anselmo Ocampo”. Otros familiares invitados fueron Ramona Aguirre de Ocampo, Raúl Ocampo, Saturnina Olazábal de Ocampo, Sebastián Ocampo e Isabel Snack de Ocampo; todos residentes en la Ciudad de Buenos Aires.   Referencias -Calvo, Bernardino (1989). Historia popular de Villa María y de sus barrios. Tomo II. Córdoba, Argentina: Cámara de Senadores de la Provincia de Córdoba. -Chirino, Jesús (26 de noviembre de 2006). El Diario. -Pedernera, José (1970). Historia de la ciudad. Centro de Investigaciones Históricas Ramón J. Cárcano. Escuela Normal V. Mercante -Córdoba de Antaño - Villa María -Archivo de Héctor Zanettini -Archivo Histórico Municipal. Caja Nº 70:
  • Departamento Ejecutivo Municipal (DEM). Pliego de Condiciones y Especificaciones. Villa María, 1922.
  • DEM. Contrato entre la Municipalidad y el contratista para la construcción de las tribunas de la Plaza Municipal de Ejercicios Físicos. 1925.
  • Expedientes municipales Nº 14.333 (1940), 3.899 (1968), 35.961 (1979), 68.772 (1963), 31.913 (1978), 35.253 (1979), 56.748 (1987) y 26.625 (1977)
  • Honorable Concejo Deliberante. Mensaje del D.E. sobre construcción de la plaza de ejercicios físicos. 1922.
  • Petracco, Francisco. Proyecto de Verja en la Plaza Municipal, 1922.
  • Petracco, Francisco. Certificado de finalización de obra. 1924.
  • Libros Nº 5 (DEM 5), Nº 77 (HCD 1) y 78 (HCD 2)
-Municipalidad de Villa María (MVM): Ordenanzas Nº 294 (1932), 395 (1934) y 2.830 (1990)
  • DEM. Decreto 1.029 (1998).