Están en las grandes ciudades del mundo y llegan al país

Food halls, la última tendencia

miércoles, 4 de diciembre de 2019 · 11:18

El concepto de los food halls sigue expandiéndose y se han convertido en la última tendencia en materia gastronómica en las grandes ciudades. A medio camino entre los mercados gourmet y los centros de ocio y restauración de los centros comerciales, estos rincones permiten disfrutar de lo mejor de la comida callejera e internacional sin necesidad de andar buscando cada día un nuevo espacio, e incluso permitiendo que si un grupo de personas busca cosas diferentes que comer, lo pueda hacer bajo el mismo techo y en la misma mesa.

Estos mercados funcionan como salón de la ciudad, un lugar para que las personas se puedan reunir y relajar con sus amigos y seres queridos.

Es mucho más que un espacio para comer. Dotados de la estética posindustrial de viejos edificios recuperados, conjugan bajo un mismo techo puestos de mercado, cocinas a la vista, mesas comunales y la impronta de cocineros de elite para llevar a otro nivel el concepto de comida al paso. Lejos de las franquicias y los platos estandarizados que ofrecen los patios de comida tradicionales, en estos espacios se rinde culto a los sabores callejeros, la gastronomía internacional y los productos de calidad, además de colaborar con la protección del patrimonio urbano.

El concepto como tal es sencillo. Bajo un mismo lugar, muchos restaurantes y puestos de comida comparten un mismo espacio ocupando el equivalente a un puesto de un mercado de abasto. La barra es solo para pedir y retirar, ya que se come en un gran espacio común, normalmente central, en el que grandes mesas están al servicio de todos los clientes, sin importar de qué puesto sea la comida.

El ahorro en espacio es total, así como el pago del alquiler y las instalaciones propias por parte de cada restaurante, lo que se ve reflejado también en los precios. Así, sin necesidad de ir a ningún otro lugar, podremos comer cada día algo diferente, rápido y a buen precio. Y en algunas de las grandes capitales, además, las opciones se engrosan con tendencias actuales, comidas alternativas y todo tipo de delicias gourmet.

Si probar platos de aquí y allá no fuese suficiente invitación, la experiencia multisensorial que respalda este fenómeno tiene otro gran atractivo: la arquitectura de sus locaciones. Los estilos son infinitos y pueden ir desde la estética rústica del Chelsea Market neoyorquino, ubicado en una vieja fábrica de galletitas, hasta la belleza glam de El Nacional, el famoso multiespacio gastronómico de Barcelona montado sobre un viejo café concert del Paseo de Gracia. En este rubro tal vez el premio mayor sea para el imponente Markthal de Róterdam, Holanda, una enorme obra de ingeniería en la que la zona gourmet queda ubicada debajo de un edificio con forma de herradura, vidriada en todos sus extremos y con coloridas obras de arte en su techo semicircular.

En Córdoba, el concepto de food hall tomó forma hace poco menos de un año en la Plaza de la Música, bajo el nombre de Mercado Alberdi. En el predio en donde funcionaba una vieja usina eléctrica (aunque el sector culinario ocupa un edificio nuevo dotado de una fuerte impronta industrial), hoy tomaron las riendas una vermutería, una barra de sushi y un bar de pizzas, entre muchas otras propuestas que conquistarán a los amantes del fast food. A la experiencia gourmet, en este caso, se suman propuestas culturales y espectáculos, algo distintivo que se ve poco en los predios del mismo tipo en otros lugares del mundo.

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