Curiosidades - Para tan solo dos huéspedes

El hotel más chiquito

El Eh’Häusl funciona en “una casita” construida en 1728 en una localidad alemana y convertida en hotel en 1977. Y ahí está, con una larga lista de espera... Todos quieren darse “el lujo” de formar parte de una historia que no encuentra su final
miércoles, 27 de noviembre de 2019 · 11:00

El Eh’Häusl es un establecimiento ubicado en la localidad de Amberg, en la región alemana de Baviera, que tiene solamente 2,5 metros de ancho y un total de 53 metros cuadrados en dos plantas.

Según el Libro Guinness, está certificado que es el más pequeño del mundo.

 Ya se sabe que hay quienes prefieren grandes complejos hoteleros, apartamentos en primera línea de playa o casas rurales para desconectar... Pero hay opciones más particulares para quien prefiere algo único, singular y con historia. Y esto es precisamente lo que ofrece Eh’häusl Hotel, un establecimiento realmente diminuto, pero muy romántico y acogedor.

 

Un poco caro...

El “hotelito” en cuestión tiene un precio... “desproporcionado”, se podría decir. Y es que un lugar tan exclusivo y con tanta historia no está al alcance de cualquier bolsillo. Pasar la noche en el Eh’Häusl cuesta 240 euros (unos 16.800 pesos por persona), monto que incluye un espectacular desayuno y estacionamiento, además de los servicios propios de un hotel convencional.

Más allá del precio y regresando al terreno de la curiosidad, parece increíble que en tan poco espacio haya lugar para tanto: una habitación doble, sala de estar con chimenea de gas y televisión, un salón-comedor, un baño completo y una bañera de hidromasaje en la buhardilla o ático del inmueble.

Es como “un rincón para dos”, con todo lujo de detalles, ideal para disfrutar en pareja.

Sin embargo, hay huéspedes que han hablado de “la sensación es de cierta amplitud”, tal vez gracias al blanco de las paredes y la madera del suelo.

La elegancia envuelve el Eh’häusl con una decoración clásica y el hilo musical de sinfonías de Verdi.

No hay conserje. A decir verdad, no hay lugar para el conserje. Y a los huéspedes se les entrega la llave del estrecho edificio durante el período que se alojan.

A pesar de su tamaño, cuenta con largas listas de espera (hay fechas reservadas con hasta un año de antelación).

 

La historia

El Eh’häusl fue construido en 1728 con el propósito de eludir las leyes matrimoniales del país, ya que en aquella época, era necesario que la pareja, antes de contraer matrimonio, demostrara que tenía una propiedad y un lugar donde realizar la ceremonia.

Así, la pareja adquiría el inmueble, se casaba, y pocas semanas después lo vendía para próximos propietarios. Por esta razón la traducción del nombre del hotel es “Casa de matrimonio” o “Casa de bodas”, en referencia a ese cometido inicial para el que fue construido el edificio.

No obstante, la función hotelera del Eh’häusl no empezó hasta 1977 y en el año 2008 se sometió a una reforma, aunque manteniendo su esencia original y su particular encanto de ser solamente, únicamente, indefectiblemente... para dos personas.

 

Sobre la base de un artículo de La Vanguardia

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