Vivienda social y hábitat sustentables - Lo que dejó el Primer Foro - Opinión
Regreso al sentido común
Escribe: Arquitecto Pablo González*,
ESPECIAL PARA EL DIARIO
Luego de los dos días de exposiciones y debates en el marco del Primer Foro de Vivienda Social y Hábitat Sustentables varias conclusiones han quedado explícitas.
Las expectativas fueron ampliamente superadas por la cantidad de participantes, calidad y variedad de las ponencias, el rico debate final, la pluralidad de asistentes, la transversalidad y el trabajo en común entre la Municipalidad de Villa María, la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y la Regional 5 del Colegio de Arquitectos de la Provincia.
Solo con un trabajo mancomunado, de mucho respeto, empatía y cooperación, se pudo desarrollar el Foro en tan poco tiempo.
Muchas ideas surgieron durante el evento, como, por ejemplo, el cambio del término “sustentable” por “sentido común”, señalando la necesidad de volver a construir viviendas como se hacía 100 años atrás o 2.000 años atrás, cuando no se disponía de tecnologías, de calefacción, ni refrigeración, etcétera.
Y, fundamentalmente, la necesidad de que la docencia se haga no solo en las aulas, sino también en el territorio, para lograr usuarios activos en viviendas pasivas. No siempre una menor demanda de energía se traduce en menor consumo y ahí radica el cambio de paradigma propuesto.
Y, además, desterrar el mito de que estas construcciones son más costosas que las convencionales.
Cada día más gente muta del campo a la ciudad generando polos de hacinamiento con consecuencias tremendas. Por eso tenemos que planificar las ciudades del futuro en forma racional.
No es menor la lucha que se debe emprender contra los intereses especulativos y su consecuencia nefasta de ciudades con servicios colapsados, hacinamientos múltiples y desastres naturales, intencionados o no, como, por ejemplo, el incendio en el Amazonas, las sierras de Córdoba, etcétera.
La participación ciudadana, la toma de conciencia sobre los recursos renovables y no renovables, la legislación, el debate, la formación no solo en las universidades, sino desde la educación primaria y social y, fundamentalmente, políticas públicas idóneas en comunión con especialistas en urbanismo “no especulativo”, creo que podría ser el inicio de un camino lógico de preservación del medioambiente.
*Director del Instituto Municipal de la Vivienda
