Reflexiones más o menos cercanas/lejanas a la arquitectura

¿Hacia dónde era que iba la ciudad?... QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA...

miércoles, 16 de octubre de 2019 · 10:30

Escribe: Alejandro Ascasubi
ESPECIAL

Hace 20 años, en esa esquina  villamariense que hoy tira para el lado de Miami, con sus palmeras, y para el de las grandes urbes, con sus cinco edificios pegados y un sexto  un poco más allá, en esa esquina, digo, estaba hace nada más que dos décadas el Quiosco Gallo.

No hablo desde la nostalgia, sino más bien desde el asombro. Porque hace 20 años no estábamos en 1980, ni en 1990, sino a las puertas de este siglo, y ninguno de nosotros podía imaginar semejante postal en un cruce de calles de las nuestras. Como tampoco podíamos suponer que ante el rojo de un semáforo se iban a detener  nada menos que 28 automóviles, junto a dos colectivos locales trayendo estudiantes desde el Campus Universitario, entre otras cosas, porque el primer módulo áulico de la Universidad Nacional de Villa María se inauguraría un año más tarde, en el 2000.

Nos preguntábamos hace apenas 20 años, con arquitectos, ingenieros, inmobiliarios, desarrollistas ¿hacia dónde iría la ciudad? Y nos respondíamos que iría “hacia la autopista, si algún día la hacen” (para 2008 sólo estaban construidos los tramos Córdoba-Pilar y Rosario-Carcarañá, sin embargo, los más de 400 kilómetros que restaban se hicieron y la autopista finalmente fue inaugurada en diciembre de 2010). Y, efectivamente, la ciudad fue por la ruta 158 hacia el híper...

También solíamos especular con que iría hacia el Royal. Y fue; por un lado, con las concesionarias y más allá todavía con el Parque Industrial (que tampoco existía) y, por el otro lado, a través de la prolongación Alvear, con todos los barrios nuevos ubicados entre el Matadero y Las Playas.

Nos decíamos, en esas charlas, que iría hacia la Sociedad Rural. También fue acertada esa suposición. El nuevo Hospital Pasteur, el barrio Ramón Carrillo y todo parece indicar que se viene por allá  la Ciudad Deportiva... y el Salón de los Deportes, dentro del mismo Campus.

Todo ha sido vertiginoso y deja en claro que, en la vida de una ciudad, 20 años es muy poco (o que esta ciudad, al menos, creció mucho y en todas las direcciones en ese lapso).

Ahora bien, la fotografía que en la gris mañana de ayer tomó Roberto Zayas demuestra, asimismo, que la ciudad también se va para arriba, crece hacia arriba con una rapidez que pocos podíamos intuir.

No se trata de dilucidar aquí si está bien o está mal, sino de hacer un ejercicio mental, para tratar de imaginar a Villa María dentro de otros 20 años. Como una manera de evitar sorpresas desagradables y que no nos encontremos por entonces detenidos en medio de un “embotellamiento”, siendo que nos sobran los motivos para creer que la nuestra es la mejor ciudad del mundo.

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