¿Por qué muerden los gatos?

Se debe educar a los felinos para que aprendan y entiendan que jugar a morder las manos o los pies no está permitido

El gato es un cazador solitario nocturno, y en muchos aspectos de su vida se comporta como tal, pero como animal doméstico de compañía que es, resulta importante que se vincule con los seres humanos de una manera adecuada y pacífica.

Si llega a morder, podría ser que involuntariamente hayan sido sus dueños los que les hayan enseñado a jugar a morder.

De allí surge la importancia de educarlo enseñándole normas y límites: entre ellas no morder jugando con objetos intermediarios y nunca directamente con pies o manos.

Normalizar la conducta agresiva o de juego con las manos o los pies como presa es incorrecto y afecta seriamente la relación con el gato.

Existe también la posibilidad de que sus dueños no estén cubriendo sus necesidades conductuales y que sencillamente quiera cazar por necesidad de satisfacer sus ansias instintivas de cacería y predación.

Si esto ocurre, el gato estará constantemente siempre atento y a punto para clavar sus afilados colmillos a quien sea. También puede ser que se sienta incómodo frente a alguna situación, como cuando lo acarician o lo tocan y no le gusta.

Por otra parte, los gatos jóvenes son muy enérgicos y es muy posible que al tocarlos se activen y quieran jugar mordiendo.

Cuando el gato no está cómodo, lo demostrará emitiendo señales a través de su cuerpo como el mover la puntita de la cola, rotar las orejas, o fruncir el ceño.

Si el humano no le hace caso puede que se aparte, ponga distancia con una pata,  gruña o  bufe, pero si no se atiende a las advertencias a veces no le quedará otra opción que llegar a la acción.

Existe también la posibilidad de que le duela algo o que esté inquieto por alguna dolencia, lo que deberá ser evaluada por un veterinario. Además, puede morder porque se asuste por algo externo como pueden ser ruidos, otros animales, etcétera.

En cada caso, con cada gato y frente a cada situación, es importante evaluar todo adecuadamente e intentar llegar a un diagnóstico. La única manera de diferenciar un real problema de salud física de uno de conducta es por medio de una consulta veterinaria.

Una vez descartada cualquier causa orgánica, se podrá descubrir qué es lo que le puede estar pasando para que se comporte así y obrar en consecuencia.

Los gatos están adaptados a la vida con seres humanos en la mayoría de los casos, pero no es tan seguro que los humanos estén adaptados a ellos y entiendan siempre su lenguaje. Como regla general,  a los gatos no les gusta que les toquen la panza o las patas y, en cambio, les encanta que les rasquen bajo el mentón, los cachetes o que les acaricien la nuca.

Además, es fundamental conocer los gustos de los gatos de forma individual porque cada gato es un mundo. Se los debe educar para que aprendan y entiendan que jugar a morder las manos o los pies no está permitido.

Si se trata de un gato al que no le gusta demasiado que le toqueteen, se lo debe respetar conociendo su grado de permisividad.

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