¿Y si llevamos las mascotas al trabajo?

Existen distintas experiencias en el país de empresas que decidieron permitir a sus empleados asistir con sus mascotas, con óptimos resultados

Ir a trabajar con una mascota es una tendencia que va creciendo en nuestro país. A modo de ejemplo, vale la pena contar lo que sucede puertas adentro de una empresa que se dedica al desarrollo de software y aplicaciones móviles de alta gama, ubicada en Villa Crespo.

Allí, los empleados, todos los jueves, pueden ir acompañados por sus perros. Es así que entre computadoras y celulares, juegan Apolo y Luke, las mascotas de Sofía y Leandro.

Apolo fue abandonado en una obra en construcción de Ramos Mejía. Sofía lo encontró revisando las redes sociales, se puso en contacto con la proteccionista que lo tenía y viajo desde la zona sur del Conurbano para adoptarlo.

Si bien, durante la cuarentena por la pandemia de coronavirus pasaban todo el día juntos porque ella trabajaba desde su casa, cuando se levantaron las restricciones y tuvo que ir a la oficina llegó la preocupación, porque como era cachorro no podía dejarlo muchas horas solo.

Fue así que planteó la situación en la empresa en Gonni, donde se desempeña como people lead y le permitieron a ella y al resto de los empleados que llevaran su mascota a la oficina.

“La gente que viene a las entrevistas de trabajo se sorprende cuando les preguntamos si tienen mascotas, porque no es usual. Pero a nosotros nos interesa, porque les damos la posibilidad de que vengan con los animales y, además de los elementos de trabajo que le entregamos a los nuevos empleados, les hacemos un presente a sus mascotas”, detalló Sofía.

Con respecto a los beneficios de ir con la mascota al trabajo, la joven dijo que mejora el clima laboral. “Genera otra motivación y otro sentido de pertenencia. Ayuda en la productividad y a que se desempeñen bien. Porque si uno no está contento en su trabajo, no va a estar contento en su vida personal”.

En ese sentido, Leandro, explicó que “las mascotas son una gran compañía en la casa y en el trabajo también. A veces uno está muy concentrado, y vienen con una pelota para jugar. Está bueno ese recreo personal con la mascota para descontracturar un poco”.

Las reglas en esta oficina son claras: los dueños son los encargados de llevarles la comida, los juguetes y un almohadón para dormir. A cambio, los jefes les permiten sacarlos a dar una vuelta manzana y les destinan un espacio para el descanso y el juego.

Hasta ahora, la experiencia con Apolo y Luke fue buena, y no descartan que más empleados se sumen a la iniciativa. Así, entre computadoras, escritorios, celulares y con pocos ladridos, estos dos perros participan de reuniones de trabajo y regalan su compañía que es irreemplazable.

 

Otra experiencia

Vanesa es talent manager de una empresa global de venta de entradas y eventos con presencia en Argentina. Según contó, siempre permitieron perros en sus oficinas en todo el mundo, incluida Mendoza.

“La empresa ofrece un entorno de trabajo totalmente flexible que permite a los empleados desarrollar sus tareas desde donde mejor trabajan y lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal. Para los dueños de perros, esto significa que pueden estar cerca de sus mascotas mientras trabajan desde casa, o pueden llevarlos al trabajo si sienten que funcionan mejor en un entorno de oficina”, detalló.

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