Aprendiendo a convivir

Perros y gatos son las mascotas preferidas de las familias. Muchos optan por los canes y otros, por los felinos. Pero qué pasa cuando cohabitan ambos. En esta nota, algunos consejos para que la convivencia sea armoniosa
jueves, 21 de enero de 2021 · 08:30

Está claramente demostrado que el concepto de que perros y gatos se llevan mal, es falso. Sin embargo, es importante a la hora de tener las dos mascotas, tomar todas las precauciones para lograr la mejor convivencia.

Según Eldiario.es, “existen algunas claves que se deben tener en cuenta para propiciar que la relación entre los animales sea la mejor posible”. Incluye la forma de presentarlos, de darles la comida y el respeto por los utensilios y juguetes.

El primer paso es la presentación. La persona encargada de hacerlo debe estar tranquila, para transmitir esa calma a los animales. Por supuesto, la situación es diferente en función de cuál de los dos, si el perro o el gato, es la mascota que ya reside en la casa y debe acostumbrarse a compartirla con el otro. Si el perro no es un cachorro, para ese primer contacto se le puede colocar la correa, para poder controlarlo en caso de una reacción inesperada. Lo más aconsejable es darles tiempo para que, en primer lugar, se observen a distancia, y luego para se huelan. Esta última es su principal manera de conocerse.

Se debe tener en cuenta que, si bien un gato cachorro puede ver en el perro un compañero de juegos, lo normal es que -al menos en un primer momento- los felinos sean más reticentes que los caninos a entablar esa "amistad".

El otro punto importente es el de la alimentación. Se recomienda servir la comida primero a la mascota que lleva más tiempo en la casa, para evitar que se sienta desplazada. Para el animal recién llegado, casi todas las reglas son nuevas, de modo que se adaptará con mayor facilidad. Por otra parte, también puede ser conveniente que la comida del gato esté en algún lugar elevado, para evitar que el perro se la coma.

Por otra parte, no hay que olvidar que así como las personas necesitan tiempo para conocerse; los animales también, por lo que hay que promover un acercamiento paulatino. En un primer momento, se recomienda que los dos animales estén en espacios separados y que poco a poco empiecen a compartir un mismo sitio, pero siempre con supervisión humana. La edad de los animales es importante, ya que cuanto más joven sea uno de ellos, o los dos, el proceso suele resultar más sencillo. Todo lo contrario sucede, como es natural, cuando se intenta forzar la proximidad física entre ambos: pueden estresarse y atacarse, y lo más probable es que esto dificulte todo el proceso.

Procure también que cada mascota debe tener sus propios elementos, como juguetes o recipientes para la comida, a los fines de que no sea un territorio de disputa.

Finalmente, recomiendan evitar que sientan celos entre sí. ¿Cómo lograrlo? Dando cariño de manera equitativa a ambas mascotas.

 

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